La oración y la alabanza pueden ser partes normales
de las reuniones familiares; no es necesario formar
grupos aparte para la "oración con niños" o
"alabanza con niños". Sin embargo, debemos
estar atentos a algunas cosas cuando los niños están
presentes, para que los tiempos de oración sean para
ellos un tiempo agradable y emocionante, no aburrido y
frío. Cuando en la oración hay que tratar asuntos
específicos de la vida de los adultos, será mejor
apartarse para un tiempo de "oración con
adultos", para no aburrir a los niños.
A continuación veremos unas pautas bíblicas para la
oración en general, y mencionaremos algunos aspectos
específicos que son importantes para los niños.
¿Sabía usted que Dios también utiliza ayudas
visuales? - Una ayuda visual magnífica, descrita en la
Biblia, era el Templo en Jerusalén. Todo el pueblo de
Israel tenía que viajar a Jerusalén, tres veces al
año, para presentarse ante Dios en el Templo. Hoy ya no
necesitamos viajar a Jerusalén. Pero en lo espiritual,
este Templo sigue dándonos un ejemplo de cómo podemos
acercarnos a Dios.
En aquel tiempo, el Templo era el
único lugar en la tierra del cual Dios dijo que El
habita allí (Deut.12:5). No había ningún otro lugar en
la tierra donde alguien podía buscar a Dios.
Por eso no deberíamos llamar "templo" a un
edificio de una iglesia. El único edificio en el mundo
que merece el nombre de "Templo de Dios" es el
Templo en Jerusalén (que en la actualidad no existe
porque fue destruido por los romanos en el año 70 D.C.).
En el Nuevo Testamento es el pueblo de Dios, los
cristianos, a los que se llama "Templo de Dios"
(1 Cor.3:16-17, 1 Pedro 2:5). O sea, las personas
mismas son ahora la habitación de Dios. La iglesia
del Nuevo Testamento ya no tiene "templos"
edificados con manos. (Hechos 7:48-50, 17:24-25)
La entrada: Alabanza
En Salmo 100:4 leemos sobre la entrada
al Templo: Debemos entrar por sus
puertas con ____________________ y por sus atrios
con ________________.
La entrada es lo primero. Esto nos sugiere que
para acercarnos a Dios, la mejor forma de empezar
es con alabanza.
Para usted, ¿qué significa alabanza?
_____________________________________
- La mayoría de los cristianos responden a esta
pregunta con algo que hacemos por afuera; como por
ejemplo: cantar, levantar las manos, aplaudir... - Todas
estas actividades pueden expresar alabanza, pero
no son la alabanza.
Alabar significa "expresar gratitud" o
"decir algo bueno acerca de alguien".
Alabar a Dios significa decirle cuan bueno es él, y
darle gracias por lo que él hizo. Sin esta actitud,
nuestras canciones no son alabanza.
Especialmente los niños están muy dispuestos a imitar
lo que hacemos nosotros (cantar, hacer mímicas, levantar
las manos, etc.) ¡Pero tienen que entender primero por
qué lo hacemos!
Por eso, en cada tiempo de alabanza tenemos que explicar
primero por qué alabamos a Dios (quién es él, y qué
hizo). También podemos pedir a los niños que ellos nos
digan algunas razones por qué quieren dar gracias a
Dios.
¿Qué razón tiene usted, ahora mismo, para dar
gracias a Dios?
Ejercicio en el grupo:
Que algunos participantes mencionen algo bueno que Dios
hizo por ellos, y le den gracias por ello a voz alta. (Es
importante no hacer peticiones a Dios en este
tiempo, solo dar gracias.) Después, todos juntos pueden
cantar un coro de alabanza con mímicas.
Si hay tiempo, se puede cantar un coro que normalmente no
se canta con mímicas, y los participantes inventan sus
propias mímicas.
Dirigir alabanza no significa
"dar una presentación de alabanza" (donde los
líderes alaban y los niños no hacen nada).
Dirigir alabanza tampoco significa manipular a los niños
para que hagan algo que no sienten en realidad. No
debemos decirles que sean alegres cuando en realidad no
lo son; tampoco debemos decirles que canten lo más
fuerte que pueden como si fuera una competencia. (¡No
somos animadores de una fiesta mundana!)
