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Capacitación para maestros de Escuela Dominical 

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Lección 6.a: "Recibir" a los niños

Lee Mateo 18:5.
El Señor dice aquí que de la misma manera como tratamos a un niño, así tratamos a ______________.
Lee Mateo 18:6.
Según lo que dice el Señor, uno de los peores pecados es hacer ______________ a un n________.
Lee Mateo 18:10.
Tampoco debemos m______________________ a un n________.

En estos tres versos podemos ver cuan importantes son los niños para el Señor.
A la vez nos dan pautas importantes para el trato con los niños:
-
Recibir a los niños con amor
-
No hacer tropezar a los niños

Recibir a los niños con amor.

En una encuesta, más de 90% de los padres y madres dijeron que amaban a sus hijos. Pero cuando se preguntó a los hijos de estos padres: "¿Tus padres te aman?", solo la mitad dijo que sí.
¿Cuál es el problema? - Parece que muchos padres aman a sus hijos, pero no saben expresar este amor de una manera que los niños lo comprendan.
Para nosotros como maestros, es igualmente importante expresar nuestro amor hacia los niños. Debemos mostrarles que son importantes para nosotros, así como son importantes para el Señor.

Los siguientes cinco puntos son tan sencillos que cada uno los puede practicar; solamente tenemos que recordarnos. - Excepto si no tienes este amor hacia los niños; un amor que no tienes no podrás expresar. Si este es tu caso, entonces necesitas primero pedir al Señor que te dé este amor por los niños.

Contacto visual
Debemos mirar a los niños; especialmente mientras enseñamos. Esto no es solamente una forma de ganar su atención; es también una forma de decirles: "Tú eres importante para mí."

Contacto físico
Podemos mostrar cariño a los niños, por ejemplo cuando los saludamos con un abrazo, o cuando ponemos la mano sobre sus hombros mientras hacen su trabajo manual.
Sin embargo, esto tiene sus límites. Los niños tienen también su "privacidad" que debemos respetar. Algunos niños no quieren ser tocados (especialmente los niños que han sido maltratados). Entonces no debemos hacerlo, sino buscar otras formas para expresar nuestro cariño.

Atención concentrada
A veces los niños quieren hacernos preguntas o contarnos algo; entonces debemos tomar tiempo para escucharles. Debemos mostrarle al niño que él o ella es en este momento la persona más importante en el mundo para mí. Aunque sea solo medio minuto, pero durante este tiempo no debo distraerme con ninguna otra cosa: ni conversar con otros maestros, ni mirar mis materiales, etc. Debo dar mi atención completa al niño que quiere conversar conmigo.
Quizás viene un niño a contarme: "Hermano, ¡mi perrito se ha muerto!" - Para mí, esto no tiene importancia; pero para el niño, esto es en este momento la tragedia más grande del mundo. Entonces debo identificarme con el niño y sentir la pena que él siente, y mostrarle que le entiendo.

Es claro que no podemos hacer esto en medio de la historia Bíblica. Pero hay muchas otras oportunidades donde podemos tener este contacto con los niños: cuando están llegando; en el recreo; cuando están dibujando o jugando; o al despedirse.

Animar
Cuando los niños hacen algo bueno, hay que reconocerlo. También tenemos que animar a los niños que se sienten mal, o que sienten que uno no les toma en cuenta: "Inténtalo otra vez, ¡tú puedes!" - "Qué bueno que hayas venido, me alegro de que estés aquí."

