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del Altísimo - http://www.altisimo.net - 
Capacitación para maestros de Escuela
Dominical - Curso 3
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Lección
4: Prevención contra algunos grandes enemigos de la niñez y de
la adolescencia
En la Lección 2.1. hablamos brevemente sobre los ataques del enemigo
contra los niños. Ahora trataremos de tres de estos enemigos en
particular, y como podemos preparar a los niños para que no
caigan en sus manos:
No es posible dentro de este curso hablar
sobre la ayuda a aquellos que ya son víctimas. Pero hablaremos
sobre prevención: Como padres y maestros, podemos hacer mucho
para disminuir la influencia del enemigo sobre la niñez.
¿Qué es una adicción?
¡Nadie se decide a volverse adicto! Es el
resultado de un proceso lento:
1. Una costumbre que hace que uno se
sienta bien.
Uno descubre que al tomar alcohol, consumir alguna droga o algún
medicamento, etc, se siente relajado, aliviado, o alegre y
animado.
En esta etapa inicial, uno todavía no es adicto: Podría dejar
la costumbre en cualquier momento, si quisiera. Pero si uno no
está consciente del peligro, avanzará rápidamente a las
siguientes etapas:
2. Un deseo fuerte de "sentirse
bien" cada rato.
La persona que está en camino a la adicción, desea experimentar
esta emoción agradable otra vez y otra vez. Entonces vuelve a
consumir la droga vez tras vez. Pero descubrirá también que
necesita cada vez una dosis más fuerte para llegar a la misma
sensación agradable. Además, después de pasar el efecto de la
droga, uno se siente vacío y deprimido. Con esto aumenta el
deseo de volver a consumirla, hasta que el deseo se vuelva
irresistible. Entonces el adicto ya no controla su deseo, sino el
deseo le controla a él. Esto es lo que entendemos con
"adicción".
3. Dependencia de la costumbre; su
ausencia causa sufrimiento emocional y dolores físicos.
En esta etapa hablamos de una dependencia física. Ya no es solo
una atracción emocional hacia la droga: el mismo cuerpo del
adicto "necesita" la droga y reacciona con dolor si no
la recibe.
Al llegar a esta etapa, el adicto empieza a sufrir bajo su
adicción. Muchos ahora desearían dejar su adicción, pero ya no
pueden: encuentran que son cautivos.
No todas las drogas causan dependencia física. El tabaco y la
marijuana, por ejemplo, normalmente no causan dependencia
física. (¡Pero sí causan daños físicos!) - Las "drogas
fuertes", como p.ej. la heroína, pueden causar dependencia
física desde la primera vez que se consumen, por lo cual son muy
peligrosas. - El alcohol causa dependencia física en algunas
personas, mientras en otras no.
4. Pérdida total del control.
En esta etapa, uno hará cualquier cosa (faltar al trabajo;
robar; engañar; abandonar a su familia) para poder seguir en su
adicción. La droga se ha convertido en la cosa más importante
de su vida y domina al adicto completamente; ninguna otra cosa le
importa más. - No todos los adictos llegan a esta etapa.
La adicción es a la vez una atadura
espiritual que lleva cautiva la voluntad del adicto. Por eso es
imposible para un adicto liberarse con propias fuerzas (vea
Rom.7:15-20).
Caminos a la adicción
Si las drogas nos hacen daño y los peligros de la adicción son
tan grandes, ¿por qué la gente las consume?
Son dos formas, sobre todo, como las drogas pueden convertirse en
una gran tentación:
- Una "salida fácil" para
escapar de frustraciones, heridas, o situaciones desagradables.
Especialmente los jóvenes que sufren de problemas personales y
familiares, falta de amor, soledad, fracasos en estudio y
trabajo, etc, caen en esta trampa. Descubren que la droga alivia
por algún tiempo el dolor emocional que sienten. De ahí muchos
alcohólicos dicen: "Bebo para olvidar".
