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Capacitación para maestros de Escuela Dominical - Curso 2 |
Lección 3: Llevar a los niños al crecimiento espiritual
En esta lección, estamos siempre hablando acerca de niños creyentes, o sea, niños que conscientemente entregaron su vida al Señor Jesucristo. (Vea Lección 1.7, "Evangelizar a los niños".) En un niño no creyente, no podemos hablar de crecimiento espiritual, pues este niño todavía no tiene ni vida espiritual.
Áreas de crecimiento espiritual
Tenemos que enseñar a los niños creyentes a crecer en por lo menos cinco áreas, que podemos representar así:
| Conocer a Dios por medio de la oración |
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| Tener comunión con otros creyentes |
Conocer a Dios mismo Vivir en Su
poder, |
Hacer pasos de fe | |
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| Conocer a Dios por medio de la Biblia |
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En el gráfico, estas áreas están ordenadas en forma de una cruz. (Esto nos ayuda a guardarlas en la memoria.) La cruz tiene una dimensión horizontal y una dimensión vertical.
La dimensión
vertical tiene que ver con nuestra relación
con Dios. En esta dimensión crecemos por medio de
la oración y de la Palabra
de Dios. Debemos ayudar a los niños creyentes para
que tengan sus propios tiempos de oración (vea Lección 1.4.), y para que sepan cómo leer y comprender la
Biblia y cómo aplicarla a su propia vida (vea Lección 3.2.).
La dimensión horizontal tiene que ver
con la relación con nuestros prójimos.
Los niños creyentes deben comprender que son parte del pueblo de
Dios, y que Dios les ha dado dones para servir a sus hermanos en
la fe (Comunión con otros creyentes).
"Comunión" significa tener un intercambio personal,
interesarse por el bienestar de nuestros hermanos, y apoyarse
mutuamente. - Por otra parte, deben aprender a dar pasos
de fe (o de obediencia): pedir perdón y hacer
restitución por pecados que han cometido contra otras personas;
perdonar a los que han pecado contra ellos; dar testimonio del
Señor ante aquellos que todavía no le conocen; vivir una vida
conforme a la voluntad de Dios.
En el medio de todo se encuentra "el corazón" del
crecimiento: Conocer a Dios personalmente. Todas las otras áreas
mencionadas se convierten en ejercicios religiosos vacíos, si no
fluyen de esta amistad personal con Dios. "Separados de
mí, nada podéis hacer", dijo Jesús (Juan 15:5). Solo
en la unión con Él podemos orar, entender la Biblia, servir a
nuestros hermanos y dar pasos de fe.
El siguiente resumen nos muestra otra vez el contenido de estas
cinco áreas:
Oración:
Dar gracias a Dios, adorarle, confesar pecados, dejar
preocupaciones ante Él y recibir consuelo, escuchar la voz de
Dios, interceder.
La Biblia:
Leer y comprenderla, alimentarse espiritualmente de ella, recibir
enseñanza de Dios, tener un conocimiento básico de su
contenido.
Comunión con
otros creyentes:
Animarse mutuamente y cultivar amistad, servir con dones
espirituales, reunirse en un grupo cristiano, apoyar a hermanos
en necesidades.
Pasos de fe (o de
obediencia):
Testificar de Cristo, obedecer a Dios en la vida diaria, vencer
el pecado, perdonar y pedir perdón, hacer restitución,
descubrir su llamado personal.
Conocer a Dios:
Conocer Su persona, Su carácter; aprender a vivir en Su poder,
no en propias fuerzas; obrar por gratitud por Su gracia, no para
cumplir una "ley".
La meta del discipulado: Una relación experimentada con Dios.
Es muy importante entender que "discipulado" o "crecimiento" no significa "acumular muchos conocimientos". Lo que es mucho más importante, es que los niños conozcan a Dios por experiencia propia. Un niño que ha experimentado muchas veces que Dios responde a sus oraciones y que Dios bendice lo que hacemos por fe, este niño tendrá una convicción firme del Señor y será fuerte contra los ataques que vendrán más adelante. Si alguien quiere convencer a este niño de que Dios no existe o que Dios no le ayuda, el niño podrá decir: "Yo sé que Dios vive porque yo mismo lo he experimentado."
Una estrategia tomada del libro de Hechos
Lee Hechos 19:8-10.
