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¿Qué es la crítica textual (o Baja Crítica)?
¿Qué es la crítica textual? - Para explicarlo, es necesario entrar en bastantes detalles. Pero les pido a mis lectores tomar el tiempo para comprenderlo, porque tenemos aquí la razón por qué las versiones modernas de la Biblia omiten muchas palabras, y hasta versículos y párrafos enteros.
Sabemos que el texto original de la Biblia es inspirado por Dios, inerrante e infalible. - Desafortunadamente no tenemos el texto original exacto. Solo tenemos copias, y la mayoría de ellas son de varios siglos más tarde que el texto original. En aquellos tiempos no existían imprentas ni fotocopiadoras. La única manera cómo se podía copiar un libro, era escribiendo todo a mano. Pero cuando uno copia un texto a mano, pueden suceder errores. Por eso, hay pequeñas diferencias entre los manuscritos. Por ejemplo, en Mateo 4:20, existen manuscritos que dicen "dejando las redes", y otros que dicen "dejando sus redes". Sin tener el texto original, ¿cómo podemos saber cuál de las dos "lecturas" es la original, y cuál es el error de un copista? - Responder a este tipo de preguntas, es tarea de la crítica textual.
En este ejemplo de Mateo 4:20, la variación es tan insignificante que el sentido del texto no es afectado. La mayoría de las variaciones son de este tipo, y entonces podríamos pensar que realmente la crítica textual no es importante. Sin embargo, existen otras variaciones que sí afectan el sentido, e incluso puntos importantes de la doctrina cristiana. Allí está el problema.
Algunos teólogos críticos quieren hacernos creer que los
manuscritos difieren tanto entre sí, que ya no podemos saber
qué dijo el texto original, y que en varios pasajes el texto fue
tan alterado que ningún manuscrito tiene la lectura
original. Pero esto es una exageración.
Los escribas judíos tenían normas muy estrictas para copiar las
Sagradas Escrituras. Cada letra y cada palabra era contada. Si se
encontraba un error en una página, la página tenía que ser
quemada. Por esto, el texto del Antiguo Testamento fue conservado
con mucha exactitud, y existen muy pocos verdaderos problemas de
crítica textual.
El caso del Nuevo Testamento es un poco diferente, porque sus
copistas (mejor dicho, algunos de sus copistas) no
trabajaban con la misma exactitud. Pero aun allí podemos decir
que la mayoría de los escribas estaban muy conscientes de que
estaban copiando un texto sagrado, y que por tanto tenían que
hacerlo con sumo cuidado.
Durante toda la Edad Media, casi nadie se interesaba por los manuscritos griegos y hebreos (excepto los monjes eruditos que los estudiaban y copiaban). La Biblia oficial de la iglesia católica era la traducción al latín hecha por Jerónimo (la "vulgata"). Fue solo en el siglo XVI cuando Erasmo de Rotterdam publicó nuevamente un Nuevo Testamento en griego. Este texto fue la base para las traducciones de la Reforma (entre ellas la versión Reina-Valera), y seguía en uso, con muy pocos cambios, hasta la segunda mitad del siglo XIX. Este texto se apoyaba en cientos de manuscritos de la Edad Media que tienen muy poca variación entre sí, y por su amplia aceptación recibió el nombre de textus receptus ("texto recibido").
En cuanto al Nuevo Testamento, las cosas cambiaron a mediados del siglo XIX. (Llama la atención que en esa misma época fue también el auge de la Alta Crítica.) Unos manuscritos muy antiguos fueron descubiertos (algunos del siglo IV), que en muchas ocasiones diferían del textus receptus. Los más conocidos son el "Sinaítico" (descubierto en un monasterio en las faldas del monte Sinaí), y el "Vaticano" (encontrado en la Biblioteca del Vaticano). Entonces muchos teólogos empezaron a creer que estos manuscritos, por ser más antiguos, debían ser más fieles al original. En 1881, B.F.Westcott y F.J.A.Hort publicaron su versión del Nuevo Testamento griego, basada en estos manuscritos. Este "texto Westcott-Hort" se hizo muy famoso. Desde entonces la mayoría de los teólogos rechaza el textus receptus y utiliza básicamente (con algunos cambios) el texto "Westcott-Hort". Este es también el texto base para la mayoría de las versiones modernas de la Biblia.
Las omisiones tienen consecuencias doctrinales
Lo que llama la atención, es que Westcott y Hort rechazaron un gran número de pasajes como "no auténticos", porque faltaban (o eran cambiados) en el "Sinaítico", en el "Vaticano", o en ambos. Algunos de estos pasajes tienen verdadera importancia doctrinal, por ejemplo en cuanto a la deidad de Cristo. - Por sus correspondencias se sabe que tanto Westcott como Hort dudaban de la inspiración divina de la Biblia, creían en la teoría de la evolución de Darwin, y aunque siendo anglicanos, sentían más simpatía por la iglesia católica que por la evangélica. Entonces, ¿la omisión de estos pasajes será casualidad?
