Hijos
del Altísimo - http://www.altisimo.net - Capacitación para el ministerio con niñosNiños intranquilosA veces se percibe como un problema, que queremos enseñar algo a los niños, pero ellos están intranquilos y no prestan atención. Este problema se presenta con más frecuencia cuando intentamos enseñar de manera "escolar" - juntando a un grupo bastante grande de niños de la misma edad, y exigiendo que todos a la vez escuchen la misma charla o enseñanza teórica. (Vea acerca de la estructura escolar de muchas iglesias contemporáneas.) En un ambiente familiar y de enseñanza informal, el problema es mucho menor. Pero allí también puede suceder que algunos niños con su intranquilidad distraen a los demás. Como padres o maestros, deseamos que los niños nos presten atención. Entonces, nuestro primer impulso será hacer que los niños intranquilos se callen y estén quietos. Pero esto puede causar situaciones muy desagradables, como sabrán todos los que alguna vez asistieron a una escuela. Mucho mejor es primero llegar a entender la intranquilidad de los niños. La intranquilidad de los niños puede tener diferentes
causas. Es importante observar a los niños para
comprender por qué están intranquilos. Mencionaremos algunas razones por qué los niños pueden estar intranquilos:
La intranquilidad del niño reforzada por el sistema escolar En los niños que asisten a una escuela tradicional,
su intranquilidad puede convertirse en un problema fuera
de lo normal. (En América Latina hoy en día, ¡esto
afecta a casi todos los niños!) Es que estos
niños están siendo obligados, en contra de su
naturaleza, a estar sentados quietos durante seis a ocho
horas al día (algunos más de diez horas, si incluimos
sus horas de hacer tareas en casa). Además, se
encuentran en un ambiente donde no tienen ninguna
relación personal cercana con un adulto de su confianza.
Es mas bien un ambiente que ellos perciben como rígido,
amenazador, y (durante la mayor parte del tiempo)
aburrido. Entonces, no pueden satisfacer sus necesidades
naturales de moverse, ni de comunicarse. (Las
"preguntas y respuestas" que se dan en la
enseñanza escolar, no son ninguna forma de comunicación
natural, y por tanto no satisfacen esta necesidad.)
Además viven con el constante temor de cometer algún
error por el cual serán castigados. Todo este estrés
físico y emocional hace que los niños escolares se
vuelvan mucho más tensos e inseguros, mucho más
nerviosos, y mucho más intranquilos de lo normal. (Este
síndrome es conocido con el nombre de "neurosis
escolar".) Son como ollas de presión que por fuera
se ven quietas, pero por dentro están acumulando una
presión creciente. En sus pocos momentos libres, tan
pronto como esta presión encuentra una salida, su
intranquilidad explota de manera "concentrada". En un trabajo de refuerzo escolar tuvimos a unos alumnos cuya profesora era exageradamente exigente. Algunos de ellos se quedaban hasta medianoche haciendo sus tareas, y la profesora los pegaba cuando no tenían las tareas completas o cuando cometían errores. La profesora incluso les prohibía jugar en su tiempo libre. En su escuela, estos niños daban la impresión de ser los mejor educados, de manera que esta profesora se había ganado la reputación de ser "una de las mejores profesoras" - pero los niños obedecían solamente porque le tenían pánico. Fuera de la escuela, estos niños eran los más problemáticos: los que nunca tenían paciencia para escuchar una explicación, los que más se discutían y se peleaban entre ellos, los que menos eran capaces de ocuparse por sí mismos, los que destruían más cosas y ni siquiera se sentían responsables por los daños que causaban, y los que mostraban más trastornos psicológicos. Igual de perjudicial es el mirar la televisión por mucho tiempo. La televisión causa este mismo efecto de mantener al niño sentado y quieto por mucho tiempo, y sin comunicación personal. (Asimilar pasivamente un montón de impresiones, imágenes y sonidos, no es ninguna comunicación personal.) Entonces, después de mirar televisión por mucho tiempo, el niño siente una necesidad mucho mayor de moverse o de hablar. Además, el niño está lleno de impresiones e ideas que su cerebro todavía no pudo procesar; y en muchos casos, estas impresiones e ideas no son nada edificantes. Entonces, el niño necesita "recrear" estas impresiones de alguna manera; por ejemplo por medio de juegos (mayormente bulliciosos) - o teniendo pesadillas en la noche. La intranquilidad natural del niño en situaciones grupales Siempre es preferible tratar primero las causas de fondo, que hacen que un niño sea más intranquilo de lo normal. Casi siempre, estas causas de fondo se encuentran en el entorno escolar o familiar del niño. Si no son nuestros propios hijos, habrá que conversar con sus padres. He visto a varios niños clasificados como "hiperactivos", tranquilizarse cuando fueron tratados con más comprensión y se hicieron unos cambios en su rutina escolar y casera para que fuera menos estresante para ellos. Sin embargo, si tenemos a varios niños reunidos para
una enseñanza grupal, tenemos que intervenir si la
intranquilidad de un niño molesta a los demás o impide
que estén atentos. Podemos reaccionar de alguna de estas
