Hijos
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"He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día del Señor, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición." (Malaquías 4:5-6)
La familia es la primera y más importante estructura de
autoridad que experimentamos todos nosotros. Por tanto, nuestro
carácter, nuestro concepto de autoridad, y nuestra actitud hacia
ella, son básicamente formados en la familia. Pero también las
heridas más profundas de nuestra vida, generalmente son las que
provienen de nuestra niñez y de nuestra familia. Una familia que
funciona mal, ejerce una presión constante que deforma
emocionalmente de por vida a aquellos que se crían en ella.
Además, la familia es la célula básica de la sociedad. Por
tanto, los problemas y las disfunciones de la sociedad se
reflejan en la familia, y las disfunciones de las familias se
proyectan en la sociedad. Un número "suficiente" de
familias disfuncionales hace que la sociedad entera se vuelva
disfuncional.
Lo malvado de esta influencia es que pasa desapercibida. El niño que crece en una familia disfuncional, por lo general no se da cuenta de que su familia no es normal.
Pueden existir diferentes definiciones de lo que es una familia disfuncional; pero desde el punto de vista cristiano tenemos que describir como disfuncional a cada familia cuyos miembros no asumen el papel que Dios ha provisto para ellos. Es Dios quien ha inventado la familia, entonces tenemos que recurrir a él para saber cómo funciona una familia sana. En forma muy resumida, podemos encontrar los siguientes principios:
A través de toda esta enseñanza observamos un equilibrio entre derechos y deberes. Cada miembro de la familia tiene sus derechos y también sus deberes.
Es obvio que los principios bíblicos acerca de la familia exigen mucho da cada miembro. De hecho, humanamente es imposible cumplirlos a cabalidad. Necesitamos la ayuda de Dios para edificar una familia. El es la fuente del amor y de la autoridad en la familia, y necesitamos aprender a beber constantemente de esta fuente.
Cuando un solo miembro de la familia empieza a salir del
propósito sano de Dios, todos los demás miembros tienen que
hacer ajustes para compensar lo que falta. Como resultado, toda
la familia se vuelve disfuncional.
Por ejemplo, si el padre es alcohólico, deja de asumir su papel
correspondiente como padre y esposo, como proveedor y educador.
Entonces, los otros miembros de la familia se ven obligados a
contribuir más de lo que deben. Cada miembro de la familia se
siente obligado a asumir un papel que no le corresponde y que por
tanto no puede cumplirlo a cabalidad. En un tal hogar, muy pronto
se hacen sentir la falta de amor y ánimo. Todos sienten que
están vivendo en un desastre, todos se sienten culpables dentro
de ellos, pero nadie quiere admitirlo. Entonces se echan la culpa
unos a otros: el padre a la madre, la madre a los hijos, y los
hijos entre ellos. Además, todos conspiran para esconder hacia
afuera el problema del padre alcohólico, y parecer una familia
sana.
Lo mismo sucede en familias con otra clase de problemas: familias
donde se comete maltrato o incesto, familias donde los padres
viven separados, familias de delincuentes, etc.
Como señala Alberto Mottesi en su libro "América 500 años después", el machismo, un rasgo tan típico de la cultura latinoamericana, se puede explicar como una consecuencia de los abusos sexuales cometidos por los conquistadores. Los "hogares" mestizos que se formaron en aquel entonces, no merecen ser llamados "hogares", pues no había unión de matrimonio, sino la mujer indígena era considerada propiedad del varón blanco. Según el mismo patrón de pensamiento racista, los hijos mestizos se consideraban inferiores a su padre, pero superiores a su madre, a la cual trataban como a una esclava. Al pasar los siglos, la mezcla de las razas avanzaba y las diferencias raciales disminuían, pero los patrones enfermizos de la relación entre los sexos persitían.
El machismo se expresa también en la irresponsabilidad del padre frente a las necesidades de su esposa e hijos. Mottesi escribe:
"La raíz del problema es un trágico engaño: el hombre se cree incapaz de controlar su propia naturaleza. Este fatalismo le roba su hombría e imposibilita su madurez de carácter, convirtiéndolo en esclavo de sus pasiones, incapaz de ser dueño de sí mismo. ... La incontinencia sexual de los hombres produce un patrón latinoamericano de paternidad irresponsable, de hijos ilegítimos y familias abandonadas. Esto trae gravísimas consecuencias morales, legales y psicológicas. Las uniones ilícitas producen hijos ilegítimos que son prácticamente huérfanos. La miseria física, emocional y espiritual es la consecuencia de la irresponsabilidad paterna."
