Martín Lutero - algo que podemos aprender de su vidaLas iglesias evangélicas dicen
ser los herederos de la Reforma. Pero muchos evangélicos hoy no
tienen ninguna idea de qué se trató en la Reforma. Con este
estudio deseo llenar este vacío, y a la vez aplicar algunos
principios de la Reforma a la situación actual. El tiempo de Dios Lutero no fue el primer Reformador. Hubo varios antes de él que enseñaban de manera parecida, y que deseaban hacer volver la iglesia a la verdad de la Palabra de Dios. Los más conocidos de ellos eran Juan Wyclif en Inglaterra (1320-1384) y Juan Hus en Bohemia (1374-1415), quien murió como mártir. Ambos pudieron juntar a algunos seguidores, pero no lograron realmente las reformas que deseaban. ¿Por qué fracasaron ellos, mientras Lutero tuvo éxito? - No creo que ellos hayan sido inferiores a Lutero. Simplemente no había llegado todavía el tiempo de Dios. Una Reforma tan amplia no sucede de la noche a la mañana. Era necesario que estos hombres, los "pre-Reformadores", preparasen el camino. En los tiempos de Lutero, toda Europa tenía mucha hambre de Dios. Sin el trabajo de los "pre-Reformadores", probablemente no hubieran tenido esta hambre, y no hubieran deseado tanto escuchar la palabra de Lutero. Cada uno de nosotros tiene su tarea, y su lugar en la historia, asignados por Dios. Unos son llamados a sembrar, otros a regar y otros a cosechar. Unos son llamados a ser pioneros, y otros son llamados a edificar encima de lo que construyeron los pioneros. (Vea 1 Cor.3:5-13.) Los pioneros a menudo son llamados a dar hasta su vida, para que otros puedan seguir con más facilidad. Como Abraham, ellos tienen que morir en la fe "sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra" (Hebreos 11:13). Juan el Bautista preparó el camino para el Mesías, pero tuvo que morir sin ver la obra del Mesías cumplida. El pastor rumano, José Tson, escribe: "Para cada país que se abrió para el Evangelio, el precio fue muy alto. Un mensajero de Dios tuvo que derramar su sangre por aquel país, para tomarlo para Dios." ¿Se aplicará lo mismo a cada gran Reforma de la iglesia? Un detalle interesante: En 1415, cuando Juan Hus fue condenado por el Concilio de Constanza y llevado a la hoguera, dijo proféticamente: "Ahora ustedes están quemando a este ganso viejo ("Hus" significa "ganso"), pero en cien años se levantará un cisne al cual no podrán quemar." Casi exactamente cien años después, en 1517, se desató la Reforma con las 95 tesis de Lutero. Lutero católico Lutero no era ningún enemigo de la iglesia. Al contrario, él era un fiel católico y quería servir a Dios según las tradiciones de la iglesia. "Siguiendo los deseos de su padre, se
inscribió en la facultad de Derecho de esa universidad. Pero
todo cambió durante una tormenta eléctrica en 1505. Un rayo
cayó cerca de él mientras se encontraba de regreso de una
visita a la casa de sus padres. Aterrorizado, gritó: "¡Ayuda
Santa Ana!, ¡Me convertiré en monje!". Salió con vida
y abandonó la carrera de Derecho, vendió sus libros con
excepción de los de Virgilio y entró en el monasterio agustino
de Erfurt el 17 de julio de 1505" (Wikipedia) En este primer llamado de Lutero,
vemos algunos aspectos que no son conformes a las Escrituras: Si después de ver la verdad,
Lutero hubiera seguido sirviendo a la manera de la tradición
muerta de la iglesia, allí sí tendríamos que reprocharle. Pero
Lutero tuvo la valentía de actuar según la verdad que Dios le
había mostrado, aun en contra de todas las tradiciones de su