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1. Pablo habla en la sinagoga. En
este lugar se reunían los judíos que vivían en Efeso,
pero también muchos griegos que estaban interesados en
escuchar algo acerca del Dios de los judíos. ¿Cuánto tiempo predicaba Pablo en la sinagoga? |
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2. Sucede una separación entre la gente: Algunos reciben la Palabra de Dios, pero otros se quedan indiferentes y otros incluso maldicen al Señor. Entonces Pablo aparta a los discípulos, o sea, a los que están realmente dispuestos a crecer espiritualmente. |
| 3. Pablo lleva a los discípulos a
la escuela de Tiranno (probablemente algo así como una
academia particular, donde Pablo consiguió un aula para
enseñar allí). ¿Cuánto tiempo enseñaba Pablo en la escuela de Tiranno? - Entonces, Pablo dio mucho más tiempo para el discipulado que para la evangelización. |
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4. Como resultado, "todos los
que habitaban en Asia, oyeron la Palabra del
Señor". Asia era una provincia grande con muchas
ciudades (su capital era Efeso). ¿Cómo era posible
que todas estas ciudades oyeron el Evangelio, si Pablo
enseñaba solamente en Efeso? (Anota tu respuesta antes de seguir adelante.) |
Esta es la respuesta: Los
discípulos de Pablo salieron a predicar y a levantar iglesias en
todas las ciudades alrededor. Esto era mucho más eficaz que si
Pablo mismo hubiera ido a todas estas ciudades. El solo hubiera
demorado mucho más que dos años. Pero ahora había muchos
discípulos que hacían lo mismo como Pablo: anunciaban el
Evangelio y fundaban iglesias.
El discipulado contribuye a la multiplicación de la
obra: En vez de un solo obrero, ahora hay muchos. Nuestra meta no
debe ser que nosotros seamos las "super estrellas" que
hacen todo solo, sino que muchos hermanos hagan la misma obra.
Aplicando la
estrategia de Pablo al ministerio con niños
Entre los niños que enseñamos, también habrá algunos
"discípulos" que se entregaron al Señor y están
interesados en crecer espiritualmente. Entonces podemos
apartar a ellos y formar grupos
especiales de
entrenamiento con ellos. En estos grupos les entrenamos p.ej.
para la alabanza, la intercesión, la evangelización, el estudio
Bíblico, etc.
Un aspecto importante es la selección de los
discípulos. Tenemos que escoger a aquellos niños
que realmente están dispuestos a pagar un precio; porque el
discipulado significa reuniones y trabajos adicionales, y un
estándar más elevado para la vida personal. Jesús mismo tuvo
multitudes que le siguieron, pero eligió solamente a doce como
sus discípulos.
El ministerio con niños necesita por lo menos dos tipos de
grupos: Necesitamos grupos que son abiertos para todos (reuniones
evangelísticos y la Escuela Dominical), pero también
necesitamos grupos cerrados donde podemos entrenar y desafiar a
los niños creyentes.
La siguiente tabla muestra las diferencias entre estos dos tipos
de grupos:
| Grupo abierto (Escuela Dominical; Evangelismo) | Grupo cerrado (Discipulado) |
| - Niños creyentes y no creyentes juntos. | - Creyentes del mismo "nivel de fe". |
| - Asistencia cambiante; niños nuevos pueden entrar fácilmente. | - Asistencia fija y constante (siempre los mismos participantes). |
| - No hay desafío, por tanto no hay crecimiento espiritual. | - Desafío a hacer cosas nuevas; esto produce crecimiento espiritual. |
- Cierto número de niños
asisten por obligación, por tanto no son motivados.
- Niños decididos y motivados.
El trabajo en los grupos de entrenamiento
Este trabajo podemos comparar
con la tarea de un entrenador de fútbol o de volei: Estamos
entrenando a nuestro "equipo" (los niños) para que ellos
puedan ganar el partido. El "partido", en este caso, es
donde ellos dan testimonio, ministran a otras personas, van a
viajes misioneros, o arreglan su vida personal ante el Señor.
En este proceso, aplicamos los 4 pasos del discipulado (vea Lección 2.2.a):
1. Dar el ejemplo.
2. Hacer que los niños compartan nuestra vida espiritual.
3. Desafiarlos a hacer lo mismo, acompañados por nosotros.
4. Ayudarles a encontrar su propio llamado y hacer la obra ellos
mismos.