Sí podemos enseñar a los niños diferentes formas de
expresar alabanza; como cantar con mímicas, aplaudir,
levantar las manos, incluso saltar de alegría. Pero lo
más importante es que hagan estas cosas en la actitud
correcta.
- ¿Qué hacemos con los niños que están tristes o de
mala gana?
- La Biblia no obliga a nadie a cantar cuando está
triste (Stgo.5:13, Prov.25:20). Algunos necesitarán un
momento de oración y ministración para poder dejar sus
cargas en la mano de Dios.
- Por otro lado, la alabanza es una decisión personal de
cada uno. Sal.50:23 dice que es un sacrificio. Nadie
tiene que fingir una alegría que no siente; pero cada
uno puede encontrar alguna razón para alabar a Dios
"a pesar de todo". Dios sigue siendo bueno,
justo, el que me ha creado y sustenta mi vida, etc, aun
cuando no me siento bien en este momento.
Al enseñar mímicas a los niños,
tenemos que exagerar: tenemos que hacer los movimientos
lo más grande posible, usando todo nuestro cuerpo (y
cada vez en la misma forma). Solo así, los niños van a
aprenderlos bien.
Al escoger coros para un
tiempo de alabanza, tenemos que escoger coros que
realmente expresen esta gratitud al Señor. ¡No cada
coro es una alabanza!
Por ejemplo, "Jonás no hizo caso ..." puede
ser un muy buen coro para una lección sobre Jonás;
¡pero no es una alabanza! Es un coro que cuenta una
historia. - "Ninguna religión podrá cambiar tu
ser..." es un buen coro para un evento
evangelístico, un llamado para los no convertidos.
¡Pero tampoco es una alabanza!
Además, tenemos que asegurar que los niños realmente
entiendan la letra de los coros que cantan.
El atrio: Limpieza y peticiones
personales
Ahora entramos al atrio
del Templo: un patio o espacio amplio alrededor
de la casa del templo. Allí hay dos cosas
importantes: una fuente de agua, donde los
sacerdotes tenían que limpiarse (Exodo
30:17-21), y un altar donde ofrecían sacrificios
quemados. Esto nos habla de la limpieza
que necesitamos antes de entrar a la presencia de
Dios.
Hebreos 12:1-2 menciona dos cosas que tenemos que
dejar atrás: los pesos (cargas,
preocupaciones, peticiones personales), y los pecados.
¿Por qué nosotros no tenemos
que sacrificar animales? - Jesucristo es nuestro
sacrificio; él murió una vez para siempre para perdonar
nuestros pecados (Hebr.9:11-12). Para nosotros, el altar
significa el sacrificio completo de Jesucristo. Lo que
necesitamos hacer, es confesar nuestros pecados
(reconocer y pedir perdón), y confiar que Jesucristo nos
limpia (1 Juan 1:8-9).
Ejercicio en el grupo:
Tome unos minutos a solas con el Señor. Hable con El
acerca de las preocupaciones y cargas que todavía ocupan
la mente de usted. (Aquí incluimos todas las peticiones
personales que podemos tener.) Confiésele también
cualquier pecado que no está arreglado. Después confíe
que Jesús lleva las cargas de usted y le limpia.
(Con niños, se recomienda hacer una
actividad como esta de manera creativa. Se puede
simbolizar el pecado de cada uno con una piedra o con un
papel negro que pueden depositar en algún lugar. La
limpieza se puede simbolizar con un corazón blanco de
papel, o lavándose con agua. - Sin embargo, siempre debe
quedar claro que no es esta acción simbólica que nos
limpia, sino el perdón del Señor en respuesta a la
confesión y el arrepentimiento sincero y concreto del
niño.)
Hasta aquí (el atrio) podía entrar todo el pueblo.
