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Apologética contra el evangelicatolicismo - Parte 2La ordenación de pastores, Residuo del catolicismo en las iglesias evangélicas |
En el Nuevo Testamento no existe el concepto de "ministro ordenado". Aunque existen diversos dones y diversos ministerios; pero ningún pasaje del Nuevo Testamento permite distinguir a aquellos que tienen un ministerio particular, como una "clase distinta" de los demás cristianos.
Jesús se pronunció fuertemente en contra de un tal sistema de distinción entre "clérigos" y "laicos":
"Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo." (Mateo 23:8-11)
¿Acaso Jesús se preocupa aquí solamente por las palabras que usamos al dirigirnos a alguien? No, él tiene en la mirada una actitud y un sistema entero, el sistema judío de sus tiempos, que distinguía a los sacerdotes y a los rabinos (los "ministros ordenados" de aquel sistema) como una clase distinta de los demás judíos. Y Jesús dice que entre sus discípulos no debe haber tal distinción, porque "todos vosotros sois hermanos".
Sería pura hipocresía, descartar solamente los títulos que Jesús menciona explícitamente ("rabí", "padre", "maestro"), y en lugar de ellos usar otros como "pastor", "ministro" o "reverendo". Y aun si no usáramos ningún título, pero siguiéramos dividiendo a los cristianos en dos clases, los "ordenados" y los "no ordenados", seríamos igualmente desobedientes al mandamiento de Cristo.
Ahora, es cierto que en el Antiguo Testamento se ordenaban sacerdotes. Pero esta idea no es aplicable a un "sacerdocio cristiano", puesto que en el Nuevo Testamento, todos los cristianos son sacerdotes. - En el Nuevo Testamento existen exactamente cinco pasajes, donde la palabra "sacerdote" o "sacerdocio" es aplicada a cristianos (1 Pedro 2:5.9, Apoc.1:6, 5:10, 20:6). Cada uno de estos pasajes se refiere a la totalidad de todos los cristianos. Esto es prueba suficiente de que no existe ninguna "clase sacerdotal o clerical" distinta de la totalidad de los cristianos.
A pesar de las palabras claras del Señor, unos siglos después con el surgimiento del catolicismo romano, se introdujo nuevamente un sistema de "clérigos" y "laicos" dentro del cristianismo. Y los cristianos que habían disfrutado de su relación inmediata y directa con el Señor, fueron puestos nuevamente bajo una dependencia de mediadores humanos.
La Reforma rechazó la ordenación sacerdotal como sacramento; pero seguía manteniendo el concepto en sí. El sacerdote se llamaba ahora "pastor" y podía casarse, pero aparte de esto cambió muy poco. Este es uno de los puntos donde la Reforma quedó incompleta y seguía arrastrando residuos del catolicismo.
En el catolicismo, la autoridad de los sacerdotes se fundamenta sobre la "sucesión apostólica". O sea, se dice que hay una cadena ininterrumpida de ordenaciones desde Jesús y los apóstoles hasta los sacerdotes actuales; de manera que los sacerdotes actuales son sucesores de los apóstoles. - Una consecuencia lógica de esta enseñanza es el papado: si los apóstoles tienen sucesores, y Pedro fue el primero entre ellos, entonces el sucesor de Pedro es el primero entre los sacerdotes actuales.
No puedo profundizar en este tema aquí; deseo señalar una sola falacia de esta enseñanza: El Nuevo Testamento no menciona en ninguna parte que los apóstoles hubieran ordenado sucesores. En cambio, Efesios 4:7-11 dice respecto a los ministerios que "Cristo dio dones a los hombres"; o sea, si alguien tiene un ministerio, es por el don de Cristo y no por la ordenación de hombres. - El único apóstol que tenía algo como "sucesores", fue Pablo. Pero si queremos tomar este ejemplo, entonces fallamos en el primer miembro de esta "sucesión": Pablo mismo no fue ordenado por ninguno de los otros apóstoles.
¿Por qué entonces hay todavía tantos evangélicos que creen que un "ministro ordenado" es una persona aparte con un "sacerdocio especial" y con privilegios especiales? ¿Por qué siguen manteniendo esta división entre "clérigos" y "laicos", que Jesús mismo condenó? ¿Por qué siguen manteniendo ritos de "ordenación" que no existen en el Nuevo Testamento? ¿Cuándo vamos a completar la Reforma en este punto?
(Quizás alguien señalará la "imposición de manos". Pero en ningún lugar del Nuevo Testamento la imposición de manos se llama "ordenación", y ningún pasaje del Nuevo Testamento puede ser interpretado en el sentido de que alguien "se vuelva ministro" por una imposición de manos. Si algunos teólogos lo interpretan así, es porque ya están influenciados por el concepto católico-romano. Vea anexo.)
No niego que un cristiano pueda tener un ministerio que otros cristianos no tienen. Por ejemplo, algunos cristianos son evangelistas o maestros, mientras muchos otros no lo son. Pero niego tajantemente que el tener un ministerio le diera a este "ministro" unas atribuciones y privilegios adicionales, más allá de lo que es propiamente su ministerio. Por ejemplo, un "pastor" (en el sentido ministerial) se distingue por tener un llamado y don particular de aconsejar a otros cristianos y acompañar y "alimentarlos" en su vida espiritual. Pero las Escrituras no dan lugar para concluir que por tanto las oraciones de un tal pastor fueran más "ungidas" que las oraciones de otros cristianos; o que este pastor tuviera derecho de enseñorearse de la iglesia; o que tuviera un derecho exclusivo de administrar bautismos o la cena del Señor. Estas cosas, en las Escrituras, no están de ninguna manera relacionadas con los "ministerios" en particular.
Si alguien desea mantener un concepto de una "ordenación evangélica", entonces yo pregunto: ¿De dónde viene la autoridad del que ordena? ¿De los hombres (por su propia ordenación previa) o de Dios (por un llamado y una autorización directa)?
- Si decimos "De los hombres", entonces necesariamente tenemos que trazar la autoridad de cada pastor hacia atrás a través de una cadena de ordenaciones humanas, hasta que lleguemos a los apóstoles y a Jesús mismo. Esto equivale a enseñar la sucesión apostólica.
- Por el otro lado, si decimos "De Dios", entonces tenemos que reconocer que la autoridad de un auténtico pastor o ministro viene de Dios directamente, y por tanto la ordenación no es necesaria.
Lo que sucede en el Nuevo Testamento, es el reconocimiento por parte de la congregación, de aquellos a quienes Dios dio autoridad espiritual. No hay necesidad ni provecho en mezclar esto con la idea de una "ordenación sacerdotal"; esto nos lleva de regreso a un sistema clerical y jerárquico al estilo católico-romano.
(Anexo) ¿La imposición de manos es ordenación?
En el Nuevo Testamento, la imposición de manos tenía varios significados distintos. Jesús imponía las manos a enfermos para sanarlos, y a otros simplemente para bendecirlos (p.ej. Marcos 10:16). En el libro de Hechos leemos que a veces los apóstoles imponían las manos a nuevos convertidos para que recibiesen el Espíritu Santo; pero en otras ocasiones recibieron el Espíritu Santo sin imposición de manos (p.ej. Hechos 10:44). De allí ya debe ser claro que no podemos igualar una imposición de manos con una "ordenación".
El ejemplo más usado para sostener la idea de
una "ordenación" es Timoteo:
"No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante
profecía con la imposición de las manos de los ancianos."
(1 Timoteo 4:14)
"Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios
que está en ti por la imposición de mis manos." (2 Timoteo
1:6)
Pero ¿qué exactamente recibió Timoteo por la imposición de
manos? El texto dice solamente "un don de Dios" (el don
de evangelista, como podemos concluir de otros pasajes). No dice
"ordenación", y mucho menos dice que Timoteo se
hubiera convertido en una "clase superior" de
cristiano, un "clérigo" o algo así. Definitivamente,
"don" y "ordenación" no es lo mismo, y quien
confunde los dos, hace violencia al texto.
Otro texto que viene al caso, aunque no habla
de "imposición de manos", es Hechos 14:23:
"Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado
con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían
creído."
La palabra griega 'jeirotoneo', traducida aquí como
'constituir', significa literalmente: 'confirmar una elección
con levantamiento de manos'. Dos observaciones:
- Pablo no "hace" que estos hombres sean ancianos; él
solamente propone, y la congregación entera lo confirma
(teniendo también la opción de rechazar lo propuesto).
- Estos hombres no se "convirtieron" en ancianos en
aquel instante. Mas bien, la congregación CONFIRMÓ que ellos YA
ERAN ancianos, o sea, ellos eran los cristianos más maduros
entre ellos.
De una manera muy parecida, cuando los líderes
de Antioquía impusieron sus manos sobre Pablo y Bernabé para
despedirlos a su primer viaje misionero (Hechos 13:1-3), Pablo y
Bernabé no se "convirtieron en apóstoles" por medio
de esta imposición de manos. Mas bien los líderes CONFIRMARON
que Pablo y Bernabé YA TENÍAN el llamado apostólico.
Cuando más tarde Pablo defiende su llamado y ministerio
apostólico, él nunca menciona esta imposición de manos en
Antioquía. Siempre habla de su llamado por Cristo mismo en el
camino a Damasco, o del fruto visible que su apostolado produjo.
En resumen: La autoridad de un ministro cristiano no se basa sobre un "acto de ordenación" ni sobre una "posición de liderazgo" que la iglesia le confiere. La autoridad de un ministro cristiano se basa sobre lo que él mismo es y hace, por su llamado y don dado por Dios; y sobre esta base es reconocido por la congregación. Lo primero es una posición sacerdotalista y ritualista (como en el catolicismo), lo segundo es una posición espiritual y bíblica.
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