Sobre los pasos 1 y 2 ya hablamos en lecciones anteriores. Nos concentraremos ahora en el paso 3:
Desafiar a los
niños en cuanto a su vida espiritual
Como el entrenador tiene que hacer muchos ejercicios con su
equipo para fortalecer su condición física y para entrenar
todos los movimientos necesarios para el juego, nosotros también
tenemos que hacer "ejercicios" con los niños.
Estos son algunos ejemplos de ejercicios:
- Que los niños digan cosas buenas que Dios ha hecho.
Este es un ejercicio muy sencillo para entrenar el dar gracias a Dios. Les ayuda a los niños a ser conscientes de las bendiciones que Dios nos da, y a no olvidarlas (vea Salmo 103:2).
- Que cada niño ore cada día por una persona determinada.
Cada niño puede escoger a una persona que conoce y que necesita su oración. Es bueno decir a los niños que tengan un horario fijo para su oración (por ejemplo antes del desayuno, o después del almuerzo, o antes de acostarse). Su tiempo de oración no necesita ser larga, puede ser cinco minutos no más, pero que sean fieles en ello. - Cada semana se puede preguntar a los niños por qué cosas oraron, y qué respuestas recibieron de parte del Señor. - Los líderes adultos también tienen que participar en el ejercicio.
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- Que cada niño explique su versículo favorito de la Biblia, y lo que significa este versículo para su vida personal.
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- Que hagan preguntas a Dios y escuchen por su respuesta.
Una muy buena pregunta para hacer a Dios es por ejemplo esta: "Dios, ¿qué puedo hacer hoy para alegrarte a ti?" - ¡Dios dará a los niños algunas ideas maravillosas y quizás "imposibles"! (Según mi experiencia, normalmente son los líderes adultos quienes dudan de si los niños realmente recibirán respuestas de Dios; mientras los niños tienen mucho menos problemas con esto. Y cuando el Señor les da ideas muy excepcionales, entonces nosotros como líderes somos desafiados en nuestra fe, porque tenemos que encontrar una manera cómo realizar estas ideas ...)
Algunas otras buenas preguntas para hacer a Dios:
¿Quién necesita ahora mi oración?
¿Cómo ves tú nuestro grupo / nuestra iglesia / nuestra ciudad / etc.?
(¿Qué te alegra en nosotros? ¿Qué te entristece en nosotros?)
- Que cada niño ore por el niño que está a su lado, y después le diga o le escriba unas palabras de ánimo.
Así los niños serán entrenados para ministrar unos a otros.
Para las palabras de ánimo, se puede dar libertad para que los niños escriban cualquier cosa que desean decir a su compañero; o se les puede limitar a que le den un verso bíblico que le anime en su situación.
- Que a cada niño, los otros niños le digan las cualidades que notan y aprecian en él.
Este ejercicio también ayuda a tener una comunión mejor, y a valorarse mutuamente.
- Que algunos niños dirijan un tiempo de oración y de alabanza.
Esto se puede hacer primero dentro del mismo grupo de discipulado; después en una clase de la Escuela Dominical. Y más adelante, quién sabe, en el culto general de la iglesia. (Una iglesia organiza cada cierto tiempo un "culto especial", donde todo el programa es dirigido por los niños.)
- Que los niños compartan un testimonio personal.
Un testimonio puede tener contenidos diferentes; por ejemplo:
Como el niño llegó a conocer al Señor.
Las cosas que el Señor cambió en la vida del niño, después de que se entregó a él.
Algo que Dios hizo hace poco en la vida del niño.
Algo nuevo que Dios le enseñó al niño últimamente. (etc.)
Para empezar, lo más fácil es que un líder adulto haga una entrevista con el niño (preguntando por algunas de las cosas antes mencionadas). Más adelante, los niños se atreverán a hablar más libremente. - Este "ejercicio" también se puede hacer primero dentro del grupo de discipulado, después en una clase de la Escuela Dominical, después en un culto general de la iglesia o en un evento evangelístico.
- Que los niños salgan en grupo para un evento evangelístico al aire libre.
Esto se puede hacer cuando los niños ya están un poco más avanzados en su entrenamiento. Es necesario que se preparen primero en oración. Después hay que invertir bastante tiempo en el ensayo de una presentación evangelística (coros, teatro, etc.). Antes del evento, se define cuáles niños compartirán un testimonio o un pequeño mensaje. - En un grupo que se reúne semanalmente, hay que contar con unos dos meses para la preparación de un tal evento.