(Alberto Mottesi, "América 500 años después")
Podemos entender, de esta manera, que el machismo ha impedido desarrollar un concepto sano de lo que es la familia. ¿De dónde pueden saber las familias peruanas qué es una familia sana, si el prototipo de la familia peruana es un padre conquistador y una madre conquistada?
La consecuencia más obvia, y más devastadora, del patrón
descrito, es la violencia familiar. En 1999, en Lima
Metropolitana, se hizo la siguiente pregunta en una encuesta:
"¿Conoce Ud. de una mujer vecina, familiar o amiga, que
haya sufrido maltrato en los últimos 12 meses?" - 82% de
las personas entrevistadas respondieron que sí.
En otra investigación, en el año 2000, 39% de las mujeres
dijeron haber padecido algún tipo de violencia física durante
los últimos 12 meses; 19% de manera frecuente. Además, 67%
dijeron haber sufrido violencia psicológica.
En 1993 hubo en Perú 142'970 madres adolescentes (entre 12 y 19
años). En la mayoría de estos casos, los hijos de estas
adolescentes son producto de una violación. Estas
madres con sus hijos poblarían juntos una ciudad del tamaño de
Cusco o de Piura. ¿Es posible imaginarse la tragedia de estas
vidas?
Los miembros más vulnerables de cada sociedad son los niños.
Ellos son los que con más frecuencia son víctimas de abuso.
Esto empieza desde el hogar. ¡Cuántos padres (y madres no
conocen otro método educativo que los golpes! Aun en las
escuelas, todavía son demasiado frecuentes los casos de niños
maltratados por sus profesores.
Otros niños no reciben golpes, pero tampoco reciben atención de
parte de sus padres. Son dejados solos, pueden hacer todo lo que
quieren (hasta emborracharse y drogarse), y no reciben
corrección. Aunque tienen a sus padres, viven en abandono.
Ambas clases de niños, los niños maltratados y los niños
abandonados, tienen algo en común: No reciben amor de parte de
sus padres. Tienen un gran vació dentro de ellos y tratan de
llenarlo de alguna manera: con alcohol, drogas, robar, juntarse
con una pandilla, actividad sexual prematura, etc. - y esto
destruirá su vida por completo.
Entraremos ahora en algunos asuntos más sutiles, pero que igualmente dañan la personalidad de los niños.
Los miembros de una familia disfuncional, por lo general
sufren de una autoestima baja. Entonces tratan de levantarla, a
expensas de los demás.
Una manera de lograr esto es avergonzar a los demás. Cuando
"paso vergüenza" a otra persona, entonces yo mismo me
siento un poco superior. ¿Qué niño no escucha muchas veces al
día: "Eres un tonto, un burro, un mentiroso, un malcriado,
un inútil, un imbécil, ..."?
Pero ¿cuál es la consecuencia de este comportamiento? Si
avergüenzo a los demás, en realidad no me estoy levantando a
mí mismo; solamente estoy rebajando a los demás. Y seguramente
en algún momento ellos me van a devolver mal por mal y me van a
rebajar a mí. Al final de cuentas, todos se están rebajando
unos a otros y se hunden en un abismo de vergüenza.
Desde un punto de vista espiritual, las palabras que
avergüenzan son maldiciones. Cuando digo estas palabras malas a
otra persona, la estoy "mal-diciendo". Pero Dios quiere
que estemos bendiciendo ("bien-diciendo"), no
maldiciendo. ¿Cuántos (o cuán pocos) niños escuchan de sus
padres palabras como estas: "Yo te amo." - "Me
alegro de que eres mi hijo/a." - "Eres muy precioso/a
para mí."?
Esto no significa que no debemos corregir a los niños. Pero la
corrección debe apuntar al comportamiento del niño, no
a su valor como persona. Decir "Malcriado" a
un niño, no es una corrección sino una maldición. Y el niño
muy probablemente seguirá comportándose como un malcriado, para
confirmar lo que dicen de él.