- La presión del grupo o de la
sociedad.
Sobre todo los adolescentes son muy vulnerables a la presión de
parte de sus compañeros: "¡Pruébalo, una vez no más!
¡No seas cobarde!" - Por temor a que los demás se rían de
ellos, o que los excluyan de su grupo, participan en el consumo
de drogas. Otros se dejan llevar por la pura curiosidad:
"Quiero saber cómo se siente".
Pero aun los adultos se dejan influenciar de esta manera. En
muchos círculos sociales se espera que todos los presentes tomen
alcohol, y muy pocos tienen la valentía de decir "No".
Prevención contra las adicciones:
Podemos prevenir las adicciones si ayudamos a los niños a
mantenerse lejos de los mencionados caminos a la adicción. Esto
significa mostrarles una salida mejor para sus frustraciones y
heridas; y fortalecerlos para que puedan resistir la presión del
grupo.
Podemos entrenar al niño que aprenda a:
- Descubrir y expresar sinceramente
sus emociones. (Sal.62:8)
Cuando el niño o adolescente siente que tiene la
libertad de expresarse (ante Dios, y ante personas en
quienes confía), entonces tiene menos necesidad de huir
a las drogas.
- Experimentar el amor, consuelo,
ánimo, etc... de Dios. (2 Cor.1:3-6)
Dios promete consolarnos y fortalecernos. (Vea también
la Lección 2.4.) Quien ha conocido el consuelo de Dios,
ya no necesita el falso consuelo de las drogas.
- Disfrutar de una manera sana de la
creación de Dios. (Ecl.2:24, 1 Tim.4:3-5)
Dios creó, por ejemplo, muchos alimentos agradables que
podemos disfrutar con gratitud hacia El. El creó muchos
paisajes hermosos que podemos admirar. Estas, y otras,
son maneras legítimas como podemos "sentirnos
bien" sin ser llevados a la adicción. (El consumo
de drogas, por el otro lado, es un mal uso de la
creación de Dios.)
- Desarrollar hábitos y pasatiempos
sanos que puedan servir de "salida" para
frustraciones y emociones heridas, sin llevar a la
adicción (p.ej. deportes, música, trabajos manuales,
conversar con alguien que te comprende, escribir diario,
etc...). Los niños y jóvenes necesitan descubrir
actividades sanas para recrearse.
- Resistir a la presión del grupo.
Daniel es un buen ejemplo de un joven que vivía rodeado
de personas que querían llevarlo al pecado, pero él se
mantuvo firme. (Dan.1:8-15) Podemos aprender de él:
- Una decisión firme de mantener sus principios.
"Daniel propuso no contaminarse". El hizo esta
decisión antes que viniera la tentación. Es necesario
discutir con los niños situaciones como estas: ¿Qué
harías si alguien te ofreciera una cerveza? - ¿Qué
harías si estuvieras en un grupo donde todos fuman, y se
ríen de ti si no participas?
- El se juntó con otros que pensaban como él. Los tres
amigos de Daniel se fortalecieron mutuamente. Si
encuentras a un solo compañero que hizo la misma
decisión firme como tú, entonces los dos juntos van a
ser mucho más fuertes contra los demás.
- El confiaba en la ayuda de Dios, y dio más importancia
a la opinión de Dios que a la opinión de los hombres.
"El temor al hombre pondrá lazo; pero el que
confía en el Señor será exaltado." (Prov.29:25) -
Lee también Rom.12:2.
OJO: Muchos autores seculares creen que se
puede prevenir la adicción, simplemente con dar informaciones
sobre los efectos dañinos del alcohol y de las drogas. ¡Esto no
es suficiente! La mayoría de las personas que prueban alcohol o
drogas por primera vez, saben muy bien acerca de los peligros,
pero su curiosidad y la tentación son más fuertes. - La
información sobre las drogas es, sin duda, una parte de la
prevención. Pero la información por sí misma, sin los puntos
arriba mencionados, incluso puede aumentar la curiosidad de
"probarlo una vez".