maneras: También tenemos que tomar en cuenta que algunos niños pueden estar muy atentos a pesar de su intranquilidad. Los niños "cinestéticos" están más atentos si pueden manipular algún objeto con sus manos, moverse en su silla o patalear. Si queremos saber si un niño está atento, no podemos guiarnos por su comportamiento exterior; pero podemos pedirle que repita lo último que acabamos de decir. Si el niño demuestra que ha escuchado atentamente, entonces no hay por qué prohibirle su intranquilidad - excepto si otros niños nos confirman que a ellos les impide estar atentos. Si un niño realmente no puede controlar su intranquilidad, entonces aun en una situación grupal sería mejor darle un tiempo para desahogarse. Por ejemplo, se le puede permitir salir afuera por tres o cinco minutos para correr o para jugar con la pelota. Recordemos que el movimiento físico es una necesidad del niño. Si el niño estuvo todo el día en un ambiente restringido y obligado a quedarse quieto, entonces no habrá manera de lograr que controle su intranquilidad sin hacerle daño. Todo es mucho más fácil en reuniones familiares donde los niños están juntos con sus padres. Allí los niños pueden sentarse juntos con sus padres, cada padre necesita atender solamente a sus propios hijos, y si un niño siente una necesidad urgente de decir o preguntar algo que no es apropiado para el grupo entero, lo puede susurrar al oido de papá o mamá. - Por el otro lado, será importante en un tal grupo que todos los padres entiendan la manera de ser de los niños, los respeten y tengan paciencia con ellos. Todo lo dicho aquí se refiere a casos que no son
disciplinarios; o sea, el niño intranquilo no sobrepasa
ninguna de las reglas disciplinarias que hemos
establecido. Si el niño sobrepasa repetidamente una
regla, entonces tiene que haber una consecuencia más
fuerte (por ejemplo, el niño tiene que pararse en un
rincón por algún tiempo; o un adulto lo lleva afuera y
tiene una conversación seria con él.)
Por ejemplo, un niño normal se siente aburrido cuando tiene que escuchar una enseñanza muy teórica y abstracta, sin poder reproducirla mediante objetos concretos. (Vea en "Ganar la atención de los niños" y en "Desarrollo de la inteligencia".) También estará aburrido si solamente tiene que escuchar pasivamente y no le damos la oportunidad de involucrarse personalmente. Igualmente, si no lo tratamos de acuerdo a su edad y a su nivel de desarrollo - por ejemplo si a un niño pequeño le hablamos en un lenguaje que todavía no puede entender; o si a un adolescente lo tratamos de una manera "infantil". A los niños que están a nuestro cargo, tenemos que conocerlos lo suficientemente bien para saber cuáles son sus preguntas y sus intereses. Y tenemos que edificar una relación lo suficientemente cercana con ellos, para que ellos tengan la confianza de expresarnos sus preguntas, dudas, intereses y problemas. Así podremos responder adecuadamente a sus necesidades, y enseñarles lo que realmente necesitan y desean saber. "¿Y los niños que no tienen ningún
interés espiritual?" - Uno podría pensar que
"enseñar según los intereses de los niños"
significa dejar que ellos decidan sobre todas las
actividades, y si no les interesa leer la Biblia,
entonces nunca se leería la Biblia. Pero esto no es lo
que significa. Hemos visto en otro
capítulo que la Palabra de Dios tiene aplicaciones
para todas las áreas de la vida y del conocimiento.
Entonces, la Palabra de Dios se puede aplicar a todo
campo de interés. Por ejemplo, si a un niño le interesa
la naturaleza, le podemos hablar de la creación de Dios,
y de como Dios provee y sustenta Su creación. Si a un
niño le gusta dibujar, lo podemos animar a dibujar
personajes y escenas de la Biblia. Si un niño está
interesado en medios de transporte (carros, aviones,
etc), le podemos contar de personas en la Biblia que
hicieron viajes largos (Abraham, Moisés, Pablo, etc.); o
de los viajes de misioneros modernos. Por el otro lado, para niños mayores es bueno que aprendan también a valorar los intereses de los demás; entonces se les puede también exigir que pasen cierto tiempo en un grupo o una reunión donde se habla de asuntos que no son de su interés personal.
Estos niños necesitan dos cosas: - Disciplina firme y consecuente, pero con
amor. - Dar atención en forma positiva. En una clase de niños en una
iglesia tradicional tuve un niño que siempre estaba
molestando; lo llamaremos Pedrito. Un día, cuando
llegué antes de la clase, él ya estaba allí esperando.
Entonces le pregunté: ¿Quieres ayudarme a alistar las
carpetas? (En aquel aula había unas carpetas muy pesadas
que teníamos que mover a su sitio antes de cada clase.)
Entonces alistamos el aula juntos. En el refuerzo escolar tenemos un proyecto de anotar cada día unos datos meteorológicos. Así, algunos niños tienen la responsabilidad de ir a una hora determinada al patio a leer y anotar la temperatura. Esto les provee una oportunidad de moverse, y además la atención positiva de contribuir a un proyecto científico.
En estos casos, los siguientes pasos podrían ayudar: - Disciplina firme. - Conversar con los padres. - En una situación grupal: Decir al niño que
deje de asistir hasta que mejore su comportamiento. Para reflexionar:
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