Pero al Templo propiamente dicho podían entrar solamente
los sacerdotes. - Lo que hicimos hasta ahora, lo podemos
hacer con todos los niños, sean convertidos o no. Todos
pueden aprender a alabar a Dios; todos pueden aprender a
hacer peticiones a Dios; y todos pueden aprender a pedir
perdón a Dios. Pero las formas de oración que veremos
ahora, son solamente para los convertidos. - En el Nuevo
Testamento, los sacerdotes somos todos los cristianos (1
Pedro 2:9).
El Lugar Santo:
Adoración y Escuchar a Dios
Al entrar a la casa del Templo, llegamos a un
ambiente que se llama el Lugar Santo.
Aquí se encuentra otro altar más pequeño,
donde se quemaba incienso. El incienso era un
símbolo de la adoración (Salmo
141:2, Apoc.5:8).
La adoración significa entrega;
rendirse completamente al Señor. Como el
incienso sube a la presencia de Dios como olor
agradable y se consume enteramente, así
deberíamos nosotros "consumirnos" en
el servicio del Señor.
Adoración significa también reconocer la
soberanía de Dios y honrarle como el que es
- no importa si él nos ha bendecido en este momento o
no.
Un gran ejemplo de esta adoración
es Job. Cuando Job había perdido todo, ya no tenía nada
por qué dar gracias. Pero en esta situación, él
reconoció que Dios sabe lo que hace, y adoró: "El
Señor dio, y el Señor quitó; sea el nombre del Señor
bendito" (Job 1:21).
¿Qué es el Señor para usted?
Ejercicio en el grupo:
Se puede cantar un coro de adoración con mímicas. - Que
algunos participantes expresen a voz alta, en sus propias
palabras y en oraciones muy cortas, lo que el Señor es
para ellos.
Nota: En el Nuevo
Testamento, la adoración ya no se describe como un
ritual externo que se llevaría a cabo en reuniones. La
adoración del Nuevo Testamento es "en espíritu y
verdad" (Juan 4:24, vea "La adoración en
espíritu y verdad".) Esta adoración espiritual
se manifiesta sobre todo en un estilo de vida
dedicado completamente a Dios:
"...que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio
vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto (servicio,
adoración) racional." (Romanos 12:1)
Hay dos otros objetos en el
Lugar Santo: Un candelero de oro con siete
lámparas de aceite, y una mesa con doce panes.
Los panes simbolizan la Palabra de Dios que nos
alimenta (Mateo 4:4). El candelero nos habla del
Espíritu Santo que nos ilumina. (El aceite es un
símbolo del Espíritu Santo.) Estos dos objetos
nos hacen recordar las dos formas como Dios
habla con nosotros: por medio de Su
Palabra, y por la iluminación de Su Espíritu.
La oración debe ser una comunicación en ambos
sentidos: nosotros hablamos y Dios escucha, pero también
Dios quiere hablarnos y debemos escuchar lo
que Dios quiere decirnos. (vea Juan 10:27,
15:15).
El Lugar Santísimo:
Intercesión
Detrás del Lugar Santo, separado por una gran
cortina o "velo", hay otro ambiente, el
Lugar Santísimo. Allí
se guardaba el arca del pacto con las tablas de
la ley, y las figuras de los querubines que
simbolizan la misma presencia de Dios. Ni
siquiera los sacerdotes podían entrar a ese
lugar; sino solamente el sumo sacerdote y solo
una vez al año. Cuando él entraba, llevaba un
vestido especial con doce piedras preciosas en su
pecho y otras dos piedras en sus hombros. Estas
piedras representaban las doce tribus de Israel.
Así llevaba simbólicamente la carga de todo su
pueblo ante Dios.
En este Lugar Santísimo, el sumo sacerdote
pedía perdón por los pecados de todo el pueblo. Esto se
llama intercesión, y es uno de los
privilegios más grandes que tenemos hoy como cristianos:
que podemos entrar a la misma presencia de Dios para
interceder por otros.
Dios nos promete que él escucha todo lo que pedimos
conforme a su voluntad (1 Juan 5:14-15). La condición
es: "conforme a su voluntad". Por eso
es tan importante escuchar al Señor antes de interceder,
para saber cual es su voluntad. Entonces podemos orar con
fe y confianza.