"¿Por qué los
evangélicos dicen que no hay que tomar alcohol, si Jesús
mismo tomaba vino?"
A menudo estamos confrontados con esta pregunta. Algunos
preguntan así para justificar su alcoholismo; pero otros por
un interés genuino en conocer la voluntad de Dios.
Podemos responder lo siguiente:
Es cierto que la Biblia menciona en varios casos el consumo
de vino como algo normal (Juan 2:7-10, Mateo 26:27-29, 1
Tim.5:23). Pero siempre advierte contra los excesos y contra
la borrachera (Prov.20:1, 21:17, 23:29-35, Is.28:7, Os.4:11,
Hab.2:5, Ef.5:18, 1 Tim.3:3).
En la cultura oriental de aquellos tiempos, el vino era una
bebida común. Se tomaba con moderación, y hasta hoy, el
alcoholismo es muy poco frecuente en aquellas regiones. La
situación en el Perú es muy diferente, pues aquí hay un
alto índice de alcoholismo; y aun de los que no son
alcohólicos, muchos están propensos a caer en la adicción.
Muchos alcohólicos han sido liberados después de entregarse
a Cristo; pero es importante saber una cosa: Alguien que ha
sido alcohólico, no debe volver a tomar nunca más. Si
vuelve a tomar, inmediatamente recaerá en la adicción.
Entonces, tenemos que aplicar la palabra en Romanos 14:13-22:
"...decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al
hermano. ... No hagas que por la comida tuya se pierda aquel
por quien Cristo murió. ... Todas las cosas a la verdad son
limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con
lo que come. Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada
en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite.
..."
Por eso, en un ambiente donde el alcoholismo es tan
frecuente, hay buenas razones para que un cristiano se
abstenga completamente del alcohol, por más que cree que él
personalmente pueda "tomar con moderación".
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Hablamos de abuso, cuando una persona
utiliza su autoridad, poder, posición, o la confianza que otros
ponen en ella, para satisfacer sus propios deseos a expensas de
una persona que depende de ella, obligándola a hacer algo que la
víctima no haría por su voluntad propia.
Esta definición incluye diferentes aspectos:
- La víctima se encuentra en una posición de dependencia o
debilidad frente al abusador.
- El abusador se aprovecha de esta dependencia o debilidad, para
satisfacer sus deseos egoístas.
- La víctima es engañada, manipulada, o forzada, a hacer algo
en contra de su propia voluntad.
- La privacidad e integridad personal de la víctima es invadida
de manera violenta.
Con lo dicho ya podemos entender que las víctimas del abuso son
casi siempre los más débiles. Por eso, un gran número de
víctimas de abuso son niños.
Se distinguen diferentes formas de abuso:
- abuso físico (maltrato, tortura,
etc.)
- abuso sexual (violación, incesto,
exposición forzada a pornografía, etc.)
- abuso económico (explotación en el
trabajo, exigencia de cuotas forzadas o sobornos, etc.)
- abuso emocional (ejerciendo presión
psicológica)
- abuso espiritual (usando el nombre de
Dios, o una posición de liderazgo religioso, para
presionar a la víctima).
(Vea "Las ovejas del Perú", capítulo 3)
Prevención contra el abuso:
No hay receta para evitar que un niño sufra abuso o maltrato.
Pero podemos fortalecer su capacidad de resistir a personas que
quieren invadir su esfera íntima, y de expresarse y buscar ayuda
en caso que suceda.
- Dejar que Dios nos examine primero
a nosotros:
¿Todavía tenemos propias heridas? ¿Todavía hay algún
comportamiento manipulador en nosotros mismos? Dejar que
Dios nos cambie.
- Edificar la autoestima de los
niños; darles ánimo y aprecio.