La importancia de
una vida arreglada
Todas estas actividades no pueden llevarse a cabo
sin asegurarse siempre de que los niños estén en una relación
arreglada con Dios y con sus prójimos. Con regularidad hay que
tomar tiempo para que los niños examinen sus corazones, pidan
perdón a Dios y a las personas a quienes ofendieron, y hagan
decisiones de cambiar su vida donde fuera necesario. (Lo mismo se
aplica a los líderes.)
El corazón puro de un niño puede convencer más que muchas palabras. Pero por otro lado, cuando el niño no está en una buena relación con Dios, todo lo que hace por fuera tendrá un sabor de falsedad.
Cuando se trata de presentaciones en público, tenemos naturalmente la tendencia de escoger a los niños muy talentosos para cantar, actuar etc; o a los más atrevidos. ¡Pero Dios mira el corazón! Tenemos que esforzarnos para escoger en primer lugar a aquellos niños que tienen una motivación limpia y están en una buena relación con el Señor.
Para reflexionar:
¿Puedes pensar en algunos otros "ejercicios" para
entrenar y fortalecer a los niños en su vida espiritual? -
Anota:
Ayudar a los
niños a encontrar su propio llamado
Debemos tener cuidado de no intentar moldear a los niños
"según nuestra propia imagen". Dios, no el maestro, es
el dueño y guía de cada niño. Quizás podemos tener el deseo
de que todos los niños evangelicen de la manera como lo hacemos
nosotros, o que todos colaboren en el grupo de alabanza. Pero
cada niño tiene su llamado individual y tiene que encontrarlo
por sí mismo. Tenemos que animarles a que ellos mismos busquen
la dirección del Señor.
Así como el entrenador, en el día del partido, ya no corre por
la cancha para meter un gol, así llegará también el día
cuando nosotros, como maestros, tendremos que dar un paso atrás
y dejar que los niños avancen por sí mismos en la carrera que
Dios preparó para ellos.
El equilibrio
entre dar y recibir
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En una laguna, normalmente el agua
entra por un lado y sale por otro lado; y la cantidad del
agua que entra es igual a la cantidad del agua que sale. Lo mismo se aplica a la vida espiritual. Los niños tienen que "dar" tanto como "recibir". El desafío "hacia afuera" debe corresponder a lo que "entra" a la vida del niño. |
El Mar Muerto es una
excepción: es una laguna donde no sale ningún río. (El agua
sale solamente por evaporación.) Por eso, el contenido de sal en
esa agua aumenta continuamente. El agua del Mar Muerto es tan
espesa que uno puede echarse de espaldas en el agua y no se
hunde. Pero ningún animal puede vivir en esa agua (por eso se
llama "Mar Muerto").
Algo parecido sucede con muchos niños que crecen en la iglesia y
asisten a la "Escuela Dominical", año tras año: Se
vuelven aburridos y amargos porque siempre reciben y nunca son
desafiados a dar. Ya conocen casi todas las historias de la
Biblia, pero nunca tuvieron una oportunidad de experimentar que
Dios es real. A estos niños tenemos que desafiar a descubrir su
llamado, a caminar por fe y a "dar" espiritualmente.
Cuando son jóvenes, a menudo las cosas cambian: Se les carga con
más y más responsabilidades en el grupo de jóvenes, en el
grupo de alabanza, etc. - solo tienen que dar y no reciben, y
empiezan a "secarse" espiritualmente.
Tenemos que cuidarnos en mantener un equilibrio. Todos tenemos
que "recibir": Recibir enseñanza bíblica, recibir la
oración de otros hermanos por nosotros, ser animados, etc. - Y
todos tenemos que dar: Ministrar y enseñar a otros, testificar,
orar por otros, etc. Esto se aplica tanto a los niños como a los
líderes.
Adolescentes como líderes auxiliares
A los adolescentes, si tienen buena voluntad para colaborar,
tenemos que entrenarles para asumir responsabilidad como futuros
líderes. Muchos pastores y misioneros recibieron su llamado al
ministerio mientras eran adolescentes. Muchos buenos maestros de
niños empezaron a enseñar en su adolescencia.
En un grupo de discipulado, los adolescentes pueden asumir
responsabilidades como estas:
- Dirigir grupos de tres a seis niños para trabajos prácticos,
para tiempos de oración, y para resolver tareas en grupo.