¿Qué cosas debemos alabar en un niño?
¡Cuidado con la alabanza de las cosas exteriores! No debemos alabar, por ejemplo, lo lindo que se ve una niña o lo fuerte que es un niño. Ellos no han contribuido nada a ello; entonces quien merece alabanza en estos casos no es el niño sino Dios quien lo hizo así. Si alabamos estas cosas en los niños, solo levantamos su orgullo y su vanidad.
En cambio, debemos alabar las buenas decisiones y actitudes en los niños: cuando se esfuerzan para hacer bien un trabajo; cuando un niño más fuerte ayuda a un niño más débil; cuando un niño muestra interés en la voluntad del Señor.
Por ejemplo, puedo tener a un niño que no tiene tanto talento para dibujar, pero se esfuerza para hacer bien su trabajo. Otro niño es más talentoso, pero termina su dibujo rápidamente y después empieza a distraer a los otros niños. En este caso, el primer niño merece más alabanza que el segundo (aunque el dibujo del segundo niño salga más hermoso).

Un Ambiente ordenado
Esto lo podemos comprender de dos maneras:
A) en lo exterior:
El salón donde nos reunimos debe estar bien arreglado, ordenado y limpio. Esto es como decir a los niños: "Ustedes son importantes para nosotros; queremos que se sientan bien aquí."
En cambio, si hay basura en el piso y las sillas están todas en desorden, los niños también se van a comportar de una manera desordenada.
Por eso, el maestro tiene que llegar con anticipación y arreglar el salón antes que vengan los niños.
B) en cuanto a la estructura y reglas:
El programa debe tener una estructura clara. Los niños se sienten más seguros si los mismos elementos se repiten en el mismo orden cada semana. Así pueden saber p.ej. que "siempre empezamos con un juego, después oramos y alabamos a Dios, después escuchamos una historia Bíblica ..." - Claro que cada Escuela Dominical puede tener su propia estructura; pero una vez definida, ya no debe cambiar mucho.

Esto no se aplica tanto al trabajo con adolescentes; a ellos les gustan las sorpresas y cosas nuevas. Pero los niños, y especialmente los niños pequeños, necesitan la seguridad de un programa fijo.

Debe haber reglas claras en cuanto a la disciplina. Los niños necesitan saber qué cosas se permiten y qué cosas son prohibidas en la Escuela Dominical. Por ejemplo: ¿Es permitido salir al baño durante la historia Bíblica? - ¿Es permitido comer pan en la clase? - ¿Es permitido traer juguetes a la Escuela Dominical?
La Biblia no contiene ninguna ley acerca de estos asuntos. Como maestros, tenemos que conversar juntos y establecer estas reglas. Aquí también, cada Escuela Dominical tendrá su propio criterio. Pero una vez definidas, estas reglas ya no deben cambiar. Los niños necesitan este marco de seguridad.
(En el
Curso 2 ampliaremos el tema de la disciplina.)

Para reflexionar:
Piensa en la última lección que enseñaste y evalúate a ti mismo. ¿En qué medida has mostrado amor a los niños?

Contacto visual __ poco __ regular __ mucho
Contacto físico __ poco __ regular __ mucho
Atención concentrada __ poco __ regular __ mucho
Animar __ poco __ regular __ mucho
Ambiente ordenado: Exterior: __ poco __ regular __ mucho
Estructura y reglas: __ poco __ regular __ mucho

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No hacer tropezar a los niños.

Vuelve a leer Mateo 18:6-10. Esta es una de las palabras más duras de nuestro Señor, y se refiere al trato con los niños. Tan importantes son los niños para él, que aquí nos da una advertencia muy seria.
Estas son algunas de las cosas que hacen tropezar a un niño:

Dar mal ejemplo
Si les enseño a los niños que no deben mentir, y después yo mismo digo algo que no es verdad, les hago tropezar. Si les digo que no hablen groserías, y después salen palabras feas de mi propia boca, les hago tropezar. Los niños perderán confianza en mí: "El maestro dice una cosa y hace otra."
Pero no solamente perderán confianza en mí. Lo que es peor: perderán también confianza en Dios, porque yo como maestro soy un representante de Dios.

Enseñanza equivocada, exageraciones, etc.
A veces estamos tentados a exagerar una historia para hacerla más interesante: "Un día, el Señor Jesús ha alimentado a un millón de personas." - Algún día, los niños van a leerlo en su propia Biblia y van a descubrir que les he enseñado mal. (Sí, era mucha gente; pero no era un millón.) Si tomamos la Palabra de Dios a la ligera, los niños van a desconfiar de nuestra enseñanza y de Dios mismo.