Cuando el niño comprende que es creado en la imagen de
Dios, como persona especial y única, y que Dios pagó un
precio por él, entonces desarrolla una autoestima
saludable. - El mundo, en cambio, intenta edificar la
autoestima sobre una base equivocada: nuestros logros,
nuestra inteligencia, nuestra apariencia exterior, o
simplemente el hecho de que somos humanos. Pero la única
base verdadera es el valor que Dios mismo nos da.
- Ayudar a que los niños conozcan a
Dios tal como es: fiel (no miente), en tu favor,
respetuoso, consolador, etc.
- Enseñar y demostrar: Tú mereces
respeto, que otros respeten tus "fronteras
personales". El respeto es algo mutuo: no solo los
padres o profesores merecen ser respetados, sino también
los niños.
- Ayudar a discernir entre
culpabilidad y vergüenza.
La vergüenza es un sentimiento equivocado de culpa e
inferioridad, que se refiere a lo que somos como
personas. ("Soy inútil, soy un fracaso, no sirvo
para nada...") En cambio, la culpabilidad es la
reacción correcta de la conciencia cuando hicimos algo
malo. Nos da la oportunidad de arreglar el asunto y
recibir perdón, sin afectar nuestro valor como persona.
("Cometí un error; tengo que arreglarlo.")
Muchas víctimas de abuso sienten vergüenza, y les
parece como si ellos mismos tuvieran la culpa de lo que
sucedió. Además, muchos se sienten culpables cuando no
hacen lo que el abusador exige de ellos, o cuando hablan
con alguien acerca de lo que sucedió. Esta es una falsa
culpabilidad que debe ser rota, porque no tiene nada que
ver con un pecado cometido.
- Descartar enseñanzas equivocadas
tales como: "Nunca digas no a un adulto";
"Haz todo lo que dice el profesor, la tía X,
etc."; "Cállate si conversamos entre
adultos".
Es cierto que normalmente, el niño debe
obedecer. Pero también necesita saber que no
debe obedecer cuando un adulto exige algo inmoral de él
(Hechos 5:29).
- Aún el tema de la sexualidad se
puede incluir, de manera prudente, en la enseñanza.
Este es en primer lugar un asunto de la familia. La
educación sexual es algo tan personal que no debe tener
lugar en la educación pública. (Incluso podemos
clasificarlo como una forma de abuso, si un niño es
expuesto a una enseñanza explícita sobre sexualidad en
un lugar público.) Entonces, en primer lugar debemos capacitar
a los padres para que hablen con sus hijos acerca
del sexo, por supuesto según los principios morales de
la Biblia. - Lo que se puede hacer en la Escuela
Dominical, es enseñar sobre el cuidado del cuerpo y la
santidad del cuerpo (1 Cor.6:15.20); decir al niño que
otras personas deben respetar su cuerpo y especialmente
las zonas íntimas de su cuerpo.
- Dar lugar para que las
"leyes": "No hables", etc, sean
rotas.
Tenemos que tomar en serio las emociones y preocupaciones
del niño. Podemos dar oportunidades a los niños para
expresarse p.ej. por medio de dibujos o de dramas, o
conversar inventando situaciones y cuentos. Se puede dar
un tema como: "La familia", "Buenos y
malos secretos", "Algo que me da miedo",
etc.
- Si sospechamos que hay cierto
problema en la vida de un niño:
Dejar que Dios haga Su propia obra en los niños, no
imponerles nuestros propios conceptos, ni forzar nada. No
podemos presionar a un niño que nos diga lo que
sucedió; tenemos que esperar el momento apropiado cuando
el niño se abra por sí mismo.