- Dirigir tiempos de alabanza.
- En los tiempos de recreo, proponer y enseñar juegos.
- Ayudar a los niños más pequeños al dibujar o hacer trabajos
manuales.
De esta manera, los adolescentes saben que los valoramos, y son
entrenados para el liderazgo. Y los niños, con frecuencia,
responden mejor a un adolescente que a un líder adulto, porque
el adolescente es todavía "más cerca" de ellos en su
edad.
De vez en cuando, los líderes deben reunirse aparte con aquellos
adolescentes que son líderes auxiliares, para darles pautas de
como ejercer su responsabilidad, para escuchar sus sugerencias y
problemas, y para orar con ellos.
El contacto con
los padres
Los padres son los primeros responsables de la educación de sus
hijos. Por eso, en un grupo de discipulado es todavía más
importante mantener el contacto y la colaboración con los padres
de los niños. Es recomendable tener cada mes una reunión con
los padres.
Pedir permiso para
que el niño asista al grupo, y explicar claramente de qué se
trata.
Los padres deben entender el propósito del grupo de discipulado,
dar su consentimiento y asumir su parte de la responsabilidad en
el entrenamiento espiritual de su hijo.
Padres creyentes:
Explicarles acerca de la capacidad espiritual de los niños;
darles pautas como ellos pueden contribuir a su desarrollo.
Como base para una enseñanza a los padres, se pueden tomar las
lecciones 2.1. y 2.6. de este curso.
Padres no
creyentes: Orar por ellos y "adoptar espiritualmente"
al niño.
A veces se da el caso de que padres no creyentes permiten a sus
hijos asistir a un grupo de discipulado. En este caso, tenemos
que orar para que los padres también conozcan al Señor; pero
mientras no son creyentes, no van a poder contribuir al
crecimiento espiritual de su hijo. Entonces, nosotros como
líderes tenemos que ser "padres espirituales" para
estos niños: Interceder por ellos como un padre por sus hijos;
brindarles nuestra amistad e interesarnos por su vida personal;
aconsejarles personalmente.
Sin un cuidado muy intensivo por la vida espiritual del niño, no podemos esperar mucho crecimiento en este caso, hasta que el niño llegue a la adolescencia. En una investigación se encontró que los hijos de padres no creyentes pueden convertirse casi con la misma facilidad como los hijos de padres creyentes, pero que después su desarrollo espiritual se estanca hasta la edad de 12 a 15 años. (En el Curso 3 se tratará con más detalles el significado espiritual de la adolescencia.)
Para reflexionar:
Piensa en los niños que tú estás enseñando. Anota los nombres
de aquellos niños que ya se han entregado al Señor, y de los
cuales puedes imaginarte que serán discípulos fieles:
Ahora ora por cada niño en tu lista, y pide al Señor que te muestre la mejor manera cómo entrenar espiritualmente a estos niños.
REPASO
1. Anota las cinco áreas de crecimiento espiritual que
mencionamos:
2. ¿Qué clase de relación queremos que los niños tengan con Dios?
3. ¿Por qué es difícil lograr un crecimiento espiritual en un grupo que es abierto para todos?
4. De lo siguiente, ¿cuál es
más importante que los niños lo aprendan?
___ A. a dar un testimonio en público
___ B. a llevar una vida agradable a Dios
___ C. a explicar un versículo bíblico
___ D. a dirigir un tiempo de alabanza
5. Explica con tus propias palabras el principio del equilibrio entre "dar" y "recibir", en cuanto a la vida espiritual:
6. Menciona algunas ventajas
que tiene la colaboración de adolescentes como líderes
auxiliares:
a) para los mismos adolescentes:
_____________________________________
b) para los niños: _________________________________________________
TRABAJO DE PROYECTO
En lo posible, en esta semana debe llevarse a cabo el primer
evento del nuevo grupo.
Anota en una hoja, antes del evento:
- lo que esperas del evento, en cuanto a la obra de Dios entre
los niños,
- y lo que esperas de parte de los colaboradores.
Anota en la misma hoja, después del evento:
- cuáles de tus expectativas se han cumplido y cuáles no,
- para las que no se han cumplido: las razones por qué piensas
que no se cumplieron, y lo que se puede hacer mejor la próxima
vez.
Reúnete con los colaboradores para evaluar el primer evento y para conversar sobre lo que se podría hacer mejor en el siguiente evento.
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