iglesia. La salvación por gracia y por la fe Desde su juventud, Lutero tenía miedo al juicio de Dios. Aunque no había cometido ningún pecado obvio, estaba muy consciente de las pequeñas faltas en palabras, pensamientos y comportamiento, que suceden en la vida diaria. El hizo muchos intentos de vencer estas malas inclinaciones, pero su conciencia seguía condenándole. A veces hasta pensaba que estaba predestinado para el infierno; porque si no fuera así, ¿seguramente Dios le permitiría vencer las tentaciones? Su amigo Felipe Melanchthon
escribe acerca de Lutero como monje joven: "El joven Martín Lutero se dedicó por completo a la vida del monasterio, empeñándose en realizar buenas obras con el fin de complacer a Dios y servir a otros mediante la oración por sus almas. Se dedicó con mucha intensidad al ayuno, a las flagelaciones, a largas horas en oración, al peregrinaje y a la confesión constante. Cuanto más intentaba agradar a Dios, más se daba cuenta de sus pecados." (Fuente: Wikipedia) Lutero dedicó mucho tiempo a examinar su propio corazón, y a confesar todos los pecados de ira, odio y envidia contra otras personas; pero dijo desanimado: "Cuanto más uno intenta lavar sus manos, más sucias se vuelven." Y por más que recibía absoluciones y hacía penitencias, siempre se quedó con la pregunta inquietante: ¿Quién me puede garantizar que realmente he cumplido con todas las condiciones para recibir perdón? Así seguía buscando una respuesta a esta pregunta tan importante: ¿Cómo puede un pecador alcanzar la salvación eterna? ¿Cómo puedo alcanzar la gracia de Dios? El verso clave en la vida de
Lutero fue Romanos 1:17: En 1511, Lutero fue enviado por su
orden con un encargo importante a Roma. Este viaje le dio la
oportunidad de ver el centro de la iglesia católica romana con
sus propios ojos. Cumplió con todos los deberes de un peregrino
y visitó todos los lugares "sagrados", y esperaba de
esto conseguir alivio para su alma. Subió de rodillas las
"gradas de Pilato", porque el papa había prometido una
absolución especial a todos los que hicieran esto. Pero mientras
estaba en medio de esta penitencia, fue como si una voz del cielo
le hablase estas palabras que todavía no entendía: "Mas
el justo por la fe vivirá." En 1512 recibió el doctorado y fue llamado a Wittenberg como maestro de la teología. En aquel tiempo, los teólogos sabían mucho de las obras de otros teólogos, pero poco de la Biblia. Lutero, en cambio, se dedicó completamente al estudio y la explicación de la Biblia. Mientras estudiaba y enseñaba acerca de la carta a los Romanos, llegó finalmente a comprender las palabras "Mas el justo por la fe vivirá.": No se trataba de ser justo uno mismo, para llegar a la fe. Al contrario, la fe era lo único que era necesario para volverse justo. "Cree, y serás salvo." - "Justicia de Dios", para el que realmente cree, no es castigo; mas bien es la justicia que Dios da gratuitamente a todo aquel que cree. Este es el verdadero mensaje del evangelio, que había sido olvidado por tantos siglos, hasta que Lutero lo trajo nuevamente a la luz. Lutero dijo acerca de este
descubrimiento: Desde entonces, es una enseñanza común de las iglesias reformadas y evangélicas, que somos salvos por la fe y por la gracia de Dios. No podemos "merecer" esta gracia; no podemos hacer nada de nuestra parte para "comprarla"; solo podemos recibirla con fe y gratitud. Pero a través de los siglos, esta
enseñanza ha sido distorsionada gravemente. Hoy se enseña que
"Dios no castiga"; que Dios es solo amor y pasa por
alto los pecados; y que "la salvación no cuesta nada".