Mencionaré aquí solo los ejemplos más sobresalientes:
Aplicación dudosa de los principios de la crítica textual
Examinaremos ahora algunos de los criterios que utiliza la crítica textual para llegar a sus resultados. Los criterios que describiré, son aceptados por casi todos los teólogos. Sin embargo, tenemos que recordarnos que se trata de criterios humanos, no divinos, y su definición es en cierta manera arbitraria. En muchos casos, Westcott-Hort y sus seguidores aplicaron estos criterios en una forma que claramente ataca la doctrina cristiana (y hay razones para sospechar que lo hicieron al propósito).
"La lectura más antigua es la lectura mejor".
A primera vista esto parece lógico - un manuscrito más
antiguo debería estar más cerca del original. Sin embargo, no
siempre es así:
- P.Scrivener, un erudito que colaboraba con Westcott y Hort
(pero se opuso a muchos de los cambios propuestos por ellos),
dice que "las peores corrupciones en el Nuevo Testamento se
originaron en los primeros cien años después de su
composición" (o sea, mucho antes que "Sinaítico"
y "Vaticano").
- ¿Por qué siguen existiendo estos manuscritos hasta hoy? Muy
probablemente porque fueron usados muy poco. Un buen manuscrito
es usado con frecuencia, entonces se desgasta rápidamente y es
remplazado por una copia nueva. Pero uno de una calidad dudable,
es puesto a un lado y así queda conservado.
- De hecho, el "Sinaítico" y el "Vaticano"
son de una calidad muy dudable. El "Sinaítico"
contiene unas 15'000 (!) correcciones hechas por copistas de los
siglos posteriores. Entonces muchas de sus variaciones son
claramente errores del primer copista que más tarde fueron
corregidos (¿y quién nos dice que no quedaron muchos otros
errores sin corregir?); y muchas otras de sus variaciones son en
realidad no tan "antiguas" como del primer copista. (De
hecho, el "Sinaítico" fue encontrado no entre los
libros valiosos de la biblioteca, sino en una papelera, destinado
a ser quemado.) - El "Vaticano", por el otro lado,
omite miles de palabras, obviamente no porque hubieran faltado en
el original, sino por error del copista. - Entonces, tomando en
cuenta la calidad general tan inferior de estos manuscritos, no
podemos considerarlos "mejores" tan solamente por su
antigüedad.
"La lectura más difícil es la lectura mejor".
Se argumenta que un copista está más inclinado a escribir
algo que claramente entiende, en vez de escribir palabras con un
sentido oscuro. Por tanto, es más probable que el copista
convierta un pasaje oscuro en uno más entendible, en vez de
oscurecer un pasaje claro. - Esto también, en muchos casos es un
criterio válido.
El problema surge cuando teólogos críticos aplican este
criterio con intenciones doctrinales. Dicen que un pasaje es
"más entendible" cuando expresa claramente una
doctrina básica del cristianismo, y "más difícil"
cuando no expresa esa doctrina (o incluso le contradice).
Argumentan, que supuestamente los copistas tenían la
inclinación de expresar la deidad de Cristo, por ejemplo, en
todas partes, incluso donde no estaba. Por tanto, dicen, p.ej. en
1 Tim.3:16, que es más probable que un copista haya cambiado
"él" por "Dios", que viceversa.
¿Nos damos cuenta de lo que sucede aquí? - Los teólogos
críticos acusan a los copistas de los primeros siglos, de haber
alterado las Escrituras con un prejuicio doctrinal. En realidad
son los mismos teólogos críticos que tienen un prejuicio
doctrinal. Con este método logran eliminar cada pasaje que
expresa claramente una doctrina cristiana, si encuentran tan solo
un único manuscrito que lo tenga omitido o alterado.
"La lectura más corta es la lectura mejor".
Se argumenta que un copista podría estar más inclinado a
añadir algo al texto, que a omitir algo del texto sagrado. Con
este criterio, si una palabra o un verso entero falta en algún
manuscrito, se argumenta que no estaba en el original y los otros
deben haberlo añadido.
Pero tomemos en cuenta que los copistas eran cristianos, y
conocían muy bien la advertencia del Señor en Apoc.22:18-19, en
contra del añadir o quitar algo de Su palabra. La advertencia
contra el añadir es igualmente fuerte como la advertencia contra
el quitar.
El criterio de la "lectura más corta" hace sentido
donde se trata de una palabra añadida para que el texto sea más
entendible. Pero no hace sentido donde se trata de partes
significativas de un verso, o incluso versos enteros. ¿Realmente
se hubieran atrevido los copistas cristianos, inventarse versos
enteros que no estaban en el original?
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