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Capacitación para maestros de Escuela Dominical 

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Lección 2.b: Preparar y contar una historia bíblica

¡Ahora empezamos a preparar nuestra primera lección para niños!
Aprenderemos como hacerlo:

Empieza a tiempo con las preparaciones.
Si te toca enseñar el día domingo, debes empezar a prepararte desde el lunes anterior, o sea, una semana antes.
Estudio Bíblico: Conoce la historia y su trasfondo.
Lee la historia detenidamente en tu propia Biblia y responde a las siguientes preguntas:

¿Quién(es)? - ¿Quiénes son las personas que aparecen en la historia?
¿Cuándo? - ¿En qué tiempo sucedió? Examinamos las circunstancias históricas. ¿En qué época sucedió la historia? (p.ej: durante el reinado de David; durante la vida de Jesús en la tierra; después de la resurrección de Jesús; etc.)
También podemos fijarnos en la hora del día: ¿fue de mañana, en la tarde, en la noche?

Es una gran diferencia si una historia sucedió en el Antiguo o en el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento, por ejemplo, (y todavía durante el ministerio de Jesús en la tierra), no podemos hablar de "iglesia", porque la Iglesia todavía no existía. Tampoco podemos hablar de Jesús cuando contamos del Antiguo Testamento, porque Jesús todavía no había venido (solo se le menciona proféticamente en algunos pasajes).

¿Dónde? - Necesitamos saber cómo se llama el lugar donde sucedió la historia, y cómo se veía aquel lugar. ¿Era una ciudad? ¿un pueblo pequeño? ¿un lugar en el campo? - ¿Las personas se encontraban en una casa, en la calle, en el campo?
¿Qué (sucedió)? - Haremos un breve resumen de la historia: pocas palabras, pero ordenadamente y mencionando todos los sucesos importantes.

Aunque estés utilizando algún material ya preparado, necesitas leer y preparar la historia desde tu propia Biblia. - ¿Por qué?
- La Palabra de Dios es inspirada, pero la narración que encuentras en tu material no es inspirada. Por tanto, esta narración quizás omite unos detalles importantes; añade detalles que no están en la Biblia; o es inexacta en algunas partes. Necesitas conocer la historia tal como está en la Biblia.
- El autor del material que utilizas, no conoce a los niños que tú enseñas. Por tanto, este autor no sabe si tus alumnos comprenderán exactamente aquellas expresiones que él utiliza. Tendrás que adaptar la narración al entendimiento de tus alumnos.

Ejemplo: Lucas 15:11-24 (Parábola del Hijo Pródigo, sin la última parte):
¿Quiénes? - el padre, el hijo mayor, el hijo menor, el hacendado (v.15), los siervos del padre (v.17 y 22), Jesús (él es quien cuenta la historia, v.11).
¿Cuándo? - En los tiempos de Jesús.
¿Dónde? - En la casa del padre (en Israel); y en una provincia lejana.

Podemos saber con seguridad que esta provincia lejana no se encontraba en Israel, sino en el extranjero: Los israelitas no crían chanchos. Tener que cuidar chanchos era el trabajo más humillante que un israelita se podía imaginar. - Esto tiene un significado espiritual: Israel era en aquel tiempo el único Pueblo de Dios, y cualquiera que buscaba a Dios tenía que ir a Israel. Salir de la tierra de Israel significaba a la vez alejarse de Dios.

¿Qué? - El hijo menor pide su herencia.
- El padre reparte sus bienes.
- El hijo menor se va lejos.
- Malgasta su dinero.
- Viene una gran hambre.
- Tiene que pastorear chanchos.
- Se arrepiente y regresa donde su padre.
- El padre le perdona; fiesta.
La obra de Dios en nosotros mismos: Mueve la historia en tu corazón orando.
Deja que Dios te hable a ti mismo por medio de Su Palabra. ¿Dios te dice aquí algo que debes hacer? Probablemente tendrás una oportunidad, en esta misma semana, para ponerlo en práctica. ¿Dios te promete algo, o te enseña algo sobre cómo es El? Entonces fíjate durante esta semana si experimentas en tu propia vida que Dios es así como El dice.