Esta es la enseñanza que Dietrich Bonhoeffer llamó "la
gracia barata": Observamos que esta misma doctrina - la salvación por gracia y por la fe - tuvo resultados muy diferentes en circunstancias diferentes. En la época de Lutero, esta doctrina trajo liberación, y una Reforma y purificación de la iglesia. En nuestra época, esta misma doctrina ha producido una iglesia que comete todo tipo de inmoralidad y dice: "Pero Dios en su gracia me perdonará." - ¿Por qué esta diferencia abismal? Hemos visto en la vida de Lutero, que él estaba desesperado por encontrar la salvación. Estaba muy consciente de su pecado, y sabía que estaba perdido mientras permanecía así. El era como la gente que escuchó a Pedro en Pentecostés, y "se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?" (Hechos 2:37). El buscaba la gracia de Dios como un tesoro, porque sabía que sin esta gracia estaba perdido. Sabía que no tenía derecho a ninguna gracia de parte de Dios. La gente de hoy cree tener un "derecho" a la gracia de Dios. Ya han escuchado toda su vida que Dios nos salva por gracia; y por eso toman esta verdad a la ligera. Ya no la ven como un tesoro que quiere ser buscado con diligencia. Quieren la gracia de Dios "inmediatamente", pero no quieren caminar por el camino que Lutero caminó. Nunca fueron conscientes de sus pecados; nunca han comprendido en lo profundo que están perdidos; y por eso nunca valoraron realmente la salvación. En los tiempos de Lutero, casi todo el mundo estaba consciente de sus pecados. Todos sabían que necesitaban desesperadamente la salvación. (Por eso, la venta de indulgencias era un negocio tan grande.) Pero en nuestros tiempos, las conciencias están tan duras que casi nadie está consciente de su pecado; y muy pocos comprenden el significado de "arrepentimiento". (Vea: "Arrepentimiento - ¿falso o verdadero?") Hoy nos hemos olvidado de una gran verdad que era obvia para la gente del tiempo de Lutero: La gracia de Dios es solo para los arrepentidos. De aquí podemos aprender una lección importante. Necesitamos sabiduría para saber cuál verdad bíblica aplicar en qué circunstancias y para cuáles personas. Cada verdad bíblica es una medicina para una enfermedad particular. Pero la misma medicina puede hacer daño si la damos a un paciente que tiene una enfermedad diferente. El mensaje de la gracia de Dios es la mejor medicina para un penitente arrepentido, que está subiendo de rodillas las gradas de Pilato en Roma y que tiembla ante el juicio de Dios. Lutero fue transformado por este mensaje, porque él ya estaba arrepentido y solo le faltaba la fe. Pero la gente de nuestros tiempos, en su gran mayoría, tienen una enfermedad diferente: no están conscientes de su pecado. Ellos tomarán la gracia de Dios como pretexto para seguir pecando, y nunca se arrepentirán. Ellos necesitan una medicina diferente: necesitan el mensaje de la convicción del pecado, del juicio de Dios, y del arrepentimiento. La controversia comienza En ese tiempo, el fraile Juan Tetzel viajaba por las regiones donde vivía Lutero, para vender indulgencias. La iglesia católica enseñaba que aun los cristianos salvos y perdonados, después de su muerte tenían que sufrir castigos en el purgatorio; y que las indulgencias tenían el poder de acortar o aliviar estos castigos. En ese tiempo, el papa necesitaba dinero para construir la basílica de San Pedro en Roma. Por eso aumentaban los esfuerzos de vender indulgencias. El propósito era, obviamente, recaudar dinero para el papa. Tetzel y sus seguidores manipulaban a la gente, describiendo las torturas que sus padres o abuelos muertos tenían que sufrir (supuestamente) en el purgatorio, y diciendo que era una crueldad dejarlos sufrir de esta manera, si la compra de una indulgencia podría liberarles. De esta manera, aun personas muy pobres, o que tenían familiares pobres a mantener, dieron su dinero para indulgencias, en vez de atender las necesidades de sus familias. En los años 1516 y 1517, Lutero