Una corrección se puede expresar de esta manera: "Estás
haciendo demasiada bulla. Si no vas a estar más tranquilo,
tendré que mandarte a tu cuarto." - "No has secado los
platos; tú sabes que esto es tu tarea." - "Los
juguetes no se tiran al suelo; no quiero que vuelvas a hacer
esto." - Todas estas declaraciones hacen referencia al comportamiento
del niño; y entonces el niño puede responder cambiando su
comportamiento. Su valor como persona no está puesto en duda.
Una fuente particular de vergüenza para los niños es cuando se les dice: "Dios te castigará". Dios mismo ha encargado a los padres con la educación y disciplina de sus hijos; entonces ¿por qué tienen que echar la responsabilidad otra vez sobre Dios? Esto es lo que la Biblia llama "usar el nombre de Dios en vano", y por tanto es una forma de abuso espiritual.
Los mecanismos de vergüenza están tan arraigados, que la gente hace un sinnúmero de cosas ridículas para "no pasar vergüenza". Evitan a todo costo toser o estornudar en público. Prefieren aparentar no haber escuchado una pregunta, que correr el riesgo de dar una respuesta equivocada o una que podría ser mal interpretada. Cuando su hijo se porta mal en presencia de otras personas, no lo corrigen ante ellos porque "sería una vergüenza"; quizás tratan de disimular la situación dando un caramelo al niño. (Por supuesto el niño sabe esto y se aprovecha de la situación.) Al tener que hablar con una persona "importante", no dicen lo que quieren decir, sino lo que piensan que la "persona importante" quiere escuchar. ¿Será exagerado decir que el temor a la vergüenza es el motivo más poderoso detrás de las acciones de los peruanos?
No son solamente las palabras pronunciadas a voz alta que avergüenzan. Existen otras formas más sutiles. A continuación mencionaré algunas características adicionales de "sistemas que avergüenzan". Partes de esta sección son resumidas de los libros de Jeff Van Vonderen, "Tired of trying to measure up" (Cansado de intentar cumplir las exigencias), y "El poder sutil del abuso espiritual".
Los sistemas que avergüenzan (por ejemplo una familia
disfuncional), envían los siguientes "mensajes" a sus
miembros:
- que no son amados ni aceptados
- que ni siquiera son dignos de ser amados ni aceptados
- que solamente son amados y aceptados cuando se portan bien
- que no son capaces de portarse bien; que no son valiosos ni
dignos
- que están muy solos, que en realidad no pertenecen a ningún
lugar, a nadie o a ningún grupo.
Estos "mensajes" se transmiten a través de patrones de comportamiento como los siguientes:
Los sistemas que avergüenzan no permiten hablar de los problemas.
Los sistemas que avergüenzan no permiten que uno muestre sus verdaderas emociones.
Los sistemas que avergüenzan ponen énfasis en el rendimiento; hay que "ganarse" el amor y la aceptación.
Los sistemas que avergüenzan usan una comunicación
cifrada.
Puesto que está "mal visto" que uno diga directamente
lo que piensa o desea, la gente empieza a usar claves secretas
para cifrar lo que quiere decir. Por ejemplo, los padres dicen:
"¿Podrías hacerme un favor ...?", cuando en realidad
quieren decir: "¡Te ordeno que lo hagas!" (y esperan
que los niños lo interpreten de esta manera).
Los sistemas que avergüenzan practican la
"comunicación en triángulo".
Un niño dice a su mamá: "Dile a mi hermano que comparta
sus juguetes conmigo." Este niño evade la comunicación
directa y sincera con su hermano; en vez de ello involucra a su
mamá. Si la mamá hace caso a este "juego", entonces
impide que el niño desarrolle una relación sana con su hermano.
La mentira como "medio educativo"
Realmente me choca ver cuántos padres y madres recurren a la
mentira para conseguir que sus hijos les hagan caso. Esta clase
de "educación" tiene muchas consecuencias
destructivas:
- Los niños pierden la confianza en sus padres, y por
consecuencia, en las personas en general.
- Se dejan guiar por temores y supersticiones irracionales, en
vez de tener razones sensatas para sus actos.
- Los niños.aprenden que se puede usar la mentira para conseguir
lo que uno quiere (entonces usarán el mismo método frente a sus
padres).
- Los padres pierden la autoridad porque su palabra ya no es
credible.
La comunicación con los niños es vital. El factor que más
influencia en el desarrollo intelectual de un niño, es la
cantidad de conversación personal y significativa que recibe de
sus padres, especialmente en los primeros dos años de su vida.
Jesús sabía cuan importante era la comunicación abierta con
sus discípulos. El les dijo: "Ustedes son mis
amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no les llamaré siervos,
porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero les he
llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, se
las he dado a conocer." (Juan 15:14-15).
Jesús nunca disimulaba ante sus discípulos, ni les mentía, ni
los manipulaba. Los discípulos sabían que eran amados, que
estaban seguros en la gracia de Dios, y que eran capaces de
cumplir algo.
El estilo de educación en algunas familias parece una mezcla
paradójica: Irresponsabilidad y negligencia por un lado,
sobreprotección y posesividad por el otro lado. Para mencionar
algunos ejemplos:
A los niños pequeños se les permite cometer cualquier ofensa y
hablar cualquier grosería, "porque todavía no
entienden".Pero cuando llegan a la adolescencia y a la edad
adulta, los padres les impiden buscar su propio camino. Les
imponen la elección de su carrera y de su trabajo; si son
cristianos les obligan a la fuerza a participar en las
actividades de la iglesia (y crean de esta manera un rechazo al
cristianismo); y aplican métodos de corrección como el famoso
"chicote", que hubiera sido apropiado para niños
pequeños pero de ninguna manera para hijos adolescentes y
adultos. De esta manera, los hijos permanecen "niños"
durante toda su vida y nunca maduran.
Muchos jóvenes arrastran este tipo de problemas en su propio
matrimonio: Aun después de casarse, no dejan de ser "el
niño (o la niña) de mamá". No se respeta la Palabra de
Dios que dice: "Por tanto, dejará el hombre a
su padre y a su madre, y se unirá
a su mujer..." (Génesis 2:24). En estos hogares nunca se
sabe quien manda en realidad: ¿los esposos, o sus padres y
suegros? Cuando vienen los niños, no está claro quién está
realmente a cargo de su educación: ¿sus padres o sus abuelos?
Estas relaciones enredadas dan lugar a un sinnúmero de problemas
y conflictos.
Demasiado elevado es el número de niños que desde temprana
edad son dejados al cuidado de empleadas de casa, tíos, abuelos
u otros familiares, o en instituciones estatales (casa cuna,
jardín). De esta manera, sus propios padres se convierten en
extraños para sus hijos, y los niños crecen en un ambiente
donde el concepto de "familia" prácticamente no
existe.
Pero aun después de abandonar de esta manera su responsabilidad
paternal, muchos padres no dejan de considerar a sus hijos como
su "propiedad". Siguen esperando que sus hijos les
hagan caso, les sirvan (hasta que ganen plata por ellos), y
pueden aparecer en cualquier momento sin aviso previo en la casa
de los familiares donde dejaron a sus hijos, para llevarlos de
sorpresa a otro lugar.
Creo que no es exagerado llamar los fenómenos descritos con el
nombre de "abuso": Las personas en autoridad (los
padres) no ejercen su responsabilidad, pero esperan que sus
sujetos satisfagan los deseos de ellos.
Quiero entrar en este tema con más detalle, porque existe
demasiada información falsa y conceptos equivocados sobre este
asunto. La tendencia actual consiste en entregar a los niños
cada vez más temprano al cuidado del Estado. Cuando nuestro
primer hijo tenía dos años, ya nos preguntaban algunos amigos:
"¿A qué jardín lo están mandando?"
En realidad, la mejor estimulación temprana consiste en la
interacción entre el niño y sus padres. Cuando el niño
preescolar es separado de sus padres y del ambiente familiar
conocido, sufre traumas que afectan todo su posterior desarrollo
emocional e intelectual. Ya en el año 1975, el doctor Raymond
Moore ha coleccionado los resultados de más de cien
investigaciones científicas hechas en diferentes países del
mundo, acerca de los efectos de la escolarización temprana.
Todos estos estudios confirmaron unánimemente que los niños que
entran en la escuela más tarde (a partir de los ocho años), se
desarrollan mejor. Los niños que habían sido educados en el
hogar por un tiempo prolongado, por lo general mostraban mejores
habilidades intelectuales, un mayor equilibrio emocional, y más
cualidades de liderazgo.
La única excepción eran los niños que venían de hogares muy
problemáticos. Pero aun en este caso no debemos equivocarnos:
Así como el abuso y maltrato sucede en las familias, ¡sucede
también en instituciones estatales!
A menudo la escolarización temprana se justifica con la situación económica: "las madres tienen que trabajar". Pero nadie pregunta cuánto le cuesta al Estado la implementación de tantos jardines y "wawa wasis" (casa-cunas) para preescolares, y más adelante la recuperación de tantas familias disfuncionales y niños dañados en su desarrollo. En realidad, la educación en casa es más económica para la sociedad. El doctor Moore menciona varios proyectos piloto donde se demostró que los educadores profesionales podían aconsejar a los padres acerca de la educación de sus hijos, en vez de juntarlos en un jardín de niños. No solo los niños se desarrollaron mejor, sino también el costo era menos.
Estos datos están disponibles por lo menos desde el año 1975, cuando apareció la versión original (inglesa) del libro del doctor Moore. Pero los ministerios de educación en los diversos países ignoran estos datos, y siguen moviéndose en la dirección opuesta. ¿Es esto solo ignorancia, o es tal vez un plan concebido para dar al gobierno el control total sobre las mentes de la próxima generación?
Por otro lado, los niños pueden aprender un montón de cosas
de sus padres, de una manera informal y natural. Aprenden a
vestirse, a barrer, a lavar su ropa, a cocinar, a arreglar cosas
en la casa, etc, mientras hacen estas cosas juntos con sus
padres. El niño tiene una curiosidad natural que lo incita a
explorar su medio ambiente, experimentar con lo que encuentra, y
hacer muchas preguntas. Lo único que necesitan hacer los padres
es responder a esta curiosidad, proveer al niño oportunidades
para experimentar, y tomar en serio sus preguntas. (¡Estamos
otra vez hablando del asunto de la comunicación!)
(La obra de los Moore, "Mejor tarde que temprano",
contiene muchas sugerencias para actividades que estimulan el
aprendizaje y que los padres pueden realizar de manera muy
sencilla con sus hijos.)
Todo esto funcionará solamente si hay a la vez un cambio en la actitud de los padres. Los padres tienen que darse cuenta que ellos son los responsables de educar a sus hijos, no solo de delegar la educación a otras personas y después exigir "resultados" de ellos. No es lógico, como padre, exigir de manera posesiva que mis hijos sigan el camino que yo les estoy trazando, y a la vez de manera negligente dejar toda su educación en manos de otras personas.
Hay un significado profundo en el hecho de que Dios se llama
"Padre" a sí mismo. Algunos psicólogos han difundido
la idea de que el concepto de Dios no es nada más que una
imaginación humana: el niño toma la imagen de su propio padre y
la "proyecta hasta el cielo" para imaginarse un
"super-padre" al cual llama "Dios". En
realidad, la relación es al revés: Dios se ha proyectado a sí
mismo abajo hasta la tierra, al crear al hombre según Su propia
imagen y semejanza (Génesis 1:26). Y la institución humana que
refleja el imagen y el carácter de Dios más que cualquier otra,
es precisamente la paternidad. Efesios 3:14-15 dice, traducido
literalmente: "Por esto doblo mis rodillas ante el Padre,
del cual tiene su nombre toda paternidad en los cielos y
en la tierra."
Dios se llama "Padre" no porque nosotros nos lo
imaginamos así, sino el padre humano tiene derecho de llamarse
"padre" porque Dios Padre lo ha creado según Su
imagen.
Pero los mencionados psicólogos no están del todo equivocados.
Las experiencias de un niño con su padre influencian mucho en la
forma como el niño se imagina a Dios; y aun en la edad adulta
estas experiencias pasadas influencian en su relación con Dios.
Mientras el niño crece en una familia sana, no hay nada de
malo en esto. El niño experimenta al padre como una persona
grande y fuerte; entonces puede imaginarse que Dios es todavía
mucho más grande y fuerte, que es todopoderoso. El niño
experimenta que el padre gobierna los asuntos del hogar, y que a
veces tiene que hacer justicia en las peleas entre hermanos;
entonces puede imaginarse que Dios gobierna sobre todo el mundo
en justicia. El niño experimenta cariño, amor y ánimo de parte
de su padre; entonces puede imaginarse que el amor de Dios es
todavía mucho más grande que el amor de su papá.
Pero ¿qué sucede con un niño que es maltratado por su padre?
¿No se imaginará este niño a Dios como una persona cruel,
iracunda, y en quien no se puede confiar? - ¿Y qué del niño
que fue abandonado por su padre? ¿No llegará a pensar que Dios
no se interesa por él, que Dios se ha alejado de él y que no es
posible relacionarse personalmente con él?
Estos padres han representado a Dios de una manera muy mala y
distorsionada. Entonces al niño no le ayuda en nada decirle que
"Dios es como un padre". Al contrario, este niño tiene
que aprender que Dios es muy diferente de su padre - y
aprender esto es mucho más difícil. ¿De dónde puede saber
este niño qué es un buen padre, si nunca ha visto un ejemplo de
uno? Estas experiencias levantan barreras entre el niño y Dios;
y estas barreras persisten hasta la edad adulta.
Floyd McClung ha escrito un precioso libro sobre "El corazón paternal de Dios". En uno de sus capítulos describe siete esferas en las cuales nuestro concepto de Dios puede ser trastornado por causa de malas experiencias en la niñez. Voy a citarlas de manera resumida:
Autoridad
Como un perrito acobardado, a veces nosotros nos evadimos de la autoridad del nuevo Padre Dios, porque damos por sentado que será como las otras autoridades que hay en nuestra vida. Pero El no es así. Dios es el amor perfecto.
Confianza
Tal vez de niño fuiste abandonado por tus padres. Ahora te resulta difícil no dudar de la fidelidad de Dios, siendo su hijo. No puedes borrar las memorias de tantas promesas rotas.
... No obstante, tu Padre celestial estaba presente cuando comenzaste a andar; como también cuando sufriste heridas y desilusiones en los años de tu adolescencia; y también estaba presente en ese momento.
Como dice 2 Timoteo 2:13: "Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo."Valores
Nuestros hogares modernos están atestados con un mobiliario y unos aparatos frágiles y caros que representan un campo minado de rechazo potencial para el pequeño y titubeante investigador. ... Los niños están siempre oyendo acerca de la importancia y del valor de las cosas. No obstante, son muy pocas las veces que oyen las palabras "Te amo mucho".
... Dios no es tacaño, ni posesivo, ni materialista. Nosotros a veces usamos a las personas como si fueran cosas; por el contrario, Dios usa las cosas para bendecir a las personas.Afecto
Muchos niños, particularmente los varones, reciben muy poco afecto físico de su padre, y ninguna compasión genuina cuando sufren. ... No obstante, el amor de Dios cura las heridas tanto de los hombres como de las mujeres. Al ser nuestro Padre, El siente nuestro dolor más profundamente que nosotros, porque su sensibilidad al sufrimiento es mucho mayor.
Presencia
Dios está contigo en cada momento, y te da su atención íntegramente.
Un niño estuvo trabajando toda una tarde clavando clavos en un trozo de madera . Cuando por fin su padre llegó a casa, el entusiasmado niño enseñó orgullosamente su obra de arte: un barco de guerra de tres pisos. Pero su papá apenas levantaba la mirada de la calculadora. Papá nunca miraba, pero Dios sí. El siempre lo hacía, siempre se deleitaba con el trabajo de las manos del niño.Aceptación
Vivimos en una sociedad basada en los logros que hacemos. Muchos padres transmiten inconscientemente el mensaje de que si logras entrar en el equipo de fútbol, si traes a casa buenas notas, si eres bonita, entonces los demás te aceptarán y te "amarán". No obstante, Dios es un Dios de amor incondicional.
Comunicación
En cierta ocasión una chica me dijo que no podía hablar con Dios, que sentía como si sus palabras chocaran contra la pared. ... Cuando oramos juntos, se dio cuenta de que se imaginaba a Dios como si fuera su propio padre, bueno y sincero, pero callado y tímido. Este era un hombre que apenas había hablado con sus hijos y nunca les había dicho que los amaba. Cuando ella admitió que su padre había sido débil, y que incluso le había fallado, pudo perdonarlo y aceptarlo tal y como era. Este reconocimiento abrió ante ella toda una nueva dimensión en su relación con Dios. ... Pronto comenzó a sentir la guía y la presencia de Dios en su vida.
(Floyd McClung, "El corazón paternal de Dios")
Es una aventura emocionante, ir a la búsqueda de las
características de Dios Padre a través de la Biblia. Como
comienzo, recomiendo leer el Salmo 103 y el Salmo 145, y meditar
sobre la personalidad de Dios tal como se nos presenta en estos
Salmos.
