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Algunos detalles adicionales acerca de los problemas de la Alta Crítica:

Reconstrucción de la historia de Israel

Vimos arriba que los teólogos modernistas dividen el pentateuco (los libros de Moisés) en distintas "fuentes". Para mantener esta teoría, tuvieron que reconstruir toda la historia de Israel en una manera diferente. Estas son algunas de las suposiciones de los teólogos críticos:

Es tan obvio que estas ideas contradicen la Biblia, que no considero necesario refutarlas punto por punto. Pero en los comentarios teológicos encontramos la influencia de estas ideas en muchas partes.
Solo un pequeño ejemplo:

"Los descubrimientos ... abren nuevas posibilidades que refutan o apoyan viejas teorías. Tal es el caso de la ocupación de la tierra de Canaán por parte de los israelitas. Los relatos bíblicos no permiten obtener un cuadro uniforme. Y los resultados obtenidos por la arqueología y otras ciencias auxiliares han dado pie a tres teorías para explicarla:
1. La ocupación pacífica de la tierra (escuela de Alt y Noth).
2. La conquista violenta (Albright).
3. Revolución interna (Mendenhall, Gottwald, Bright).
Hoy por hoy la arqueología parece considerar más coherente la teoría de Mendenhall."
("Manual de ciencias bíblicas", p.113)

Aquí tenemos que preguntar nuevamente: ¿Dónde queda la Biblia como testimonio histórico? En contra de lo que dice el autor, la Biblia presenta un cuadro muy claro; ¡lea el libro de Josué! Pero el teólogo crítico propone una teoría que contradice la Biblia - apelando a la arqueología, pero no menciona ninguna fuente arqueológica en que se apoya.

¿No hay tierra para Israel?

Por supuesto, para la teología crítica, tampoco existe la promesa de Dios de que Israel poseerá la tierra. En consecuencia, los teólogos críticos y las Sociedades Bíblicas usan en sus comentarios y en sus mapas consecuentemente el nombre "Palestina" para designar la tierra de Israel. ¡Este nombre no existe en ninguna parte de la Biblia! Antes de Josué, la tierra se llamaba "Canaán"; después se llamaba "Israel"; y en los tiempos de Jesús la mayor parte de la tierra se llamaba "Judea". El nombre "Palestina" fue impuesto por los romanos en el siglo II después de Cristo, cuando habían echado fuera a los judíos. El motivo de los romanos fue hacer olvidar todo recuerdo de los judíos, pues "Palestina" significa "Tierra de los filisteos".
Entonces, usar el nombre "Palestina" significa negar la promesa de Dios, de que esta tierra será para Israel. Consecuentemente, hoy se llaman "palestinos" aquellos árabes musulmanes que desean arrebatar esta tierra de las manos de Israel.

El "problema" sinóptico

Las similitudes entre los primeros tres Evangelios (Mat, Marc, Luc.) llevaron a la siguiente teoría:

"La mayoría de los estudiosos actuales de la Biblia se inclinan a pensar que el primero de los evangelios que se redactó fue el de Marcos. También piensan que los de Mateo y Lucas, redactados posteriormente, utilizaron en gran parte a Marcos, además de otras tradiciones diferentes." (B. de E. p.1459)

Según esta teoría, Mateo y Lucas no hubieran sido escritores independientes, sino meramente "compiladores" o "copistas" (pero no muy fieles, porque donde relatan los mismos acontecimientos como Marcos, lo hacen con expresiones diferentes). Los que van más allá en la crítica de la Biblia, dicen además que los escritores de los evangelios hayan transformado las "tradiciones" que utilizaron, según su propia tendencia teológica. Aquí se aplica otra vez el método de buscar contradicciones.
En cuanto a Mateo, uno de los doce apóstoles que estaba personalmente con Jesús casi desde el principio de su ministerio, ¿es plausible que él se hubiera basado en los escritos de Marcos, que no era apóstol? En cuanto a Lucas, él mismo dice que había "investigado con diligencia todas las cosas desde su origen", para escribirlo "tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos" (Lucas 1:2-3). Seguramente esto no quiere decir que él sencillamente copió y transformó lo que otros habían escrito, sino que entrevistó personalmente a los testigos. En cuanto a Marcos, se sabe de los testimonios del siglo II que él servía como traductor de Pedro y escribió fielmente su prédica acerca de la vida de Jesús.