El sumo sacerdote tenía campanillas
en el borde de su vestido para que sonaran todo el tiempo
que él estaba ministrando (Ex.28:33-35). Las fuentes
judías indican que además, en los tiempos posteriores,
se le amarraba una soga en su pie cuando entraba al Lugar
Santísimo, de manera que el otro extremo de la soga
sobresalía por afuera del velo. ¿Por qué? - Si había
algo inmundo o pecaminoso en el sumo sacerdote, él iba a
morir ante la presencia de Dios. Si esto sucedía, los
otros sacerdotes podían darse cuenta porque las
campanillas ya no iban a sonar. Pero ¿quién iba a
entrar para sacar afuera el cuerpo del sumo sacerdote?
Nadie más podía entrar a la presencia de Dios. La
única manera de sacarlo era jalarlo por la soga.
Tanto era la conciencia de los judíos de que la
presencia de Dios es santa. No debemos tomarlo a la
ligera el entrar a la presencia de Dios.
Ejercicio en el grupo:
Póngase de acuerdo acerca de un tema general para la
oración (p.ej. los niños de la iglesia; o los niños no
convertidos del vecindario; etc.) Los participantes se
juntan en grupos pequeños.
Antes de orar, pedimos primero que Dios nos muestre cuál
es Su voluntad y en qué sentido debemos orar. Tomamos
unos minutos en silencio para escuchar a Dios. El puede
hacernos recordar promesas suyas que se aplican a esta
situación, o asuntos y personas concretas por los que
debemos orar. Después, los participantes de cada grupo
comparten entre ellos lo que Dios les habló.
Según la dirección que recibieron del Señor, entonces
cada grupo pasa un tiempo de oración. (Los grupos deben mantener el enfoque de oración. En
el tiempo de escuchar a Dios, no es el tiempo de hacer
peticiones. En el tiempo de pedir e interceder, no es
necesario que cada uno empiece nuevamente dando gracias
(eso ya lo hicimos al inicio), ni redundando en detalles
sin significado como "Señor, nuevamente estamos
reunidos en tu nombre..." - esto solo distrae del
asunto por el cual estamos orando.)
Nota: ¿Cuál es el
propósito de todos estos ejercicios?
No podemos enseñar nada a los niños que no practicamos
nosotros mismos. No podemos enseñarles a orar si
nosotros mismos no somos personas que oran. Cada día
debemos tener un tiempo de comunión con el Señor; no
como una "costumbre", sino un diálogo personal
con él.
Honestamente, ¿cómo calificaría usted su vida
de oración personal durante las últimas tres semanas?
(Marque lo que corresponde.)
__ intensiva
__ como de costumbre
__ con poca frecuencia
__ fría
__ aburrida
__ no estuve orando
Lo que el niño necesita para
orar: Un ambiente de confianza. El
niño necesita la seguridad de que puede confiar en las
otras personas que están presentes. Si el niño tiene
razón para pensar que otros niños (o adultos) se van a
burlar de su manera de expresarse, no va a orar. Si el
niño tiene que tener miedo de que alguien le va a
criticar por las palabras que utiliza, tampoco va a orar. Conocer a Dios como Padre, de manera
personal. El niño necesita también la
seguridad de que puede confiar en Dios. Un niño que
piensa que Dios está muy lejos, o que Dios es un viejo
renegón que solo desea castigarlo, este niño no va a
orar. Una variedad de formas y métodos.
- Al igual como en la historia Bíblica, necesitamos
cambiar de actividad con mucha frecuencia. En la
oración, el tiempo de concentración es todavía más
corto, porque el niño no puede ver a Dios con quien
habla. Cosas para ver, tocar, hacer... Para
tiempos de oración con niños, también puede ser bueno
preparar ayudas visuales y métodos creativos. (Enseguida
veremos unos ejemplos.) - ¡En ninguna parte de la Biblia
dice que es necesario cerrar los ojos para orar!