Pero no es suficiente con solamente saber esta
información. Para que esta información transforme nuestras
vidas y nuestra relación con Dios, necesitamos una revelación
sobrenatural de Dios donde El mismo nos muestre como es El
en realidad. Podemos usar los textos bíblicos mencionados como
punto de partida para buscar esta revelación.
La revelación de Dios hará Su persona tan real en nosotros que
podemos refugiarnos en El, y El llenará en nosotros el vacío
que dejó la ausencia de un padre verdaderamente bueno.
Jesús nos contó la historia del hijo pródigo. Pero en la
sociedad peruana parece que es más común el fenómeno del
"padre pródigo": Padres que abandonan a su esposa, sus
hijos y su casa, para llevar una vida irresponsable. Y aun entre
los padres que se quedan con su familia, hay muchos que abandonan
a sus hijos emocionalmente. Es una característica común de casi
todos los jóvenes con problemas emocionales, que dicen: "Yo nunca sabía lo que significa tener un
padre".
En 1993, en un 23% de hogares peruanos el jefe del hogar era una
mujer (entonces el padre era obviamente ausente). Casi un millón
de niños peruanos viven con sus abuelos, más de 430'000 con
otros parientes, 120'000 con personas que no son sus parientes,
cerca de 15'000 trabajan como empleados/as de casa, y casi 10'000
figuran como "jefe del hogar", lo que significa que
obviamente ninguna persona adulta se preocupa por ellos. (Fuente: Página web del INEI).
Muchos adolescentes y jóvenes buscan un sustituto del amor
paternal que no recibieron, en un enamorado o una enamorada. De
esta manera proyectan expectativas irreales en su pareja, y
preparan el suelo para una próxima generación de familias
disfuncionales. El joven que primero fue buscado como "padre
sustituto" por su enamorada, de pronto no aguantará la
carga de la verdadera paternidad y se convertirá a su vez en un
"padre pródigo".
En aquellos hogares donde el padre y la madre
están ambos presentes, a menudo hay un concepto raro de una
"paternidad dividida": La madre está encargada de amar
a los niños, consolarlos, y alimentarlos. El padre está
encargado de "disciplinarlos" (lo que por lo general se
limita al castigo físico), y cuando se excede en cuanto a la
disciplina, la madre tiene que interceder ante él por sus hijos.
Esto produce en el pensamiento común una fuerte división entre
el concepto de "autoridad" y el concepto de
"amor". Se cree que el que ama nunca disciplina, y que
el que disciplina no puede amar. Con este concepto, nunca puede
haber comprensión y confianza entre una persona en autoridad y
sus seguidores, porque "si es autoridad, no se puede esperar
nada bueno de él; hay que desconfiar". Por otro lado, si un
líder trata a sus seguidores con amor, pierde su autoridad.
Esta división influencia también en el imagen
que el niño tiene de Dios. A menudo se imagina a un Dios
distante, duro y autoritario, al cual no se puede acercar
directamente; mientras el amor y la ternura son representados por
María. Así se crea una imagen de una "familia celestial
disfuncional", según el ejemplo de la familia terrenal.
Pero este no es el Dios verdadero.
Por esta razón, debe ser muy difícil entender la verdadera
naturaleza de Dios. ¡Es que Dios reúne perfectamente en Su
persona tanto la autoridad como el amor! El es la autoridad
suprema, el Rey todopoderoso, el que da sus órdenes al sol y los
planetas. Pero él es a la vez el amor supremo, el que dio su
propia vida por nosotros.
La disciplina por lo general se confunde con
"castigo" porque se cree que es un acto de autoridad,
por tanto no puede proceder del amor. La clase de
"disciplina" que se practica en muchos hogares, es en
realidad una forma de venganza. Es una manera del padre (o de la
madre) de decir al niño: "Me has hecho sentir mal, entonces
yo también te hago sentir mal."
En la Biblia, "Disciplina" tiene un sentido muy
diferente. En Hebreos 12:7-11 leemos:
"¿Qué hijo hay a quien el padre no disciplina? Si a ustedes se les deja sin la disciplina que todos reciben, entonces son bastardos y no hijos legítimos. Después de todo, aunque nuestros padres humanos nos disciplinaban, los respetábamos. ¿No hemos de someternos, con mayor razón, al Padre de los espíritus, para que vivamos?
En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad. Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella."
Observamos lo siguiente:
- La disciplina es una parte integral y necesaria de toda
educación.