Cuando el Señor obra en tu propia vida, entonces tendrás un testimonio personal que podrás compartir con los niños. Así los niños verán que la Palabra de Dios realmente transforma nuestras vidas.
Después, fija una META para tu lección.
Si no te acuerdas como determinar una meta, repasa la lección anterior:
"La meta de la enseñanza".

Ejemplo: Nuestra meta para la lección sobre el Hijo Pródigo podría ser:
Que los niños se arrepientan de lo malo que hicieron, y que entiendan que Dios nos perdona cuando nos arrepentimos.

Otras posibilidades serían:
- Que los niños entiendan que cuando pecamos, tenemos que sufrir.
- Que aquellos niños que todavía no se entregaron al Señor, se arrepientan y se entreguen a El.
En una sola historia bíblica siempre podemos encontrar varias metas. Pero tenemos que escoger una de ellas y enfatizarla durante toda la lección. Cuando intentamos llegar a varias metas a la vez, es muy probable que al final los niños no recuerden ninguna de ellas.

Creatividad: Desarrolla la lección para los niños.
Nota: Todo lo que hicimos hasta ahora, sirve para que nosotros mismos conozcamos mejor la historia que vamos a enseñar. Ahora empezaremos a preparar cómo contarla a los niños.

Una buena historia tiene un inicio, un desarrollo, una cumbre, y un final:


Inicio interesante (sin descubrir todo el contenido):
p.ej. una pregunta; mostrar un objeto; empezar en medio de la historia; dramatizar ...
Desarrollo:
Sucesos inesperados, conflictos y problemas aumentan la tensión. Enfatizar y enseñar la meta de la lección en relación con la historia.
Cumbre:
(el "núcleo" de la historia):
La tensión alcanza su máximo y después se soluciona.
Final:
¡corto!
Resumir lo más importante; no introducir nada nuevo.

? El inicio: Al inicio tenemos que hacer algo que despierte el interés y la curiosidad de los niños. Para la historia del Hijo pródigo, por ejemplo, podríamos preguntar a los niños: "Si alguien te regalaría mil dólares, ¿qué harías?" (Que algunos niños respondan.) "-Les voy a contar de alguien a quien sucedió exactamente esto: en un día, recibió un montón de dinero." - Otro inicio podría ser en forma de un coro que habla del Padre Celestial; después podríamos empezar la historia así: "Jesús nos contó una historia para enseñarnos cómo es nuestro Padre en el cielo: Un padre tuvo dos hijos ... "
El peor inicio sería este: "Ahora les voy a contar como el hijo pródigo regresó a casa." - Los niños ya no van a prestar atención, porque ya saben como va a terminar la historia. ¡Nunca debemos descubrir el final al inicio!
~ El desarrollo: Aquí necesitamos el resumen que acabamos de preparar. Contamos la historia en su orden lógico y utilizamos ayudas visuales (dibujos, objetos) y otros métodos creativos, para que sea más interesante.
Mientras contamos la historia, también tenemos que llegar a nuestra meta. ¿En qué momentos de la historia podemos hablar directamente a la vida de los niños, para que Dios pueda cambiarlos?

Ejemplo: En la historia del Hijo Pródigo, podemos llegar a nuestra meta en los siguientes momentos:
- Cuando llegamos al momento donde el hijo menor malgasta todo su dinero, podemos preguntar a los niños: "¿Les parece bien lo que hizo este hijo? - ¿Qué debía hacer?" (Debía arrepentirse; debía pedir perdón a su padre.) "¿Tú alguna vez has hecho algo malo?" (Se pueden mencionar ejemplos de la vida de los niños; p.ej: has malogrado o perdido algo que pertenece a tus padres; has robado en la tienda; has pegado a tu hermano o tu hermana; etc.) - "Cuando haces algo malo, lo mejor es siempre pedir perdón y arreglar lo que hicimos mal."
- Cuando el hijo pródigo llega donde los chanchos: "¿Se había arrepentido el hijo?" (Obviamente no.) "Ven, niños, por eso ahora está sufriendo tanto. Cuando no nos arrepentimos, sufriremos. - Pero ahora sí se arrepintió el hijo y dijo: Mejor voy a regresar donde mi padre..."
- Después de contar esta parte donde el hijo pide perdón: "Esto significa arrepentirnos, cuando reconocemos: Lo que he hecho fue malo; y cuando pedimos perdón por lo que hemos hecho. Tú también puedes hacer esto. - ¿Qué creen qué hará el padre con el hijo que regresó?" (Que los niños den algunas ideas, p.ej: lo va a pegar; lo va a botar de la casa; lo va a recibir bien). "Vamos a ver qué hará el padre." (Seguir contando la historia.)
- Al final, cuando el padre hace una fiesta para el hijo, mencionamos otra vez nuestra meta: "Así perdonó el padre a su hijo. De la misma manera Dios te perdona a ti si tú te arrepientes de lo malo que has hecho y le pides perdón." (En este momento se puede dar una invitación para aquellos niños que quieren confesar algún pecado ante Dios.)

