Hijos
del Altísimo - http://www.altisimo.net - Capacitación para el ministerio con niñosNuestra motivación para servir a DiosPara reflexionar: Antes
de estudiar este capítulo, responda a la pregunta:
Al examinarnos a nosotros mismos, podemos encontrar tres clases de motivos por qué queremos involucrarnos en la obra con niños: Motivos humanos o emocionales:
Es bueno tener esta motivación. Normalmente,
Dios nos da tareas que en el fondo nos gustan, y que
vemos que son necesarias, y que El nos ha dado la
habilidad para realizarlas. ¡Esto no significa que
siempre será fácil! Pero si no le gustan los niños, si
usted no logra tener un buen contacto con ellos, y si lo
hace solo por obligación, entonces debe buscar otra
tarea donde usted se siente mejor. Motivos egoístas:
Especialmente en las iglesias organizadas según
el sistema "escolar" o "pastoral"
(vea "Estructuras
contemporáneas de iglesia"), puede también
surgir el pensamiento: "Este trabajo con los niños
es una entrada fácil para llegar al liderazgo. Podré
avanzar a ser líder de adolescentes y de jóvenes, y
hasta ser líder de la iglesia." - También en una
iglesia más centrada en las
familias, un padre de familia podría pensar:
"Es muy poco educar solamente a mis hijos; quiero
ser un líder sobre muchas familias." - ¡Este es un
pensamiento muy equivocado! En la realidad, no hay
responsabilidad más "importante" que la de un
padre de familia, que educa a sus hijos "en
disciplina y amonestación del Señor". Aun el
hombre de Dios más importante será juzgado por el
Señor primeramente por su actitud hacia Dios mismo, y en
segundo lugar, por su fidelidad en las responsabilidades
de su propio hogar. (Lea Génesis 18:19, Josué 24:15, 1
Timoteo 3:4-5.) Si lo hacemos para alcanzar algo
diferente, entonces nos estamos aprovechando del
ministerio, en vez de servir. ¿Qué dice Dios acerca de esta clase de
motivos? Entonces, ¿qué hago si encuentro estos
motivos egoístas en mí mismo? Motivos espirituales: "Quiero alegrar el corazón de
Dios." Habrá momentos cuando usted se esfuerza al máximo para aconsejar o enseñar a los niños, pero los niños no quieren recibir sus palabras, o le rechazan a usted como persona. Entonces podemos sentirnos desanimados y frustrados. Pero si usted se ha preparado en oración ante el Señor y ha hecho su obra como para el Señor y no para los hombres, escuchando y obedeciendo a él, entonces usted ha cumplido. Dios se alegra de cada cosa que hacemos en obediencia hacia él; no importa si los hombres lo reciben o no. El mismo se encargará de los resultados. "Lo hago porque Dios me llamó a
hacerlo." No hay cristianos sin llamado. Cada cristiano está bajo el llamado general de ser testigo del Señor (Marcos 16:15-18, Hechos 1:8). Lo que varía de una persona a otra, es la forma particular como cumplimos este llamado. Tiempo de reflexión y oración Pida a Dios que él examine su
corazón: ¿Cuáles son mis motivos verdaderos para
trabajar con niños? - ¿Sé que Dios me ha llamado a
esta obra? - ¿Tengo todavía motivos egoístas?
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