- Si algo sale a la luz o un niño
nos confía algo que sufrió:
orar por el proceso de sanidad; buscar la dirección de
Dios cómo seguir adelante: cuánta responsabilidad
podemos asumir si se trata de ayudar a un niño en una
situación familiar difícil. - Ayudar a un niño abusado
requiere un compromiso grande. A menudo el abusador es un
miembro de la familia; entonces puede ser necesario
separar temporalmente al niño de su familia, y/o
enfrentar un proceso legal. Todo esto no se puede hacer
sin la ayuda de personas con mucha experiencia. (Y hay
que tomar en cuenta que aun las instancias
correspondientes del gobierno, no siempre actúan de
forma correcta.)
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página
La Biblia nos habla sobre la realidad de
satanás y sus demonios; y no debe sorprendernos que ellos tratan
de acercarse particularmente a los niños. Y donde satanás gana
algún terreno en un niño, habrá grandes problemas y ataduras
en su vida espiritual y familiar. ¡Las familias cristianas no
son automáticamente protegidas contra estas influencias! La
advertencia de Pedro se dirige a los cristianos: "Sed
sobrios y velad, porque vuestro adversario, el diablo, como león
rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual
resistid firmes en la fe" (1 Pedro 5:8-9).
Hoy en día, los niños están rodeados de oportunidades para
entrar en contacto con los demonios y experimentar con prácticas
del ocultismo:
- Muchos dibujos animados y películas
de la televisión, enseñan a usar magia y hechizos, a
confiar en espíritus guías, y a utilizar poderes
sobrenaturales. Muchas veces, estos espíritus se
presentan como "amables" y "bonitos",
con lo que los niños son más fácilmente seducidos. Los
niños no van a contentarse con solo mirar; ellos van a
poner en práctica lo que vieron.
- Muchos juguetes representan también a
estos personajes del ocultismo, y animan aun más a los
niños a hacer lo que ellos hacen.
- Las prácticas de adivinación,
chamanismo, espiritismo, etc, están generalmente en
aumento. Juegos ocultistas, como p.ej. la ouija, son un
pasatiempo común para los alumnos de muchos colegios.
Aun donde no hay una influencia tan abierta
del ocultismo, satanás intenta ganar poder, simplemente por
medio de nuestros pensamientos, o por medio de "voces"
que nos hablan. Esta influencia no es tan obvia como las otras;
por eso hay que estar aun más atento.
El consejero Neil Anderson relata lo siguiente:
"Uno de mis
alumnos de seminario es padre de tres niños. El segundo hijo,
normalmente el más piadoso de los tres, desarrolló el problema
de mentir y robarse cosas de la casa. Papá y mamá lo
disciplinaban por sus acciones, pero entre más lo disciplinaban,
más robaba y mentía.
Durante una de las sesiones de disciplina, el pequeño niño
finalmente dejó que se le escapara: "Papá, tuve que hacer
esas cosas. Si no, ¡el diablo dijo que te mataría!"
El papá después me dijo: "Si no hubiera escuchado la
enseñanza de usted en cuanto a la batalla por la mente, yo
hubiera aumentado la disciplina de mi hijo por haber culpado al
diablo por su comportamiento. Pero, más bien, le expliqué que
satanás le estaba diciendo mentiras para poder controlar su vida
y destruir a nuestra familia. Después de estar firmes en contra
del enemigo, nuestro hijo tuvo una sola repetición leve del
problema una semana después, y nunca más."
(Neil Anderson y Steve Russo,
"La seducción de nuestros hijos", Editorial Unilit
1994, p.9)
Prevención contra las influencias
satánicas:
- En primer lugar, el niño tiene
que ser salvo.
Una persona que no es salva, no tiene ninguna protección
contra los ataques y engaños de satanás. Tampoco puede
apoyarse en las promesas de Dios al respecto. Lo
fundamental es que el niño entregue su vida a Cristo.
- Cubrir constantemente la vida del
niño con oración.
La intercesión de los padres es muy importante para la
vida espiritual del niño.
- El niño debe tener una relación
experimentada con Dios.
