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Apologética contra el evangelicatolicismoResiduos del catolicismo en las iglesias evangélicas Revisado en julio de 2011 |
Introducción
Esta serie de artículos se ocupa de unos fenómenos que se consideran "normales" en la mayoría de las iglesias evangélicas, aunque delatan un origen más católico que reformado y bíblico. Son asuntos difíciles de reconocer para los que están "dentro", especialmente en el mundo hispanohablante. Es que aquí el medio ambiente es todavía tan católico, que los evangélicos pueden ver fácilmente la distancia que los separa del catolicismo - no veneran a los "santos" ni a María, no están sujetos al papa, etc. - y exactamente por esta razón, difícilmente pueden ver la distancia aun mucho más grande que los separa de la iglesia del Nuevo Testamento. Pero no se trata de compararse con aquellos que están "aun más lejos del original bíblico", se trata de compararse con el original mismo.
Entonces, si alguien espera encontrar en estos artículos una defensa de la iglesia romana, quedará decepcionado. Al contrario. ¡Tengo que señalar a las iglesias evangélicas que ellas no se distanciaron lo suficiente de los principios y de la mentalidad de la iglesia romana!
Encontré que los evangélicos usan muchas citas bíblicas para justificar lo que hacen, pero que en el fondo siguen teniendo una mentalidad católica. - Digo esto, habiendo trabajado en el ámbito evangélico por muchos años, y habiendo conocido de cerca a un gran número de iglesias, de las más diversas denominaciones. Y como conclusión tengo que decir: El "evangelicalismo" no existe. Solamente existe un "evangelicatolicismo", un catolicismo sin el vaticano y sin la misa, pero por lo demás muy "católico" y "romano" en su mentalidad.
Esto es muy visible en dos grandes corrientes que actualmente están influenciando a casi todas las denominaciones evangélicas: el movimiento ecuménico y la teología de la Alta Crítica. Estas dos corrientes (muy unidas entre sí) han tenido mucho éxito en destruir lo que una vez era el fundamento de los evangélicos: la autoridad de la Biblia como Palabra de Dios, por encima de todas las autoridades humanas. Pero hoy en día, la mayoría de los teólogos evangélicos ya no se apoyan sobre este fundamento (aunque no dicen públicamente lo que realmente creen o no creen). Lo he documentado extensamente en otro trabajo ("Infiltración").
Ahora no deseo ocuparme de esos asuntos más "groseros" del ecumenismo y de la teología liberal. En cambio, deseo señalar los muchos pequeños síntomas de que los evangélicos, en su mayoría, tienen todavía una mentalidad católica.
Algunos sitios web católicos muestran orgullosamente como "trofeos" los testimonios de ex obreros y pastores evangélicos que se convirtieron al catolicismo. No me extraña que esto suceda. Muchos pastores evangélicos predican a sus "ovejas" que no deben abandonar a su iglesia donde se convirtieron y donde fueron bautizados; aun si esta iglesia causa los escándalos más horrendos y viola los principios bíblicos más obvios. Entonces no es de extrañar que algunos de estos pastores saquen la última consecuencia y regresen a la "iglesia madre" que sus antepasados espirituales abandonaron algunos siglos atrás por razones de fe y conciencia. Sus propios principios (que son más católicos que evangélicos) los obligan a ello.
Entiendo que puede ser muy difícil, especialmente para pastores y líderes evangélicos, enfrentarse con este escrito. Todo su trabajo, su mantenimiento, su reputación, y de cierta manera su identidad entera depende de este sistema "evangelicatólico". Cuestionarlo equivaldría a cuestionar casi todo lo que da sentido a su vida en esta tierra. Toda su vida acostumbrada, todo lo que ellos entienden por tradición con "iglesia", toda su experiencia acumulada durante años y décadas se levantarán en contra de las verdades expuestas aquí. Así deben haberse sentido también los sacerdotes católicos en los tiempos de la Reforma, cuando de repente se empezó a cuestionar la misa, el papado, y hasta su mismo sacerdocio. Pero es necesario enfrentarnos con estos asuntos mientras tenemos todavía la oportunidad de hacerlo, para que no resulte al final que hayamos edificado nuestra vida cristiana sobre arena. El Señor anuncia "la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles" (Hebr.12:27). Todo lo que no está edificado en obediencia directa a Jesucristo, todo lo que se basa en tradiciones de hombres en vez de la verdad eterna de Dios, es "movible" y será removido en la venida del Señor.
Otros quizás opinarán que los asuntos tratados aquí no son importantes. Es cierto que no debemos discutir por meras palabrerías. Al decidir si debo escribir sobre un tema apologético, la pregunta más importante que me hago es esta: ¿Afecta este tema los asuntos centrales de la fe? ¿Está en juego la salvación eterna de las personas, a raíz de este tema? - Por ejemplo, existen debates ardientes sobre el tema del "hablar en lenguas", pero todavía no he conocido ningún caso donde la salvación eterna de alguien haya sido afectada por causa de esta cuestion; entonces no me parece importante meterme en este debate. - Los asuntos tratados aquí, en cambio, hacen que multitudes de evangélicos confíen en una "salvación" de segunda mano, una "salvación" por intermedio de su pastor o iglesia, una "salvación" asegurada por formas y ritos externos, en vez del Señor mismo. Por eso doy importancia a estos temas. Para el que vive en una ilusión, es mejor que sea "des-ilusionado", por más que duela.
Contenido:
1. El sacerdotalismo o "pastorismo"
2. La ordenación de pastores
3. ¿Llegar a Cristo por medio de la iglesia?
4. Sacramentos y rituales de los evangélicos
5. Salvación por obras - Anexo: La enseñanza de Lutero acerca de la ley y la gracia
6. El constantinismo - ConclusiónVea también el tema relacionado: "El Nuevo Testamento, Versión Ministerial"
| Nota de edición (2011): ¿Estoy
generalizando demasiado? Se me ha reprochado que en esta serie de artículos, estoy "metiendo en un mismo costal" a todas las iglesias evangélicas y que no estoy tomando en cuenta a aquellas (¿muchas?) a las que no se aplica lo escrito aquí. Bien, concedo que en alguna parte del mundo que yo no conozco, pueden existir excepciones, y me alegro si existen. Pero en mi experiencia personal, habiendo colaborado de cerca con unas cien iglesias evangélicas, de unas quince denominaciones diferentes, no he encontrado a tales excepciones. Sí, he conocido a unos cuantos (¡muy pocos!) pastores sinceros y honestos. Pero el mismo hecho de que aun estos pocos pastores sinceros y honestos no estaban dispuestos a cuestionar desde la Biblia la posición que ellos mismos ocupaban en la iglesia, ni estaban dispuestos a confrontar las vinculaciones ecuménicas de su propia denominación, demuestra que ellos tampoco eran la excepción que yo buscaría. El Señor Jesús dijo: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!", y aun cosas peores, hablando un capítulo entero contra ellos (Mateo 23). En ningún momento se le ocurrió mencionar que existían también unos escribas y fariseos que no eran hipócritas (por ejemplo Nicodemo). Aquellos que no lo eran, podían tranquilamente confiar en que las palabras de Jesús no apuntaban a ellos. Que el lector tome estos artículos de la misma manera. Si la iglesia de usted no cae en la cuenta de lo que está descrito aquí, puede confiar tranquilamente que no me estoy refiriendo a usted. Pero normalmente, los que se quejan de "generalizaciones" son los que sí se ven expuestos por la palabra... |
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