Injusticia (preferir a ciertos niños, ser parcial, etc.)
Tenemos una tendencia natural de preferir a ciertos niños antes que otros, y tenemos que luchar constantemente contra esta tendencia.
Por ejemplo, hay un niño con una cara bonita que siempre nos sonríe, y si este niño molesta a los otros niños, no decimos nada "porque nos mira tan bonito". - Quizás tenemos a otro niño con una cara fea y que nunca nos mira, y si este niño se comporta mal, enseguida lo reñimos y sancionamos.
¿Qué sucederá en esta clase? - Los niños van a pensar: "Obviamente Dios tiene sus favoritos. Algunos valen más que otros. Si podemos ganar el favor del maestro con nuestra astucia, o con nuestra apariencia exterior, seguramente podemos ganar el favor de Dios de la misma manera." - Y los que no son favorecidos, pueden empezar a dudar de que Dios les ame en absoluto. Esto es un tropiezo para los niños.

Menospreciar su capacidad espiritual
El Señor nos enseña que los niños tienen la misma posibilidad de acercarse a Dios y de servirle, como los adultos. Cuando dudamos de ello ("¿Qué va a poder hacer un niño para Dios?"), somos un tropiezo para los niños.
Por esta razón, este curso no tiene límite de edad. Niños de once años han estudiado este mismo curso y han empezado a enseñar su propia clase de Escuela Dominical, con éxito.

Conocí una clase de niños de 10 a 12 años, con dos maestros diferentes. El primer maestro les contaba historias Bíblicas y después les hacía preguntas muy sencillas, como para niños de jardín: ¿Con qué cruzaron el mar? - ¿Quién calmó la tormenta? - etc. - Los niños no le respondían ni una sola palabra. El maestro se irritaba y les decía: ¿Acaso no saben esto? ¿Acaso les estoy preguntando algo difícil? - Pero el problema era que él no tomaba en serio a los niños.
Tenían otra maestra que sí los tomaba en serio. Ella también les contaba historias Bíblicas, pero después empezó a conversar con ellos sobre sus experiencias con el Señor. Por ejemplo, contó una historia que trata de nuestro testimonio. Después les preguntó: ¿Cómo es en vuestro colegio? ¿Ustedes pueden hablar con sus compañeros acerca del Señor? ¿Y cómo reaccionan ellos? (Muchos de los niños en la clase ya se habían entregado al Señor.) - Entonces empezaron a contar: "Yo tengo una amiga que está muy interesada en el Señor. Incluso quiso venir a la iglesia, pero sus padres no le permitieron." - "Muy bien", dijo la maestra, "¿alguien quiere orar ahora mismo por esta amiga y por sus padres?" - Entonces, una niña oró por esa familia. Después, otros niños compartieron sus experiencias. Los niños participaban con ánimo, porque esta maestra sí les tomaba en serio.

Burlarse de un niño; no respetarlo
Como maestros, esperamos que los niños nos traten con respeto. Pero entonces, nosotros también debemos respetarles a ellos. Llamarles "Sonso", "Bruto", "Malcriado", es faltar el respeto; igualmente si empujamos o pisamos a un niño que está en nuestro camino y no nos ha visto.
Especialmente si nos reímos de un niño y lo avergonzamos delante de la clase, le causamos una herida muy profunda, y seremos tropiezo para él.

No reconocer errores
No somos perfectos, y de vez en cuando nos puede suceder que hagamos una de estas cosas que causan tropiezo a un niño. Pero entonces debemos buscar al niño ofendido lo más pronto posible y pedirle perdón. No vamos a perder nuestra autoridad si pedimos perdón a un niño. Al contrario, nos va a respetar más por ser sinceros y admitir nuestro error.