empezó a predicar contra la venta de indulgencias. El ya había
comprendido que el perdón de Dios no se puede comprar con
dinero; sino que el perdón de Dios viene por el arrepentimiento
y la fe. Y también se molestó por los abusos cometidos por
Tetzel y sus seguidores (que ya habían causado bastante malestar
entre el pueblo). Esto fue conocido en Roma, y durante los años siguientes, Lutero tuvo que enfrentarse varias veces con teólogos enviados por el papa. Estos enviados tenían una sola intención: conseguir que Lutero se retractase de sus escritos. En ningún momento estaban interesados en una discusión abierta. Lutero estaba convencido de que las acusaciones en su contra eran un error. El todavía no dudaba de la integridad del papa mismo. Aunque algunos de los enviados del papa actuaban de manera abusiva, y la corte de Roma estaba sumamente corrompida, Lutero suponía que el papa no aprobaba este comportamiento. Todavía en 1520, él se dirigió al papa con estas palabras:
En respuesta, el papa excomulgó a Lutero. Parece que solo entonces comprendió Lutero que aun el papa mismo, junto con los demás líderes, aprobaba y promovía la corrupción dentro de la iglesia. La enseñanza que sacamos de esta historia, es triste: Cuando aparece corrupción en la iglesia, las cosas nunca son tan malas como parecen - ¡son peores todavía! Apelar a autoridades superiores raras veces trae resultados. Casi siempre, las autoridades superiores ya se han puesto de acuerdo con las inferiores, y están de acuerdo con sus abusos. "Maldito el varón que confía en el hombre" (por más que sea el líder máximo de una iglesia) "y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová." (Jeremías 17:5) Pero miremos desde más cerca
algunos puntos de la controversia. | ||
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¿La Biblia o la tradición de la iglesia? Uno de los enviados del papa, el cardenal
Cayetano, demostró a Lutero que una de sus tesis contradecía un
decreto del papa Clemente VI, de 1343. Lutero contestó que la
Biblia tenía primacia sobre todos los decretos, a lo que
Cayetano repuso que el papa estaba por encima de los concilios y
de la Escritura. "Yo niego que esté por encima de la
Escritura.", respondió Lutero. A partir de ahí se
terminó el encuentro. Aquí tenemos uno de los asuntos más importantes de la Reforma: ¿Cuál es la autoridad máxima de la iglesia: la Biblia o la tradición? Si creemos que la Biblia es inspirada por Dios y sin error, entonces la respuesta debe ser clara. En la Biblia tenemos la enseñanza infalible de Jesucristo y de Sus apóstoles. Nadie más puede reclamar la misma inspiración divina como los apóstoles encargados por Jesús mismo. Entonces, si un líder humano contradice lo que dice la Biblia, siempre debemos poner la Biblia en primer lugar. Es el logro más importante de la Reforma, haber llevado a la iglesia de regreso a la Palabra de Dios. Pero en las iglesias evangélicas actuales, las cosas ya no son tan claras. De hecho, estamos nuevamente en la situación de antes de la Reforma - solo que hoy en día, las iglesias evangélicas están en la misma posición como la iglesia católica. - ¿Es exagerado decir esto? Cierto, no celebramos la misa romana y no adoramos a estatuas. Pero las preguntas de fondo son las mismas como en los tiempos de Lutero: 1. ¿El cristiano tiene que arrepentirse de su pecado, o puede "comprarse" el perdón de alguna manera externa? En sus "95 tesis", Lutero aclaró que Dios busca un verdadero arrepentimiento del corazón; no solo una "penitencia" externa. Las primeras tres de sus tesis dicen:
Hoy tenemos nuevamente el mismo asunto, pero en las iglesias evangélicas. Cierto, las iglesias evangélicas no venden indulgencias. Pero ofrecen una "gracia barata", una "salvación" por medio de una "oración de entrega", sin importar si hay un verdadero arrepentimiento o no. (Vea: "Arrepentimiento - ¿falso o verdadero?") El nuevo creyente paga por su "indulgencia" más tarde, cuando es puesto bajo la ley de los "diezmos y ofrendas". 2. ¿Cuál es la autoridad sobre la vida del cristiano: la tradición de la iglesia, o la Palabra de Dios? Cierto, las iglesias evangélicas
no tienen papa. Pero muchos de sus pastores y líderes se
comportan como pequeños papas: Cuando alguien intenta
corregirles desde la palabra de Dios, le califican de
"rebelde" y buscan una manera de callarle o
desacreditarle. (Lo experimenté yo mismo varias veces.) Pero no
se les ocurre escudriñar las Escrituras para ver si las
críticas son acertadas. 3. ¿Se puede discutir abiertamente sobre estos asuntos, o la iglesia los hará callar con medidas de fuerza? Hemos visto que los líderes católicos siempre se opusieron a un debate abierto, público, con Lutero. Prefirieron enfrentarse con él en privado, y esto no para darle la oportunidad de explicarse, sino solamente para obligarle a retractarse. Cuando esto no resultó, le excomulgaron, y finalmente le persiguieron políticamente. Felipe Melanchthon escribe acerca de esta manera de actuar:
También en este punto, las
iglesias evangélicas ya no difieren mucho de la iglesia
católica. Varios líderes evangélicos querían prohibirme
repartir mis escritos totalmente bíblicos, pero sin poder darme
un solo argumento bíblico en contra. (La verdadera razón era
que veían afectadas las "sagradas tradiciones" de su
denominación, y la "autoridad" de su institución.
¿¿Qué autoridad, si no pueden fundamentarse en la
Biblia??) - He escuchado un buen número de testimonios de otros
hermanos en diferentes partes del mundo, que experimentaron cosas
similares. Desafortunadamente, tenemos que aplicar hoy a muchas iglesias evangélicas lo que Lutero escribió acerca del papado:
Atado en la conciencia En 1521, después de ser excomulgado, Lutero fue citado a presentarse ante el emperador en la Dieta de Worms. (Dieta = Asamblea de todos los estados de Alemania.) Allí fue exhortado públicamente a retractarse de sus escritos. La respuesta de Lutero:
Entonces, los adversarios de Lutero mostraron sus colores verdaderos: Se negaron tajantemente a debatir sobre la base de las Sagradas Escrituras: "Sin embargo, Ud. reaviva lo que el Concilio universal de Constanza, reunido de la entera nación alemana, condenó; y Ud. quiere ser convencido por las Escrituras, en las que Ud. se apoya violentamente. ... El hecho es, que si Ud. prevalece en este punto, de que cualquiera que contradiga los Concilios y las ideas de la Iglesia tuviera que ser refutado por las Escrituras, entonces ya no tendríamos nada seguro o fijo en la cristiandad." En la iglesia romana no existía la libertad de la conciencia.