El teólogo Ernst Lerle investigó las huellas que dejaron los relatos de testigos presenciales en los Evangelios. Algunos ejemplos:

"Cleofas, el discípulo de Emaús

Cuando se transforma una entrevista en un relato, suceden los siguientes cambios: En el relato se incluye la participación personal de la persona entrevistada, tanto en los acontecimientos como en la conversación. Entonces aparece una nota corta acerca de lo que dijo una persona mencionada con su nombre, o cómo se comportó la persona entrevistada, o dónde se encontraba.
Todas estas características encontramos en el relato del camino a Emaús. De uno de los discípulos presentes se relata lo que dijo. "¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido estas cosas que en ella han acontecido en estos días?" (v.18) También se relata que los discípulos estaban tristes. La entrevista habrá sido de la manera siguiente: Cleofas cuenta lo que sucedió. Lucas 24 habla de dos discípulos. Esta diferencia es característica: La persona entrevistada dice: Fui con mi amigo X al pueblo Y. El periodista dice en su relato: Dos personas fueron al pueblo Y. Cuando después la persona entrevistada cuenta que dijo algo, se menciona su nombre en el relato: "Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ..."(v.18) El nombre del otro discípulo no se menciona.

Mateo, Marcos y Lucas

Mateo relata desde el punto de vista de los que estaban cerca de Jesús. Marcos trabaja como un cronista que menciona muchos detalles que se podían observar. Lucas trabaja como un historiador que tiene mucha información, pero selecciona y relata solamente lo que es de interés para su público. Comparaciones entre los primeros tres Evangelios comprueban esta impresión.
Un ejemplo: Jesús dijo una vez que sus verdaderos parientes eran los que hacían la voluntad de Dios. En Mateo dice (12:49) que Jesús extendía sus manos sobre sus discípulos al decir esto. Los testigos cercanos eran inmediatamente impresionados por este gesto. Los que se encontraban más lejos ya no podían percibir este gesto, pero se habrán dado cuenta de la mirada de Jesús. En Marcos 3:34 dice: "Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: ..." Era un detalle con gran significado personal para los presentes. Lucas no menciona ninguno de estos detalles, que ya no tenían interés para las iglesias en los campos misioneros. Pero relata las mismas palabras del Señor con más exactitud: "... los que oyen la Palabra de Dios, y la hacen." (8:21). Para los testigos presentes no había ningún significado especial en la palabra "oir", porque todos ya estaban oyendo en ese mismo momento. Por eso no lo mencionan Mateo y Marcos, mientras parece que Lucas investigó muy cuidadosamente y complementó el relato con este detalle."

En conclusión: No es necesario asumir que Mateo y Lucas hubieran "copiado" de Marcos. Para explicar las similitudes, es suficiente tomar en cuenta que los tres están relatando los mismos sucesos - Mateo había estado allí él mismo, y Marcos y Lucas conocían a testigos que habían estado allí.

Resultados de la exégesis crítica:

Aun los comentarios críticos explican correctamente el significado de muchos pasajes Bíblicos (pues es perfectamente posible explicarlo aun sin creer en ello). Pero en otros pasajes, la teología crítica lleva directamente a una interpretación errónea. Veremos unos ejemplos, tomados de comentarios alemanes:

- Pone en duda la autenticidad de las palabras del Señor.

Un comentario (E.Schweizer, NTD Tomo 2, p.120) dice acerca de Mateo 7:21-22:
"En la forma lucaniana más corta, '¿Qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?' (Luc.6:46), la palabra podría remontarse a Jesús. Se trataría entonces de una fórmula de cortesía como se usa también frente a un rabí. Pero en Mateo, el verso siguiente se refiere sin duda a la forma de dirigirse al Señor exaltado en el juicio final. Esto es señalado por la expresión 'en aquel día'..."
Por tanto, concluye Schweizer, Jesús no puede haber dicho estos versos, porque Jesús nunca enseñaba que él iba ser el juez en el juicio final. Esta idea es, según la teología crítica, un producto de la "comunidad cristiana" después de Jesús. El autor llega a esta conclusión porque la teología crítica niega la deidad de Jesús.

