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Capacitación para maestros de Escuela Dominical - Curso 2 |
Lección 7.a: Disciplina
El modelo para la disciplina: La manera como Dios nos trata a nosotros.
Explicar de
antemano las reglas y expectativas.
Cuando Dios liberó a su pueblo Israel de Egipto, lo
primero que hizo era darles los Diez Mandamientos
(Ex.20:1-17) y varias otras leyes. La disciplina
verdadera nunca es arbitraria o caprichosa, sino se basa
en reglas claras. Tenemos que aclarar primero qué es
permitido y qué es prohibido.
Tenemos que cumplir
nuestras propias reglas.
Dios también cumple sus propias leyes (Núm.23:19). Si
exigimos, por ejemplo, que los niños se laven las manos
antes de comer, no podemos nosotros mismos comer con las
manos sucias. - También, nuestras reglas que
establecemos, deben estar de acuerdo con la Palabra de
Dios.
Estar al lado del
niño y entrenar el comportamiento deseado.
Dios no solo nos enseña, sino nos "encamina"
(Is.48:17), o sea, nos acompaña en el camino. De la
misma manera debemos acompañar al niño y ayudarle a
comprender y aplicar las reglas establecidas. Sus
progresos pueden ser premiados para animarlo a seguir
adelante.
Si el niño falla
por no comprender la regla: volver a explicar y entrenar.
Al inicio puede haber malentendidos, o el niño dificulta
en acostumbrarse a una nueva regla. Esto todavía no es
una razón para "disciplinarlo".
Si el niño
desobedece: amonestarlo y advertir que habrá una
consecuencia.
Dios advierte a su pueblo acerca de las consecuencia de
la desobediencia (Dtn.28; 1 Sam.12:25). Una vez que el
niño ha comprendido las reglas, tenemos que advertirlo
que si desobedece, tendrá que sufrir consecuencias.
Si el niño no hace
caso: Llevar a cabo la consecuencia y explicar por qué
lo hacemos.
Cuando el pueblo de Dios no hacía caso a las
advertencias, Dios tuvo que llevar a cabo el juicio que
había anunciado (1 Sam.15:23, 16:1-14).
El castigo no debe
excluir nuestro amor por el niño (Sal.89:30-34)
Después de un castigo duro hay que conversar con el
niño, perdonarle, asegurarlo de nuestro amor, y ya no
traer el asunto a la memoria (Mi.7:18, Sal.103:12-13).
Pautas para entrenar al niño a cumplir las reglas:
- Asegurar que el niño
comprenda lo que se espera de él.
- No establecer demasiadas reglas a la vez.
- No exigir cosas imposibles (tomar en cuenta las capacidades del
niño según su edad).
- Al principio, supervisar constantemente los progresos del
niño; alabarlo y quizás premiarlo si hace bien; corregir con
amor (Prov.16:6).
Consecuencias y castigos:
- Deben ser relacionados
con la transgresión. (P.ej. el niño que juega en el barro
aunque le fue prohibido, debe lavar su ropa.)
- Deben ser justos. (No tratar la misma transgresión una
vez con ligereza y la otra vez con severidad; no favorecer a
ciertos niños.)
- Deben llevarse a cabo según fueron anunciados.
"Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala
obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos
dispuesto para hacer el mal"(Ecl.8:11). Por eso, nunca
debemos anunciar un castigo a la ligera, ni amenazar al niño con
algo que en realidad no queremos hacer.
- No deben basarse en nuestras emociones. Si el motivo
para renegar y "castigar" es nuestra ira y el deseo de
vengarnos, entonces nosotros mismos nos rebajamos al nivel del
niño. El castigo debe servir para el bien del niño
(Hebr.12:9-11). No debe obedecer "porque papá se va a
enojar", sino porque lo amamos y queremos enseñarle a vivir
según los mandamientos de Dios.
- El castigo físico es privilegio de los propios padres,
y reservado únicamente para los casos de rebelión consciente
(el niño desobedece al propósito, para demostrar que no quiere
aceptar la autoridad de sus padres). - En casos excepcionales, un
maestro puede castigar físicamente a un niño si tiene la
autorización explícita de los padres para hacerlo.
Los niños cometen muchos errores no por rebelión, sino por
irresponsabilidad (hacer caer la comida, perder juguetes,
ensuciar la ropa, etc). Estas no son razones para un castigo
físico, sino para una de las consecuencias arriba mencionadas
(que el niño ayude de alguna manera a arreglar el daño que
causó).
- ¡El castigo no es un método para enseñar! El niño
aprende en primer lugar por medio de nuestro ejemplo, por la
instrucción, por su práctica, y por las consecuencias naturales
de sus errores.
REPASO:
1. ¿En qué consiste una buena disciplina, antes de
todas las "medidas disciplinarias"?
2. Describe, en tus propias
palabras, la diferencia entre irresponsabilidad y rebelión.
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