Todos tenían que creer lo que la iglesia creía. Todos tenían
que llamar bueno lo que la iglesia llamaba bueno, y llamar malo
lo que la iglesia llamaba malo - aún si la Biblia decía lo
contrario. Todos tenían que someter sus conciencias a la iglesia
(no a la Palabra de Dios). Pero cada institución humana, después de algún tiempo, empieza a desarrollar una "vida propia". Las iglesias no escapan de esta tendencia. Después de algún tiempo, de repente "la reputación de la institución" se vuelve más importante que la reputación de Dios. Un "pecado contra la institución" es castigado con severidad, mientras se encubren los verdaderos pecados que se cometen dentro de la institución (especialmente los pecados de los líderes). John Taylor Gatto escribe: Esto es lo que sucedió con la iglesia católica antes de Lutero. Pero esto mismo está sucediendo también con las iglesias evangélicas del presente. No pensemos que somos mejores, tan solo por ser "herederos de la Reforma". Hoy en día falta mucho para que los creyentes evangélicos sean nuevamente libres, atados en sus conciencias solo a Dios y las Escrituras (pero no a una institución), como lo era Lutero. Comprueba tú mismo: Si un miembro de una iglesia tiene que contradecir a su pastor, por razones de conciencia bíblica, ¿cómo lo tratan? ¿Lo discriminan como "rebelde", o escuchan abiertamente sus razones y respetan su conciencia? - Si un miembro de una iglesia decide, por razones de conciencia bíblica, abandonar su iglesia y congregarse con otra, ¿cómo lo tratan? ¿Lo ven casi como a un apóstata, o respetan su conciencia? ¿Quién dividió la iglesia? Hasta hoy, la iglesia católica sigue acusando a Lutero y a los protestantes, de "haber dividido la única iglesia de Cristo". Ya hemos visto que esta no era la intención de Lutero. Hemos visto también como Lutero, aun después de ser acusado injustamente, todavía se dirigió al papa de manera respetuosa, esperando su comprensión. Lutero no se separó de la iglesia católica; el papa le expulsó. Entonces, la verdad histórica es que no fue Lutero, sino el papa, quien dividió la iglesia. Sin embargo, la misma acusación
han tenido que escuchar casi todos los predicadores y líderes de
avivamiento, desde Lutero por Wesley y Booth y hasta los
predicadores actuales de avivamiento: "¡Eres
divisivo!" - "¡Eres un fanático!" - "¡Eres
demasiado radical!" - "¡Estás causando
conflicto!" La Biblia en el idioma del pueblo Después de la Dieta de Worms,
Lutero fue proscrito por el emperador. Esto significaba que
cualquiera que le encontraba, le podía matar sin temer nada.
Esta fue prácticamente la sentencia de muerte para Lutero. El tiempo en Wartburg no fue
perdido para Lutero. Trabajaba diligentemente para traducir el
Nuevo Testamento a su idioma alemán. El sabía que el pueblo
necesitaba la Biblia para poder opinar correctamente en asuntos
de la fe. Hasta entonces, solamente los sacerdotes y monjes
tenían acceso a la Biblia, y solo en latín. El "pueblo
común" no tenía manera de saber qué decía la Biblia
realmente; tenían que creer ciegamente lo que los sacerdotes les
enseñaban. ¿Cómo es la situación hoy? La Biblia está traducida en los idiomas más importantes del mundo. En muchos países hay libertad para leer la Biblia, y se pueden comprar y vender Biblias libremente. ¿Estamos valorando este privilegio? - Temo que no. ¿Cuántos evangélicos leen en su Biblia por su propia cuenta? ¿Cuántos evangélicos usan la Palabra de Dios para examinar las prédicas que escuchan, según Hechos 17:11 y 1 Tes.5:21 ? En los tiempos de Lutero, los cristianos no podían juzgar la doctrina de la iglesia porque no tenían acceso a la Biblia. Hoy en día tienen la Biblia, pero no la usan. La mayoría abandonó su juicio propio en escudriñar las Escrituras. Por eso, aunque tenemos Biblias en nuestro idioma, estamos volviendo a la situación antes de Lutero: Creemos ciegamente en las tradiciones y dictados de la iglesia, sin examinarlos a la luz de las Escrituras. En muchas iglesias se pone mucho más énfasis en "obedecer al pastor", que en leer y escudriñar la Biblia por uno mismo. Por eso están nuevamente entrando muchos errores en las iglesias, y se llama a lo bueno malo y a lo malo bueno. ¡Aprovechemos al máximo la libertad de leer la Biblia, mientras la tengamos todavía! Mientras Lutero estaba ausente, la