- Pasa por alto la unidad de la Biblia entera.

En 2 Cor.5, Pablo habla de nuestra resurrección: "...tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos." (v.1). Y en el mismo contexto, en el verso 10 dice: "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo." - Unas preguntas inquietantes: ¿Seremos juzgados según la fe o según las obras? - ¿Podría un cristiano nacido de nuevo ser condenado en el juicio, si es según las obras? - ¿O al contrario, tendrán los incrédulos también "una casa eterna en los cielos"? - ¿Quiénes son "todos nosotros" - solo los cristianos o todos los hombres?

El comentario de un teólogo crítico (F.Lang, NTD Tomo 7, p.290) no ayuda mucho para aclarar estas preguntas:
"'Nosotros todos' se enfoca primeramente al apóstol y todos los cristianos, pero para Pablo incluye la idea del juicio universal. ... La justificación por la fe en Cristo no anula el juicio según las obras (vea Rom.14:10-12, 1 Cor.3:12ss, 2 Cor.11:15). ... La imagen del trono del juicio de Cristo ... aclara que (Pablo) piensa en el juicio escatológico, que Cristo llevará a cabo, encargado por Dios, en la parusía (compara Rom.2:6.16, 14:10, 1 Cor.3:13ss, 4:4s, Hech.17:31)."

¿¿?? - Con esta explicación, cada uno puede pensar lo que quiere. Puede tomar el juicio en un sentido universalista (todos serán salvos), o puede creer en un juicio según la fe, o según las obras, o una mezcla incoherente entre los dos - el comentarista no ha aclarado nada de esto.

Si buscamos los pasajes mencionados, encontramos las siguientes ideas:
"...el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad ... en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio." (Rom.2:6-8.16) - Este pasaje habla de un juicio general, donde se trata de recibir o "vida eterna" o "ira y enojo"; en otras palabras, vida o muerte; y el juicio será "conforme a mi evangelio", o sea, según alguien vivió en la fe en Jesucristo o no.
1 Cor.3:11-15 nos presenta un cuadro muy distinto: Se habla de personas que ya edificaron sus vidas sobre Jesucristo ("sobre este fundamento", v.12) - o sea, cristianos nacidos de nuevo. El fuego probará "la obra (¡no la persona!) de cada uno" (v.13). Las obras de algunos se quemarán, "si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego" (v.15). Aquí está claro que el cristiano verdadero es salvo, pero según sus obras recibirá o perderá su recompensa (v.14) en la eternidad. (Obviamente es esta situación a la que se refiere 2 Cor.5:10. Entonces el "nosotros todos" allí se refiere solo a los cristianos, no a todos los hombres. Solo los cristianos tienen "una casa eterna en los cielos". Lang está equivocado al decir que este pasaje se refiere al "juicio universal".)

Existen algunos pasajes adicionales que aclaran la salvación por fe:
"El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios." (Juan 3:18)
"El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida." (Juan 5:24)

Desde allí la enseñanza Bíblica debe ser bien clara:

- Cuando el Señor juzgue en cuanto a la vida eterna o muerte eterna, el criterio es "el evangelio", la fe en Jesucristo.
- Cuando el Señor juzgue en cuanto a la recompensa que recibirán los creyentes en la eternidad, el criterio son nuestras obras.