El niño debe ver en nosotros que involucramos al Señor
en cada área de nuestra vida (familia, trabajo, tiempo
libre, etc.) Entonces el niño entenderá que la vida con
Dios tiene que ver con todas las áreas de la vida, y va
a considerar a Dios también en su escuela, al jugar con
sus amigos, etc. Va a experimentar que Dios le dirige y
ayuda en estas situaciones, y esto le da una seguridad y
confianza en la presencia de Dios. De esta manera, no se
dejará engañar fácilmente.
- El niño debe conocer su identidad
en Cristo:
Hijo de Dios (Juan 1:12, Rom.8:14-16), amigo de
Jesucristo (Juan 15:15), santo (Ef.1:1), escogido
(Ef.1:4), libre de la potestad de las tinieblas
(Col.1:13), etc.
Muchas veces, satanás empieza con cuestionar nuestra
identidad, como lo hizo con Jesús mismo: "Si tú
eres realmente el Hijo de Dios ..."
- El niño debe conocer su autoridad
en Cristo:
Acceso a Dios con seguridad y confianza (Ef.3:12,
Hebr.4:16), vencedor sobre el mundo (1 Juan 5:4-5) y
sobre los espíritus malignos (1 Juan 4:4), autoridad
para resistir al enemigo (Sant.4:7)
Una niña de ocho años me contó: "En la noche
desperté porque mi hermanito de cuatro años estaba
llorando, y mis papás no le habían escuchado. El me
dijo: El diablo ha venido y quiso hacerme daño.' -
Entonces yo le dije: Pero Jesús es más fuerte que
el diablo, entonces vamos a orar ahora para que el diablo
se vaya.' Entonces oré por mi hermanito, y poco después
dijo: Ya se ha ido.' - y volvió a dormir
tranquilo."
- El niño debe estar firme en la
verdad de la Palabra de Dios (Mat.4:4-11, 2
Tim.3:14-17).
La manera más eficaz para llegar allí es que el niño
experimente como se cumplen las promesas de la Palabra en
su propia vida. También entra aquí la educación de
valores (Lección
3.7.) Entonces el niño va
a ser menos propenso a creer una mentira de satanás.
- El niño debe comprender la
batalla espiritual por la mente (2 Cor.10:3-5, 1
Tim.4:1) y saber discernir las diferentes
"voces" que buscan influenciar sus
pensamientos.
La mayoría de las tentaciones y ataques vienen por medio
de nuestros pensamientos. Si aceptamos estos pensamientos
como "nuestros" y les seguimos, ya estamos por
caer.
El niño necesita saber que existen por lo menos tres
diferentes voces que intentan hablar a nuestra mente: la
voz de Dios, nuestra propia voz, y la voz del enemigo.
Entonces necesitamos analizar nuestros pensamientos, y si
descubrimos un pensamiento del enemigo, inmediatamente
"llevarlo cautivo" (2 Cor.10:5) y rechazarlo.
Después podemos buscar una respuesta bíblica a este
pensamiento falso, y así poner la verdad de Dios en
lugar de la mentira del enemigo.
- Edificar la confianza entre hijos
y padres
(para que puedan contarles todo lo que sucede, sin temor
a ser condenados o ridiculizados).
El niño debe tener la confianza suficiente para hablar
con sus padres aun acerca de las "voces" que
hablan en su mente, sin temor a ser rechazado o
ridiculizado. Entonces los padres pueden darse cuenta
inmediatamente cuando hay un problema, y ayudar.
También se aplica aquí lo que dijimos en
cuanto a las adicciones: el niño debe aprender a resistir la
presión del grupo. Muchos, si no lo han aprendido, son
llevados al ocultismo por la influencia de sus compañeros.
REPASO / TAREA:
Elabora un pequeño programa de enseñanza preventiva, enseñando
para cada una de las tres áreas, uno de los puntos mencionados:
a) como maestro, en forma de una lección de Escuela Dominical,
b) como padre o madre, en forma de una actividad familiar.
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