Muchos maestros intentan añadir su meta solo al final de la historia, al estilo de: "Y ahora, ¿qué nos enseña esta historia...?" - Esto funciona raras veces. Cuando la historia ya ha terminado, los niños ya no tienen ganas de escuchar una "moraleja". Es mucho mejor enseñar la meta entrelazada con la historia. Mientras estamos en medio de la historia, los niños quieren saber cómo continúa la historia, y entonces van a estar más atentos.

! La cumbre: Si estamos contando bien nuestra historia, entonces hay una tensión que aumenta poco a poco. Por fin llega a una crisis, donde todos se preguntan: ¿Qué sucederá ahora? ¿Cómo se va a solucionar esta situación?

Ejemplo: En la historia del Hijo Pródigo, el mejor momento para la cumbre sería cuando el hijo se encuentra en el camino a casa. Todavía todo está abierto: ¿el padre le recibirá o lo botará de su casa? - La solución consiste en que el padre le perdona.

El final: Cuando la crisis se soluciona, para los niños la historia ha terminado. Ya no van a querer escuchar más. Por eso, el final debe ser corto. Ya no podemos introducir nada nuevo; solo podemos hacer recordar lo que ya hemos dicho.

"La historia bíblica no es una sopa: no hay que aumentar agua al final para que rinda más."
Ejemplo: Un final para la historia del Hijo Pródigo podría ser así:
"Todos eran felices porque el hijo por fin había regresado a casa. Y seguramente él mismo era el más feliz de todos. Así también Dios se alegra mucho cuando nos arrepentimos y pedimos perdón por nuestros pecados."

Busca expresiones que los niños comprendan.
Cuando un misionero viaja p.ej. a Japón para alcanzar a los japoneses con el Evangelio, no podría predicarles en español. Tendría que aprender el idioma japonés. Igualmente, para alcanzar a los niños con el Evangelio, tenemos que aprender el idioma de los niños. ¡Ellos no usan las mismas palabras que los adultos!
Tenemos que examinar nuestra historia y explicar cada palabra que podría ser difícil de entender para los niños.

Ejemplo: Buscamos expresiones más sencillas para las siguientes palabras de nuestra historia:
"Bienes": "lo que le pertenece"; (mejor): "dinero, vacas, ovejas, muebles, etc."
"vivir perdidamente": "hacer cosas malas"; (mejor): "emborracharse, hablar groserías, vivir sin pensar en Dios, etc."
"Malgastar": "gastar el dinero en cosas malas; comprarse mucha ropa lujosa o un carro lujoso; invitar a todos para tomar; gastar el dinero en juegos; etc."
"Algarrobas": una verdura parecida a las habas, pero no tan rica.
"Jornalero": "siervo", "empleado" (que encuentra trabajo solamente de día en día).

Muchas palabras se explican mejor con un ejemplo concreto que con una definición. Como regla podemos decir: "Lo que se puede dibujar, un niño lo puede entender." - Por la misma razón, es mejor usar palabras concretas en vez de expresiones generales. En vez de "frutas", es mejor decir "naranjas, manzanas, plátanos ...". En vez de "ganado": "vacas, ovejas, cabras ..."

En tu bosquejo, anota el inicio y el final de tu historia, tal como la contarás a los niños.
Al inicio de la historia es importante captar la atención de los niños; por eso tienes que estar seguro de lo que haces. A la vez es el momento cuando te puedes poner más nervioso y podrías olvidar todo lo que ibas a hacer. Por eso debes tener el inicio de tu historia por escrito.
El final es también un momento crítico. ¿Alguna vez escuchaste a un predicador que ya había llegado al final de su prédica, pero seguía hablando y hablando porque no encontraba "la salida"? Para que no te suceda esto, debes tener el final por escrito. Así vas a saber exactamente como concluir y no vas a hablar más de la cuenta.

Aprende la historia de memoria.
No toda la historia literalmente, pero el resumen que hiciste. Debes saber de memoria cada punto de la historia y como sigue en su orden. Para esto nos sirve el resumen. (No podríamos memorizar un capítulo entero de la Biblia, pero sí un resumen de siete o diez puntos.)
Podemos usar un bosquejo escrito al enseñar; pero no debemos depender de ello.

En la lección: Ten la Biblia en tu mano.
Aunque tengamos nuestro bosquejo de la historia, en la lección la contamos con la Biblia en la mano. Por dos razones:
- Podemos necesitar la Biblia como referencia para algunos detalles que se nos pueden escapar o que los niños preguntan.
- Los niños deben saber que no contamos un cuento inventado, sino una historia de la Palabra de Dios.

Hasta aquí tenemos preparada la historia en sí. Lo que nos falta todavía, son las ayudas visuales y métodos creativos. De esto hablaremos en la próxima lección. Ahora aplicaremos lo que hemos estudiado.


Ejercicio en clase:

A) Lee Lucas 19:1-10 y anota aquí tus respuestas a las cuatro preguntas:
¿Quién(es)?


¿Cuándo?


¿Dónde?


- - - - - - (Nota: Aquí empieza la historia tal como la contaremos a los niños.) - - - - - -

Inicio (todavía no llenar):




 

¿Qué (sucedió)?
1. ________________________________
2. ________________________________
3. ________________________________
4. ________________________________
________________________________
________________________________
________________________________
________________________________
________________________________
Explicaciones (todavía no llenar) :













Final (todavía no llenar):



Después de mencionar a las personas que aparecen en la historia, puedes tomar un tiempo para caracterizar a cada una de las personas principales: ¿Cómo era Zaqueo? (su apariencia; su carácter; su manera de actuar); ¿Jesús? ¿la multitud? - Estas características nos pueden ayudar a describir o representar a cada persona de manera adecuada cuando contamos la historia.

B) Toma algunos minutos más para orar y reflexionar sobre la historia de Zaqueo. Anota aquí lo que Dios te habla personalmente:



C) Anota aquí cuál sería tu META, al enseñar la historia de Zaqueo a los niños:



D) Repasa tu resumen de la historia de Zaqueo. Marca con un asterisco dos o tres buenas oportunidades dentro de tu resumen, donde puedes hablar de tu meta.

E) Piensa en un inicio interesante, creativo para tu historia y anótalo en la línea "Inicio". Igualmente anota lo que dirás al final de la historia en la línea "Final".

F) En la columna "Explicaciones", anota expresiones más sencillas para las siguientes: "publicano", "sicómoro", "posar", "defraudado", "cuadruplicado".

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AUTOEVALUACION:

Estas preguntas te ayudarán a saber si entendiste el contenido de esta lección. En cada cuadro, haz clic en la respuesta correcta, y al final en el botón "Evaluar".

1. ¿Con cuánto tiempo de anticipación debemos empezar con la preparación de una lección?

2. ¿En qué consiste un buen inicio para la historia Bíblica?

3. ¿Qué tenemos que hacer para que nuestra historia cambie las vidas de los niños?

4. ¿Cómo debe ser el final de la historia?

PREGUNTA ADICIONAL DE REPASO:
¿Cuáles son las cuatro preguntas que nos hacemos al analizar una historia Bíblica?
- ¿Q_________? ¿C__________? ¿D__________? ¿Q__________?

TAREA:
Elabora un bosquejo, de la manera como lo hicimos en el ejercicio anterior, para la próxima historia Bíblica que te toca enseñar.
Al lado derecho del resumen de la historia Bíblica, deja un espacio vacío de 10 centímetros aproximadamente (para la siguiente tarea).

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