Reforma continuaba en muchas partes de Alemania. Pero en algunos
lugares, sus líderes cayeron en extremos. Un grupo que se
llamaba "los profetas de Zwickau", declaraba que al
recibir revelaciones directas de Dios, la Biblia ya no era
necesaria. (Esto en contra de 1 Cor.14:29 y 1 Tes.5:20-21, que
toda profecía o revelación debe ser examinada.) Con estos desórdenes, la Reforma
fue desprestigiada (aunque Lutero mismo nunca había hablado a
favor de una revolución política). Lutero era radical, pero no
extremo. Pero como se ha dicho: "Cuando el diablo no puede
detener un avivamiento, intentará desprestigiarlo, llevándolo a
un extremo." La Reforma vence en Alemania Lutero manejaba estas dificultades no de manera
perfecta, pero bastante bien. La Reforma seguía avanzando, hasta
que la mayor parte de Alemania estaba en su favor. Se realizaron
muchos cambios en la enseñanza y la estructura de la iglesia -
una tarea grande y difícil. Todo esto, mientras Lutero todavía
estaba proscrito y sus enemigos hacían muchos intentos de hacer
cumplir el Edicto de Worms que debía darle muerte. Además,
Lutero tuvo que observar que la mayoría de la gente todavía no
eran cristianos verdaderos (por más que eran simpatizantes de la
Reforma). En medio de estas luchas, el mismo Lutero
"luchaba" sobre todo por medio de la oración. Durante
la Dieta de Augsburgo (1530) se discutió sobre el reconocimiento
de los reformados en el imperio. Lutero mismo no pudo asistir
porque el emperador no tenía simpatía hacia él, y su vida
todavía corría peligro. Se quedó refugiado en un castillo
donde oraba todo el tiempo que duraba la Dieta, muchas veces en
ayuno, y mantenía contacto con los delegados reformados. Vemos en estos sucesos que una Reforma puede a veces alcanzar dimensiones políticas, y causar conflictos políticos. Pero cuando esto suceda, es tanto más importante recordarse que en el fondo se trata de asuntos espirituales, y que la victoria se gana con medios espirituales. Errores de Lutero Algunos autores tratan de desacreditar la
Reforma, señalando los errores personales de Lutero. Es cierto
que Lutero tenía algunos defectos en su carácter. Tenía un
temperamento bastante impulsivo, un "carácter fuerte".
Aun en sus escritos polémicos usa a veces un lenguaje torpe y
casi grosero, insultando a sus adversarios. - Es también sabido
que Lutero odiaba a los judíos (después de unos intentos
fracasados de convertirlos), y se excedió demasiado al escribir
contra ellos. - También impulsó persecuciones y matanzas contra
los reformadores más radicales, a los que llamó
"anabaptistas". (Vea el artículo "Los anabaptistas".) Dios es soberano en la elección de Sus
instrumentos en la tierra. El ha usado a un engañador (Jacob),
un asesino (Moisés), y un perseguidor de la iglesia
(Saulo=Pablo). El apóstol Pedro tenía también una personalidad
muy impulsiva y ambiciosa. Pero todos estos hombres se entregaron
completamente en las manos de Dios, se dejaron moldear por El, y
así El los pudo usar. Lutero también estaba consciente de sus
defectos y se humillaba ante Dios por ellos. (Supongo que de otro
modo hubiera sido mucho más torpe y grosero de lo que era.) ¿La enseñanza? La Reforma inconclusa La Reforma logró muchos cambios en la iglesia.
Pero aun las iglesias reformadas seguían todavía en muchas
prácticas no bíblicas. Por ejemplo, seguían bautizando a los
bebés pequeños como lo hace la iglesia católica; no vieron que
solo los convertidos pueden ser bautizados. Ya vimos que también
seguían persiguiendo políticamente a aquellos que consideraban
herejes (acertadamente o no). En todos estos puntos (y varios otros), la Reforma no logró practicar toda la verdad bíblica. El mismo Lutero estaba consciente de que la Reforma no estaba completa. En el tiempo de la Reforma se acuñó el dicho: "La iglesia debe siempre estar reformándose". Entonces, seguir el ejemplo de los reformadores
no significa hacer todo exactamente como ellos lo hicieron. Ellos
tenían muchos errores. Pero ellos establecieron el principio
más importante: La máxima autoridad en la iglesia es la
Palabra de Dios.
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