- Hay una diferencia significante entre la disciplina aplicada
por un padre humano, y la disciplina aplicada por Dios: El padre
humano disciplina "como mejor le parece", según su
propio criterio que a veces es equivocado. En cambio, Dios
siempre nos disciplina para nuestro bien.
- Dios no necesita "vengar" nuestro mal comportamiento.
Su disciplina tiene un buen propósito: que dejemos de
pecar porque esto nos hace daño a nosotros mismos.
- Aunque la disciplina impuesta por Dios duele, sin
embargo no hace daño. Al contrario, el resultado a
largo plazo siempre es agradable.
En el contexto amplio de la Biblia, vemos que
la disciplina incluye mucho más que solo la corrección. La
buena disciplina empieza con la instrucción.
Después de sacar al pueblo de Israel de Egipto, Dios les dio los
Diez Mandamientos. El aclaró Sus expectativas desde el inicio.
También en la familia, no puede haber corrección si no se han
aclarado antes las reglas. Y estas reglas no pueden cambiar cada
rato. También a la familia se aplica el principio "Lex Rex".
Después vemos que Dios entrena
a su pueblo. El dice: "Yo soy el Señor Dios tuyo, que te
enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes
seguir." (Isaías 48:17) El no solo señala el camino, sino camina
con nosotros.
El entrenamiento implica dar el ejemplo, explicar, animar, y
sobre todo, darse el tiempo necesario para estar al lado del
niño. Este es el amor que se expresa en la disciplina.
Cuando el pueblo, a pesar del entrenamiento,
vuelve a desobedecer, Dios tiene que advertir
las consecuencias de la desobediencia. Encontramos tales
advertencias en el capítulo 28 de Deuteronomio, y en grandes
partes de los libros proféticos.
De la misma forma, los padres tienen que advertir a sus hijos
acerca de las consecuencias de su mal comportamiento. Tienen que
darles la oportunidad de reconocer su error y arrepentirse.
Cuando el pueblo pasa por alto las advertencias
de Dios, él tiene que llevar a cabo el castigo
anunciado. Esto no es nada agradable, pero es necesario para que
el pueblo no se extravíe más. "Cuando no se ejecuta
rápidamente la sentencia de un delito, el corazón del pueblo se
llena de razones para hacer lo malo." (Eclesiastés 8:11)
De la misma manera, los padres tienen que cumplir con sus
advertencias si el niño sigue desobedeciendo. Nunca deben usar
advertencias o amenazas que no tienen la intención de cumplir,
solamente para asustar.
Se podría decir mucho más sobre este tema. Pero ya existen buenos libros cristianos sobre la educación de niños, y el lector los podrá encontrar en una librería cristiana.
Solo me pregunto: ¿Dónde están las iglesias cristianas en
esta problemática? ¿Cuántas (o cuan pocas) iglesias ayudan a
los padres de familia con principios bíblicos para la educación
de sus hijos? ¿Cuántas iglesias ayudan a sus miembros a conocer
al verdadero Dios Padre, tal como él es? ¿Cuántas iglesias
proveen alguna ayuda para los niños que están sufriendo en su
situación familiar?
El director de un orfanatorio cristiano me comentó una vez que
era casi imposible encontrar a familias cristianas sanas que
podrían adoptar a uno de estos niños abandonados: Muchas
familias cristianas trataban a los niños de la misma manera mala
como las familias no cristianas.
Una iglesia grande había organizado un curso para maestros de
Escuela Dominical, y algunos participantes empezaron a hacer
preguntas sobre cómo tratar con niños que tenían ciertos
problemas familiares. La expositora tenía como única respuesta:
"Envíenlos a un psicólogo."
La iglesia cristiana, conocedora de Dios quien tiene las
respuestas a todos los problemas de la existencia humana, ¿no
tiene respuesta frente a los problemas familiares? La iglesia,
tan celosa por la "doctrina correcta" cuando se trata
de asuntos religiosos, ¿recurre a la sabiduría de este mundo
tan pronto que un problema está más allá del ámbito
"religioso"?
Dios no está limitado al ámbito "religioso". Para él
no hay un mundo "secular" que estuviera fuera de su
alcance; Sus principios se aplican a todas las áreas de nuestra
vida. Y yo creo que él tiene un interés particular en la
familia y la paternidad, porque él es el Padre por excelencia.
Pero hace falta que la iglesia cristiana lo descubra.
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