La meta de la oración con niños
La oración no es solamente "un punto del programa a
cumplir". Cuando oramos juntos con los niños,
nuestra meta debe ser: Que el niño pueda expresarse libremente ante
el Señor. Salmo 62:8 dice que debemos
d______________ nuestro c______________ ante Dios. Esto
significa, expresar ante él cómo nos sentimos, nuestras
alegrías, tristezas, y necesidades. ¡La oración no
debe ser nada artificial! (Por eso no sirve hacer que los
niños repitan la oración de un adulto.) Que el niño conozca la importancia de la
oración y espere respuestas del Señor.
Los niños deben experimentar que cuando oramos, Dios
responde y las cosas cambian. Si oramos y oramos en la
familia o en las reuniones, pero nunca experimentamos una
respuesta de Dios, ¡entonces algo está mal en nuestras
oraciones! Que el niño tenga un tiempito de oración
personal cada día. Cuando los niños
aprenden a orar de verdad, entonces podemos decirles que
pueden conversar con Dios cada día, no importa donde
estén: en su casa, en la escuela, en el camino, etc.
¡Nunca...! Nunca orar mucho tiempo o en un lenguaje
difícil. Nuestra oración debe ser corta y
sencilla. Como regla, cuando oramos juntos con niños,
una oración no debe durar más que un minuto.
Muchos cristianos se han acostumbrado a orar en un
lenguaje religioso y artificial que ni ellos mismos
entienden: "Señor Jesús, cúbrenos con tu preciosa
sangre..." - ¿Qué se va a imaginar un niño cuando
oramos así? ¿Caerán gotas de sangre del cielo? ¿O
vendrá Jesús con una frazada llena de sangre para
cubrirnos?
Anote aquí algunas de las frases religiosas que usted se
ha acostumbrado decir al orar:
Ahora anote lo que realmente quiere decir cuando usa
estas palabras:
Nunca obligar a un niño que ore.
La oración debe ser una experiencia agradable para los
niños; algo que nazca en su propio corazón. Si
obligamos a orar a un niño que no quiere, la oración se
vuelve algo forzado y desagradable, y el niño tendrá
aun menos ganas de orar. Podemos animar e incentivar a
niños tímidos; pero si un niño dice que no, no debemos
obligarlo. Nunca seguir con la oración cuando los
niños están distraídos o hacen bulla. En
esta situación es mejor decir "Amén" y
terminar la oración. Más tarde podemos volver a
explicar a los niños que en la oración queremos todos
conversar con Dios, y que oren en su corazón los que no
oran a voz alta. Así podemos nuevamente empezar con la
oración en un momento tranquilo.
Ideas prácticas para la oración con niños
Alabanza: Coros con
mímicas; aplauso para Dios; dibujar banderas con
mensajes de alabanza; anotar razones para dar gracias en
un papel grande o pizarra; "entregar flores a
Dios"; hacer un dibujo para Dios; ... Confesión de pecados:
depositar una piedra al pie de una cruz; traer un lavador
para lavarse las manos; anotar su pecado o carga en un
papelito y quemarlo; ... Peticiones personales: anotar
en una avioneta de papel o una flecha y "dispararla
al cielo"; ... Escuchar a Dios: ¿qué cosas
escuchas con tus oídos? - vendar los ojos de unos niños
y después llamarlos con sus nombres; etc. después
escuchar con los "oídos espirituales". Adorar: Adorar en diferentes
posiciones (parado, arrodillado, postrado, etc.); coros
de adoración con mímicas; sugerir oraciones de muy
pocas palabras: "Dios, tú eres..." (p.ej.
"el Rey", "el Creador",
"todopoderoso", "mi mejor amigo",
etc.)... Interceder: Dar informaciones
concretas sobre el asunto.
Intercesión por un país o lugar lejano: mostrar fotos o
dibujos, mapas. Contar un poco acerca de la vida de las
personas en aquel lugar. - Formar grupos de 3 a 5 niños,
para que cada uno escuche la oración de sus compañeros
y tenga la oportunidad de orar.
Prepare un tiempo de alabanza y de
oración creativa para los niños. Anote sus ideas en la
misma forma como anotamos la historia Bíblica: Una
columna para lo que usted dice y hace (qué coros cantar,
qué explicaciones dar, qué actividades realizar), y
otra columna para los materiales que necesitará: