Ya tenemos nuestra historia preparada (vea el capítulo anterior).
Para una reunión familiar, esto ya puede ser suficiente.
(Aunque siempre es bueno tener por lo menos una Biblia
ilustrada o unos dibujos relacionados con la historia.)
Pero si se trata de un grupo más grande o más
"formal", esta historia todavía no está lista
para contarla a los niños. Tenemos que hacerla más
interesante para ganar la atención de los niños.
Si pudiéramos medir la atención de los niños en una
escala, el máximo sería lo que deseamos: "Atención
al maestro". ¿Cuál sería lo contrario?
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- Si usted puso la palabra "desatención",
está equivocado. ¡Los niños casi siempre
están atentos! El problema es que no están atentos a
nosotros, sino a cualquier otra cosa. Por ejemplo, un
niño está muy atento a su pasador que se ha desatado.
Otro escucha atentamente un chiste que le cuenta su
amigo.
Entonces, el contrario (inquietud, distracción, ...)
podemos llamar "atención a otras cosas".
Hay una competencia entre lo que nosotros hacemos como
maestro, y las muchas cosas alrededor que también llaman
la atención de los niños. ¡Tenemos que ganar la
competencia!
El gráfico demuestra como cambia la atención de los
niños durante una enseñanza en grupo:
Cuando llegan a la reunión, probablemente están en un
"nivel mediano" de atención. Por un lado,
están con la expectativa de que algo interesante va a
suceder. Pero por el otro lado, están todavía pensando
en el juego que jugaban, o en su tarea de la escuela, o
algo que sucedió en casa.
Por eso, el inicio es muy
importante. Si hacemos algo interesante y creativo al
inicio, la atención de los niños va a subir al máximo.
Entonces soy libre para enseñar y contar mi historia, y
los niños me van a escuchar.
Pero poco a poco va a disminuir esta atención. Los
niños empezarán a voltear sus cabezas, a moverse, a
jugar, a hablar entre ellos. Si sigo enseñando igual, va
a llegar un momento donde ya no puedo controlar el grupo.
(Las llamadas a la atención no van a cambiar nada
tampoco, porque ya perdí la atención de los niños.) -
Esto no es una maldad de los niños, sino algo natural:
Nadie puede concentrarse por un tiempo infinito.
Entonces, ¿qué puedo hacer? - Puedo cambiar
mi forma de enseñar; hacer algo nuevo.
Suponemos que hasta ahora he usado dibujos para ilustrar
mi historia. Pero ahora pongo mis dibujos a un lado,
llamo adelante a un niño y le digo: "Tú vas a ser
Pedro", y a otro: "Tú vas a ser Juan", y
a otro: "Tú vas a ser Jesús." Estos niños
van a ser los actores que representan mi historia. ¡En
seguida, todos los niños van a estar atentos nuevamente!
Puedo seguir enseñando con este método por cierto
tiempo. Pero pronto la atención de los niños va a bajar
nuevamente; y otra vez tengo que hacer algo nuevo. El
secreto consiste en tener formas y métodos
variados para enseñar.
Para reflexionar:
¿Qué señales observa usted en el comportamiento de los
niños cuando disminuye su atención durante una
enseñanza?
Mencione tres diferentes formas de enseñanza que
usted conoce y utiliza:
(Nota: Observe que en este mismo
capítulo hemos utilizado tres diferentes actividades
hasta ahora: 1. Observación de un gráfico, 2.
Explicación escrita, 3. Reflexión sobre preguntas.)
Si tengo un tiempo prolongado con los niños, digamos
más de una hora y media, aun el cambio de métodos no
será suficiente para mantener su atención; los niños
se cansarán. Entonces, en algún momento en el medio
tengo que darles un recreo. Esto significa que les
permito, por un tiempo definido, no estar atentos a mí.
Por ejemplo, les permito salir para jugar, o les servimos
un refrigerio. Así puede recuperarse su capacidad de
concentrarse.
Después hacemos un nuevo inicio interesante para la
segunda parte de la reunión, y los niños podrán
concentrarse nuevamente.
¿Cuánto tiempo puede un niño escuchar de manera
concentrada? - Esto es diferente en cada niño. Depende
de su temperamento, de su entorno familiar y su
educación. Pero mucho depende de su edad. Como promedio,
podemos decir que un niño puede concentrarse un
minuto por año de edad: Un niño de cinco
años, solo cinco minutos. Un niño de diez años, diez
minutos. Un adolescente de quince años, quince minutos.
Para reflexionar:
Si tuviera que enseñar a niños de 5 años durante una
hora y quiere cambiar de actividad cada 5 minutos,
¿cuántas diferentes actividades tendría que preparar?
_________
Esta situación se da en muchas
iglesias institucionales, donde los niños son separados
por grupos de edad: Uno o dos maestros tienen que
enseñar (o "mantener ocupado") a un grupo de
niños de cinco años durante una hora o más. Esto causa
un gran problema para los maestros, porque ¡es imposible
que niños de esta edad estén quietos y atentos durante
una hora! Además, los niños de esta edad requieren la
atención individual de un adulto. (Vea en "Características de las
diferentes edades".) Pero un solo
adulto no puede dar esta atención a veinte niños
pequeños - ni siquiera a diez. Es mucho mejor que los
niños pequeños estén con sus padres (o si esto
realmente no fuera factible, con un hermano o una hermana
mayor).
Por supuesto que existen actividades que pueden durar
más tiempo. Un trabajo manual, por ejemplo, puede durar
hasta media hora, porque los niños no necesitan estar
constantemente atentos al maestro.
La capacidad de concentrarse depende también de la
composición del grupo, y de la relación personal que
los niños tienen conmigo y entre ellos. En una familia
no muy grande, cuando papá o mamá se sientan juntos con
los niños para contarles una historia, y todos se
sienten a gusto, entonces aun los pequeños de cinco
años podrán escuchar una historia de veinte minutos. Es
que se encuentran cerca de su papá o mamá en quienes
tienen confianza, saben que son amados, y que no tienen
necesidad de competir con otros niños por el cariño de
papá o mamá.
En cambio, si los niños están en un grupo grande con un
solo adulto que no les puede atender a todos
individualmente, hay unos niños intranquilos en el
grupo, y las relaciones entre los niños no son buenas,
entonces es posible que los niños no puedan concentrarse
ni un solo minuto para escuchar una historia.
Esta es otra confirmación de que el ambiente familiar
(una reunión en familia, o entre varias familias con
padres e hijos juntos) es la mejor forma de enseñar a
los niños. (Vea "Una
visión bíblica acerca de la iglesia".)
- Estos son algunos ejemplos de actividades variadas
que podemos usar en la enseñanza: Cantar; contar la historia con dibujos;
contar dramatizando o con títeres; hacer preguntas de
repaso; memorizar un versículo; dialogar acerca de una
aplicación práctica; un juego; un trabajo manual.
¡Cada una de estas actividades debe relacionarse con la
meta de la lección!
En nuestro bosquejo de la historia Bíblica, añadimos
a la derecha dos columnas más. Allí anotamos para cada
parte de la historia: las actividades que utilizamos para
enseñarla, y los materiales que necesitamos para
realizar estas actividades.
Nuestro ejemplo del Hijo Pródigo podría verse así:
Historia
Actividades
Material
- El hijo menor pide su herencia.
- 3 adultos actúan como padre e
hijos.
- Disfraces para padre e hijos
- El padre reparte sus bienes.
- El hijo menor se va lejos.
- Malgasta su dinero.
- Mostrar dibujos de cosas en que el hijo
gastó su dinero.
- Dibujos
- Viene una gran hambre.
- Tiene que pastorear chanchos.
- Los niños imitan chanchos; uno de ellos
los "pastorea"
- Vestido roto para el "hijo
pródigo"
- Se arrepiente y regresa donde su padre.
- Los adultos vuelven a actuar.
- Tela de colores ("vestido
nuevo"), anillo, zapatos.
- El padre le perdona; fiesta.
- Cantar juntos un coro de alabanza para
celebrar la fiesta.
Como contar la historia de manera interesante
Lea Jeremías 1:6-10.
¿Qué dijo Jeremías a Dios?
________________________________________
¿Qué respondió Dios a Jeremías en el v.8?
¿Qué hizo Dios con Jeremías (v.9) ?
Al enseñar por primera vez a un grupo, usted puede
sentirse como Jeremías: "No sé hablar". Pero
si Dios le ha llamado, él también le dará autoridad.
Entonces usted puede pararse delante de los niños, con
la seguridad interior de que
Dios le ha puesto en este lugar y que él ha puesto Su
palabra en la boca de usted.
Los siguientes detalles ayudan para mantener a los
niños atentos:
Mire a los niños.
Algo muy sencillo, pero si usted piensa en muchas
otras cosas, puede olvidarse. Si usted habla
mirando siempre su Biblia, o la pared, o el piso,
los niños van a pensar que usted no está
hablando a ellos, y no van a escuchar.
Varíe su voz.
Según es apropiado, podemos hablar a voz alta o
a voz baja; más rápidamente o más despacio; o
podemos imitar diferentes voces para las
diferentes personas que aparecen en la historia.
Use expresiones que los niños
comprenden.(Vea en el capítulo anterior.)
Describa colores, sonidos, sentimientos,
etc. Debemos imaginarnos la historia como
en una película; o como si usted mismo hubiera estado
allí. Después descríbalo a los niños de una manera
que ellos puedan "ver" la misma película.
Ejemplo: Imagínese la
historia donde los discípulos en el barco son
sorprendidos por una tormenta (Mateo 8:23-27).
Responda rápidamente a estas preguntas:
¿Qué color tenía el agua?
______________________________________
¿Cómo se veía el cielo?
________________________________________
¿Qué sonidos se escuchaban?
___________________________________
¿De qué material era el barco?
___________________________________
¿Qué sentían los discípulos?
____________________________________
¿Cómo era la expresión de sus caras?
_____________________________
Esta es la clase de detalles que tenemos que contar a
los niños, para dar vida a la historia. Incluso podemos
imitar los sonidos; o la expresión en la cara de los
discípulos.
Solo debemos tener cuidado de no inventar cosas fuera de
la Verdad. Podemos decir: "Las olas se hicieron cada
vez más altas y empezaron a entrar en el barco; Pedro ya
tenía sus pies mojados." (Esto es realista según
lo que cuenta el texto Bíblico.) - Pero no podemos ir
tan lejos para decir: "...y de repente un rayo cayó
en medio del barco ..."
Puede usar un personaje de
identificación. - Esto significa que
contamos la historia, no como un observador desde
afuera, sino como una de las personas que es parte de
la historia.
Por ejemplo, puedo contar la historia de Zaqueo como
si yo mismo fuera Zaqueo (dramatizando): "Ahora
mismo debe venir ... ¡quiero verlo! Permiso, por
favor, déjenme pasar ... no puedo ver nada. Nadie
quiere dejarme pasar. ¡Todos me odian! Si yo
solamente fuera un poco más alto ... quiero ver a
Jesús. - Ah, tengo una idea. ¡Allá, ese
árbol!" etc. - Entonces todos los niños
también se identificarán con Zaqueo y se sentirán
parte de la historia.
La persona de identificación no es necesariamente el
personaje principal. Puedo contar la misma historia
desde la perspectiva de una persona en la multitud:
"¡Ya puedo verles! Este de en medio seguramente
es Jesús. - No, aquí no hay paso. Yo he estado
aquí primero. - ¿Qué quiere este enano? Viene
último y quiere ser el primero. ... ¿Qué hace
ahora? No puede ser - ¡realmente está subiendo a
ese árbol!" - Incluso puedo contar la historia
desde la perspectiva de una de las personas que
fueron engañados por Zaqueo, y ahora se asombra
porque Zaqueo viene a devolverle dinero.
No se recomienda usar a Jesús como persona de
identificación, porque no podemos realmente
"hacer el papel de Jesús" ni imaginarnos
Sus emociones y pensamientos.
Use mímicas. No
solo con la voz, también con las manos y hasta
con todo el cuerpo podemos contar la historia.
Involucre
a los niños. Durante una historia
Bíblica, los niños pueden: responder preguntas;
participar con mímicas; imitar sonidos;
dramatizar; etc.
Haga reír a los niños de vez en
cuando. Podemos pensar en algunos efectos
sorprendentes y divertidos; por supuesto relacionados con
la historia. (Imagínese a Zaqueo subiendo al árbol,
enredándose en sus ropas...)
Solo debemos saber donde es apropiado y donde no. Una
historia como la crucifixión seguramente no es apropiada
para chistes.
Use ayudas visuales
(láminas, dibujos en pizarra, franelógrafo,
objetos, títeres, etc.).
(Para algunos ejemplos de métodos creativos,
visite la sección "La
idea del mes".)
Ejercicio
en el grupo:
Que algunos participantes cuenten al grupo una parte de
la historia bíblica que están preparando (solo 2 a 3
minutos por participante; no toda la historia). Que tomen
en cuenta lo mencionado: variar la voz, mirar a los
alumnos, etc. - Después de cada exposición, los otros
participantes pueden dar una pequeña evaluación.
En el espacio libre a la derecha de
la historia Bíblica (Tarea anterior), añada las dos
columnas para "Actividades" y
"Materiales". Anote por lo menos tres o cuatro
diferentes actividades que utilizará para enseñar la
historia, y los materiales que necesita. Aliste todas las
ayudas visuales necesarias para cuando le toque enseñar.
Añada una actividad que puede
realizar antes de la historia Bíblica, y una o dos
actividades que puede realizar después; todas
relacionadas con la historia Bíblica y con la meta de la
enseñanza.