¿Cómo podemos evitar dar tropiezo a los niños?

Lee Juan 7:37-39.
¿De dónde fluirán ríos de agua viva? - Del interior de aquel que ________________________________________ .

Los niños vienen a nosotros con hambre y sed. Quieren recibir amor, cariño, alegría, y dirección para su vida. (Lo que necesitan en realidad, es un encuentro con el Señor; pero esta necesidad se expresa en los deseos mencionados.)
Si creemos en Jesucristo, entonces correrán de nuestro interior estos ríos de agua viva que satisfacen la sed de los niños. Es nuestra tarea "hacerles beber".

Pero si seguimos enseñando y enseñando, dando y dando, ministrando y ministrando, con el tiempo se secan estas "aguas vivas". Nos sentimos cansados y ya no tenemos nada que dar. - Vuelve a Juan 7:37 y responde a la pregunta: ¿Dónde podemos nosotros "beber" para nuevamente ser llenos de agua viva?


Por eso es tan importante nuestra propia preparación espiritual antes de enseñar. Tal vez nos sentimos cansados; entonces necesitamos ir al Señor y decirle: "Señor, por favor, dame nuevamente de tus fuerzas." - O estamos tristes y necesitamos decirle: "Señor, por favor consuélame." - Necesitamos recibir Su amor, Su consejo, y ser animados por El. Entonces nuestro corazón estará lleno, y tendremos suficiente para "dar de beber" a los niños.
Tenemos que estar en la presencia de Jesús antes de cada enseñanza.

Si no hacemos esto, entonces vamos a pararnos delante de los niños para ministrarles, mientras nosotros mismos estamos de sed. Allí es donde entran los motivos egoístas (vea Lección 1.3.a): Deseamos que los niños llenen nuestro vacío. Queremos recibir de ellos el amor y el cariño que deseamos; o queremos tener una clase "perfecta" para levantar nuestra autoestima. ¡Pero los niños no están aquí para satisfacer nuestras necesidades!
Es aquí donde vamos a dar tropiezo a los niños. Dos cosas pueden suceder:
- Vamos a abusar emocionalmente de los niños; vamos a quitarles algo en vez de darles algo, y así les causamos un daño muy profundo.
- Los niños no responden como lo esperamos (nos rechazan o evaden, se portan mal, ...); entonces nosotros mismos salimos heridos. Es que esperamos algo de ellos que no deberíamos esperar. Vamos a desilusionarnos: "Soy un maestro malo porque los niños no me aman ... No sirvo como maestro porque los niños no se comportan bien ...", etc. En consecuencia, reaccionamos mal hacia los niños.

Estamos en peligro de ser tropiezo para los niños, si no hemos buscado y recibido de Jesús la aceptación y el amor que deseamos.

Para evitar esto, tenemos que pasar suficiente tiempo en la presencia del Señor y beber "agua viva" de El, antes de enseñar. Nuestro valor no depende del comportamiento de los niños, sino de lo que somos en Jesucristo.

Es claro que con el tiempo enseñaremos también a los niños como ellos mismos pueden "beber del Señor" y recibir "agua viva". Pero nosotros somos los que primero debemos hacerlo.

Para reflexionar:
Piensa en la última vez que te sentiste mal en tu clase, y tal vez reaccionaste mal hacia los niños. ¿Qué cosa esperabas "recibir" de los niños, y no lo recibiste?



Busca un versículo bíblico que te dice como el Señor puede "llenarte" en esta situación, en vez de esperarlo de los niños:






REPASO:

1. ¿Por qué es importante la manera como tratamos a los niños?


2. Sin mirar arriba, anota las cinco formas como podemos expresar amor hacia los niños:
C__________________________________________________
C__________________________________________________
A__________________________________________________
A__________________________________________________
A__________________________________________________

3. Expresa en tus propias palabras: ¿Cómo puedes evitar ser tropiezo para los niños?




TAREA:
Toma un tiempo con el Señor para recibir "agua viva".

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