¿Por qué el comentario citado no puede ver esto? - Es que el autor ignora completamente los pasajes en Juan. - ¿Y por qué los pasa por alto? - Esto tiene que ver otra vez con la teología crítica. Según esta teología, los escritos de Juan tienen una teología diferente de los escritos de Pablo. Por tanto, los unos no tienen nada que ver con los otros, y - según los críticos - no se pueden usar pasajes de Juan para explicar un pasaje de Pablo. Un teólogo crítico puede exponer una "escatología paulina" por un lado, y una "escatología juanina" por el otro lado, con muchas contradicciones entre las dos, porque no cree en la inspiración divina y unidad de la Biblia.
Por supuesto es un buen principio exegético, explicar un pasaje primero con pasajes del mismo autor. Pero después hay que tomar en cuenta también los escritos de otros autores bíblicos, inspirados por el mismo Espíritu Santo. Una exégesis de 2 Cor.5:10 debería tomar en cuenta todos los pasajes acerca del juicio final, incluso aquellos en Juan, y también Mateo 25 y otros (lo que llevaría demasiado lejos aquí; mi intención no es hacer un exégesis completo, sino demostrar la diferencia en los métodos). No tomar en cuenta todos estos pasajes, significa negar la unidad, armonía, e inspiración divina de la Biblia.

- Llega a conclusiones equivocadas y las justifica con alteraciones del texto.

En Zacarías 4, el profeta ve una visión de un candelero de oro con siete lámparas, alimentado por el aceite que procede de dos olivos a la derecha y la izquierda del candelero. Estudiando el pasaje, es bastante claro que los olivos son símbolos del "Ungido de Dios" (Mesías) - son dos porque simbolizan el doble oficio del Mesías, como sacerdote y como rey - , y el aceite simboliza el Espíritu Santo.
Pero algunos comentaristas parecen estar confundidos acerca del significado del mismo candelero. - Si creemos en la inspiración divina y unidad de la Biblia entera, entonces encontramos fácilmente la paralela en Apoc.1:20. El candelero que vio Zacarías, significa lo mismo que los siete candeleros que vio Juan: el pueblo de Dios (Israel en el AT y la iglesia en el NT), la "luz del mundo" (Mat.5:14-16) que brilla por medio del "aceite" del Espíritu Santo que está en nosotros. Al entenderlo bien, es una visión que nos edifica y anima en nuestro propósito como pueblo del Señor.

Sin embargo, la teología crítica no puede ver esta unidad de inspiración entre Zacarías, el Apocalipsis, y Mateo. Por tanto, un comentarista llega a la siguiente interpretación:
"Puesto que el número siete expresa la plenitud, entonces el cuadrado de siete es la plenitud de la plenitud, o sea lo máximo de plenitud y perfección, como es posible solamente en Yahvé; y puesto que las lámparas son símbolos de ojos, el candelero que sostiene esta plenitud puede solamente ser un símbolo de Yahvé mismo, 'cuyos ojos recorren toda la tierra'." (W.Rudolph, "Kommentar zum AT", tomo XIII 4)
Tengo dos preguntas acerca de esta interpretación:
- El Dios vivo, el Todopoderoso, ¿se mostraría en la forma de un simple objeto muerto, inmovible? Las apariciones de Dios en el Antiguo Testamento siempre fueron majestuosas, inspiraron temor y reverencia; incluso leemos que nadie puede ver a Dios y quedar vivo (Ex.33:20).
- Según el verso 12, el candelero de la visión necesita ser alimentado por los dos olivos, que representan al Mesías (o sea, un ser humano). ¿Tiene Dios necesidad de ser alimentado por humanos?

El comentarista parece no haber pensado en la primera pregunta. Pero su respuesta a la segunda pregunta es interesante: Rudolph sostiene que el verso 12 no es auténtico, sino una añadidura posterior (aunque no existe ningún manuscrito antiguo donde este verso faltaría). Además, que el texto se debe cambiar: en vez de que las ramas de olivo "vierten de sí aceite (hacia el candelero)", debería decir: "vierten aceite sobre ellos (mismos)". Esto requiere una alteración del texto original hebreo, que tampoco encontramos en ningún manuscrito.
Esta es la manera fácil cómo un teólogo crítico puede evadir cualquier problema con sus interpretaciones: puede simplemente declarar que una parte del texto sea "no auténtica" o que haya "sufrido alteraciones". Al final de cuentas, ¡así se podría defender casi cualquier interpretación absurda!

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